La formación política facilita un documento que puede presentarse íntegramente o adaptarse para cuestionar las decisiones incluidas en el Avance del nuevo PGOM.
La recuperación de Punta del Sebo, el futuro de Marismas del Pinar, el crecimiento de Montija y la participación pública forman parte de las propuestas que pueden registrarse hasta el 12 de agosto.
Viernes, 24 de julio de 2026. La consulta pública del Avance del nuevo Plan General de Ordenación Municipal de Huelva abre a la ciudadanía la posibilidad de intervenir formalmente en una de las decisiones que más condicionarán el futuro de la ciudad. Hasta el próximo 12 de agosto, cualquier persona puede presentar alegaciones al documento urbanístico y a su evaluación ambiental inicial.
Para facilitar esa participación, Mesa de la Ría ha preparado un modelo abierto que puede utilizarse completo o modificarse antes de su presentación. La iniciativa traslada al procedimiento administrativo algunas de las principales reivindicaciones sostenidas durante años en torno a la recuperación de la ría, las marismas ocupadas por los fosfoyesos y el modelo de crecimiento urbano de Huelva.
El documento está dirigido al Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Huelva. La persona que decida utilizarlo debe incorporar su nombre y apellidos, DNI, domicilio a efectos de notificaciones y correo electrónico. Después puede mantener las seis alegaciones planteadas, eliminar aquellas que no comparta, modificar su redacción o añadir propuestas propias antes de fecharlo y firmarlo.
No se trata, por tanto, de una nueva recogida de firmas ni de una adhesión colectiva. Cada escrito se presenta individualmente dentro del periodo de consulta pública y pasa a formar parte del procedimiento del PGOM. El modelo elaborado por Mesa de la Ría puede registrarse tal como está redactado o servir como base para que cada ciudadano formule sus propias consideraciones.
La primera alegación reclama que el nuevo planeamiento mantenga la recuperación progresiva de Punta del Sebo y de la avenida Francisco Montenegro como objetivo de ciudad. El texto recuerda que esa transformación apareció ya en el Plan General de 1980, fue reafirmada en los acuerdos de 1991 e incorporada al PGOU de 1999.
La propuesta considera la zona un espacio estratégico por su situación entre los ríos Tinto y Odiel, su proximidad a los Lugares Colombinos y su posición dentro del área metropolitana. Frente a la consolidación de nuevos usos industriales, logísticos o portuarios en el Puerto Interior, plantea reservar el ámbito para actividades públicas, ambientales, culturales, tecnológicas, turísticas y económicas no contaminantes.
El segundo bloque se ocupa de Marismas del Pinar, la denominada Zona 1 de las balsas de fosfoyesos. El modelo pide que se descarte su ocupación mediante grandes instalaciones fotovoltaicas y que se mantenga su recuperación física y ambiental como marisma o espacio libre conectado con Punta del Sebo.
El documento sostiene que no existe una resolución de la Junta de Andalucía que declare oficialmente restaurada la