El portavoz parlamentario Toni Martín destaca buena coordinación y sintonía entre Gobierno y Junta y reclama respeto a los tiempos de la investigación antes de exigir responsabilidades.
Los populares andaluces se desmarcan del tono de confrontación impulsado desde la dirección nacional del partido tras la tragedia ferroviaria.
Viernes, 23 de enero de 2026. Mientras desde la sede central del Partido Popular se ha activado ya una estrategia de confrontación política directa contra el Gobierno a cuenta del trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Adamuz (Córdoba), con 45 víctimas mortales y decenas de heridos, en Andalucía el PP ha decidido pisar el freno. Lejos de sumarse al discurso belicoso y polarizador impulsado desde la sede madrileña de Génova 13, la dirección andaluza del partido ha optado por atemperar el tono, reivindicar la lealtad institucional y reconocer públicamente la coordinación mantenida desde el primer momento entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía ante una tragedia que exigía, antes que nada, respeto al duelo y responsabilidad política.
Ese marco lo ha fijado este miso viernes el portavoz del Grupo Popular en el Parlamento andaluz, Toni Martín, al afirmar que todas las administraciones implicadas han estado “muy a la altura” tras el accidente y al subrayar que “no es tiempo de polémica”. El mensaje ha sido nítido: primero atención a las víctimas y a sus familias, primero respuesta de los servicios de emergencia y sanitarios, y respeto a los tiempos de la investigación técnica antes de abrir el capítulo de las responsabilidades políticas.
La posición andaluza contrasta con la línea seguida en el ámbito estatal. Desde Génova, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha exigido la comparecencia del presidente del Gobierno para dar explicaciones por el accidente, trasladando el foco del siniestro al terreno de la confrontación política inmediata mientras el duelo sigue abierto. En paralelo, el Grupo Popular en el Congreso ha anunciado la solicitud de una comparecencia urgente, una iniciativa verbalizada por su portavoz, Ester Muñoz, mientras, hoy mismo, Pedro Sánchez ha anunciado que comparecerá, motu proprio, para dar las explicaciones pertinentes en la Cámara Baja.
La presión se ha reforzado desde las múltiples portavocías orgánicas e institucionales del PP. Tellados y gamarras han acusado abiertamente al presidente del Gobierno de estar “desaparecido” tras la tragedia y han situado la gestión del accidente como una responsabilidad exclusiva del Ejecutivo central marcada por la «opacidad», elevando el tono político en un momento en el que la investigación sigue abierta y sin conclusiones técnicas sobre las causas del siniestro.
A ese clima se ha sumado la intervención de la extrema derecha parlamentaria. Su líder, Santiago Abascal, ha responsabilizado directamente al Gobierno del accidente sin esperar a que se conozcan los resultados de la investigación, incorporando la tragedia a un marco de acusación política general que busca tensionar, aún más, el debate público.
Todo ello convive, además, con una intensa proliferación de desinformación en redes sociales y determinados entornos mediáticos. Desde que se conoció el terrible accidente circulan bulos y versiones no verificadas que incluso niegan hechos básicos del siniestro, forzando desmentidos públicos con pruebas gráficas mientras los equipos técnicos siguen trabajando para esclarecer lo ocurrido.
En ese contexto, la decisión del PP andaluz adquiere pleno sentido político. Al reconocer la coordinación entre administraciones y al reclamar respeto a los tiempos del duelo y de la investigación, la dirección autonómica del partido se ha situado en sentido contrario a la estrategia de presión inmediata impulsada desde Génova. No ha renunciado a exigir responsabilidades, pero sí ha marcado el cuándo y el cómo, negándose a convertir el accidente en munición partidista mientras se siguen enterrando víctimas.
La distancia no es un matiz menor. En un partido habituado al mensaje único, el PP-A actúa como dique interno frente a una escalada de confrontación que busca ganar intensidad a nivel estatal, coincidiendo con el arranque de la campaña electoral para las Elecciones Autonómicas en Aragón. En Andalucía, al menos durante estos días, los populares optan por contener, enfriar y esperar. No porque la tragedia no merezca explicaciones. Pero aún no ha llegado ese momento.

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