Cuarenta facultativos advierten a la Dirección de que cinco médicos por guardia son insuficientes y que elevar la dotación a seis tampoco permite atender emergencias y supervisar de forma presencial a cuatro residentes de primer año.
Los profesionales reclaman más personal, refuerzos nocturnos y una reorganización de los circuitos hospitalarios, y sitúan en la Dirección la responsabilidad de mantener una estructura que consideran insuficientemente dotada.
Miércoles, 30 de septiembre de 2026. Cuarenta facultativos de Urgencias del Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez de Huelva han advertido a la Dirección Gerencia, la Dirección Médica y las jefaturas del servicio de que la organización prevista desde este jueves, 1 de octubre, no permite garantizar al mismo tiempo una atención urgente segura y la supervisión presencial que necesitan los médicos que comienzan su formación especializada. Durante cada guardia coincidirán cuatro residentes de primer año —R1— y uno de segundo —R2— en Consultas de Polivalente, mientras el mismo equipo tendrá que responder a las emergencias, atender a los pacientes que quedan pendientes en los cambios de turno, hacerse cargo de Observación Sillones y mantener la actividad ordinaria de las Urgencias del hospital de referencia provincial.
Los R1 no pueden trabajar sin una supervisión presencial, directa y efectiva de un facultativo que pueda acompañarlos, valorar a los pacientes y controlar su actuación asistencial. Con cinco médicos de guardia, tres de ellos destinados a Polivalente, uno tendría que encargarse de las emergencias, otro de Observación Sillones y del R2, y un solo facultativo quedaría para supervisar directamente a cuatro residentes de primer año. Con seis médicos tampoco se resuelve la situación: atendidas las emergencias, los cambios, Observación y el R2, quedarían dos adjuntos para cuatro R1.
Ese reparto, advierten los firmantes de la reclamación, deja a los profesionales ante la imposibilidad material de cumplir con la asistencia urgente y, al mismo tiempo, con la supervisión obligatoria de los residentes utilizando una dotación que consideran preocupantemente insuficiente. Por eso rechazan que la respuesta consista en distribuir de otra manera las mismas tareas entre los mismos médicos y reclaman más facultativos y una reorganización del hospital que evite seguir cargando sobre Urgencias actividades que corresponden a otros servicios.
La falta de personal, recuerda el personal médico del Juan Ramón, compromete directamente la seguridad de los pacientes y la capacidad de respuesta ante una emergencia. Un facultativo que debe abandonar un área asistencial para supervisar presencialmente a un residente deja de estar disponible allí donde estaba atendiendo; si permanece ocupado con la presión asistencial, no puede cumplir la supervisión que exige la formación de los R1.
Los cuarenta facultativos han dejado formalmente advertida a la dirección del hopital antes de que entre en vigor la nueva organización y rechazan que pueda trasladárseles individualmente la responsabilidad por las consecuencias de mantener una estructura sin recursos suficientes. Organizar el servicio, dotarlo de personal y garantizar que pueda funcionar de forma segura corresponde a la dirección sanitaria, señalan, y no a cada médico mediante la exigencia de unos resultados que consideran materialmente imposibles con la plantilla disponible.
Los facultativos del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez de Huelva han trasladado a la Dirección una reorganización inmediata de las guardias y de varios circuitos asistenciales antes de que este jueves, 1 de octubre, entre en vigor el nuevo sistema. Entre las medidas planteadas figura reforzar las noches, revisar las comisiones de servicio concedidas a médicos destinados en otros hospitales, mantener los contratos de quienes actualmente cubren esas plazas e incorporar facultativos de otras especialidades a guardias de apoyo destinadas a la supervisión presencial de los residentes de primer año.
Los médicos de Urgencias consideran también necesario evitar que determinados pacientes recorran todo el circuito urgente cuando su problema corresponde desde el inicio a otra especialidad. Otorrinolaringología, Oftalmología y Psiquiatría son algunas de las áreas para las que plantean accesos directos, junto con circuitos específicos para determinados pacientes de Nefrología, como trasplantados renales o personas en programa de diálisis. Cuando sea Urgencias quien solicite la intervención de otro especialista, los firmantes quieren además que ese servicio complete la atención, adopte las decisiones diagnósticas y terapéuticas y determine el destino del paciente, sin devolverlo después al punto de partida.
La misma reorganización alcanzaría a otros procesos que ahora terminan recayendo sobre Urgencias. Los facultativos sitúan las fracturas diagnosticadas bajo responsabilidad de Traumatología, la atención de los menores de 14 años en Pediatría de Urgencias y los problemas relacionados con una intervención quirúrgica reciente en manos de la especialidad que realizó la operación. También plantean que los pacientes clínicamente estables enviados desde Consultas Externas lleguen directamente al servicio correspondiente y que quienes, tras la clasificación inicial de enfermería, no presenten criterios de urgencia hospitalaria puedan ser derivados de nuevo a Atención Primaria mediante circuitos previamente acordados.
A menos de un día de la entrada en vigor de la nueva organización, los cuarenta médicos mantienen sobre la mesa una exigencia concreta a la Dirección: saber qué medidas va a implantar, quién asumirá su puesta en marcha, qué servicios estarán implicados, qué recursos humanos adicionales se incorporarán y desde qué fecha comenzarán a funcionar los nuevos circuitos. Los facultativos reclaman además que la dotación de médicos se revise periódicamente en función de la presión asistencial y de las necesidades de supervisión de los residentes.

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