
Sábado, 30 de mayo de 2026. Los precios de los pisos de Madrid, como a tanta gente, me han echado de la villa y corte y me he desplazado a una ciudad de Castilla y León, donde transcurrió parte de mi infancia y de mi adolescencia: Palencia.
Palencia posee su tontódromo: la vieja Calle Mayor, en la que José Antonio Bardem rodó, hace, ya, más de 70 años, su mítica película del mismo nombre, en ella nací y viví. También se puede admirar el variado, bello y abundante románico.
Recordemos que en julio de 2023 se celebraron elecciones y los partidos presentaron sus opciones de gobierno en forma de programa electoral. ¿Cuál fue el programa electoral del PP? Lo leí de forma muy detenida y, ¡oh sorpresa!, carecía de un programa electoral detallado y real, todo el programa se reducía a un único punto que difundió, repitió y se vanagloriaba de ello: derribar y desmontar a Pedro Sánchez que terminó generalizando a desmontar el sanchismo, ese era el único punto y, a su vez, el compendio de todo el programa electoral. Lo curioso es que, tras las elecciones, el PP solo ha tenido un punto para hacer oposición: derrocar al sanchismo.
Derribar, derrocar y desmontar al sanchismo no hubiera sido nada más que un eslogan electoral si no se hubiera consolidado como el único objetivo de la política de oposición. Insistencia, reincidencia, repetición y persistencia en esa línea, resulta que reúne las características de transformarse en una idea obsesiva para el PP, que ha ido desarrollando una conducta compulsiva en esa dirección. En ottas palabras, el PP había desarrollado un funcionamiento que se podría encuadrar en un funcionamiento obsesivo-compulsivo. Reunía, en el cómputo de su acción política de oposición, todos los mecanismos propios de lo obsesivo-compulsivo.
Nos hemos equivocado al buscar mecanismos explicativos acerca de la conducta de oposición del pp. No se entendía que el PP se opusiera, sin razón ni concierto alguno, a todas las acciones sociales que benefician a la ciudadanía, visualizándose la dependencia, cada vez mayor, de la extrema derecha.
La idea obsesiva del PP va ocupando la totalidad del proceso de pensamiento y dirige la orientación de su conducta. Digo bien, de la conducta, mi amigo el Prof. Conde decía que el poseía comportamiento porque conducta era propio de los animales. Se propusiera lo que se propusiera en el tema que fuera, la única respuesta del PP era la oposición y que había que derrocar al sanchismo, hacer caer al gobierno por el mecanismo que fuera, estaban autorizados a hacer todo en contra del gobierno para hacer desaparecer al sanchismo.
La transformación del PP fue evidente, pasó de ser un partido de gobierno y oposición, a un grupo político altavoz de la extrema derecha, a difundir las denominadas fake news, a argumentar con gritos e insultos, si se descubría la falsedad, se callaban y no se disculpaban se transformaron en el paradigma del chascarrillo en la política y pretendieron generalizarlo en todas sus acciones en el Parlamento, incluyendo la utilización perversa del Senado.
Fuera lo que fuere el tema político, lo llenaban de epítetos dirigidos al gobierno, epítetos gruesos, inadecuados e inapropiados, donde no cabía la duda o la ambigüedad, eran del tipo de mafia, incompetente, “Pedro Sánchez hdp”, traidor, irresponsable, villano, déspota, cretino, bribón, villano, cínico, «vivir de la prostitución«, “galgo de Paiporta”, corrupto, ególatra, frívolo, autoritario, irresponsable, inmoral… ¿Qué se persigue con toda esta retahíla de insultos y descalificaciones? Y, en segundo término, qué se persigue con esta conducta.
Los insultos, personalizados en el Presidente del Gobierno (PG),son una gran simplificación que focaliza toda la actividad política en una persona, para continuar con el único punto real de su programa electoral. Esas conductas de insultos dirigidos personalmente al PG, persiguen su deshumanización, de tal suerte que entonces permite toda suerte de maldades y agresividad dirigida a un objeto, una cosa que no es humana. La despersonalización y deshumanización de alguien es un mecanismo de defensa que se utilizan en los funcionamientos obsesivo-compulsivos.
La persistencia de los pensamientos obsesivos y de los síntomas acompañantes que se exteriorizan como actos compulsivos, se explica porque las dudas iniciales, que surgen en el pensamiento obsesivo, se van transformando en certezas y los actos compulsivos se transforman en verdaderos conjuros, tendentes a poder inactivar los peligros que la idea obsesiva pudiera amenazar o predecir, un mecanismo de comprobación necesario para la autosatisfacción de controlar el potencial peligro.
Las ideas obsesivas se defienden con uñas y dientes, esa defensa a ultranza puede desencadenar, de hecho, desencadena en este caso de forma palpable, respuestas agresivas con diferentes maneras de expresarse. Aquí se encuentra el meollo de la cuestión de tensión que estamos viviendo. No solo es la expresión de las diferencias políticas, sino que es un síntoma prevalente de transformar un programa político en una idea obsesiva y en sus expresiones compulsivas persistentes.
Las acciones, reactivas frente a las desencadenadas de forma obsesivo-compulsiva por el PP, tendentes a neutralizar las conductas del PP, consideradas erróneamente como meras conductas de oposición, deben introducir acciones que neutralicen estos contenidos obsesivo-compulsivos.
El PP no hace meras conductas de oposición política, por ello se fracasa de forma reiterada a la hora de intentar contrarrestar y controlar la acción del pp. Los contenidos obsesivo-compulsivos son internos y buscan el control externo al otro, ya que se posee la verdad absoluta. Así se siente el PP, por ello no tiene programa electoral, sino que piensa y actúa para desmontar, desterrar, destruir, derrocar y, en último término, sustituir al pérfido “sanchismo”, para lo que harán, como ellos dicen, “todo lo que sea necesario”. La rabia y el sentimiento de insatisfacción, en lo obsesivo-compulsivo, se confirma cuando los conjuros que elabora tampoco resultan con utilidad para neutralizar ni los pensamientos obsesivos, ni las conductas compulsivas consiguen neutralizar el malestar generado con gran rigidez. Sus conjuros obsesivos llegan a ser obsesivamente ineficientes, inadecuados e insuficientes., es más, se transforman en insufribles.
La respuesta agresiva es la que se hace de forma compulsiva, los insultos con la deshumanización que comporta, las conductas de oposición a todo, sea lo que sea, oponiéndose hasta lo que más podría beneficiarles (salario mínimo interprofesional, pensiones, los alquileres, política de vivienda, la sanidad pública, la educación pública, la dependencia) todo se vivencia como potencialmente agresor para ellos, por lo que no cesan en sus ataques y conjuros de forma compulsiva.
La falta del éxito esperado por los dirigentes del PP, hace que la rigidez de su respuesta agresiva da un paso más: la judicialización de la acción política, creando un ruido ensordecedor con denuncias, acusaciones privadas y todo tipo de recursos legales que llevan a un enlentecimiento de respuestas adecuadas y con el control del tempus de forma aparente mientras el tiempo trascurre lentamente. Las comisiones parlamentarias no aportan información concreta y se presuponen sus conclusiones desde el primer momento de su constitución. El sistema judicial se ve instrumentalizado y emerge, paulatinamente, el lawfare como respuesta a ese requerimiento judicial, dando lugar a una gran paradoja: mientras se culpabiliza al Fiscal General del Estado sin pruebas, se dilata el caso de quien origina esta (pseudo)culpabilidad.
Frente a lo obsesivo-compulsivo… hay que hacer otras cosas, serán abordadas en otra ocasión, por ende.
Dr. José Luis Pedreira Massa, Don Galimatías en La Mar de Onuba, es Vocal del Consejo Asesor de Sanidad y Servicios Sociales del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Psiquiatra y psicoterapeuta de infancia y adolescencia. Prof. de Psicopatología, Grado de Criminología (UNED).

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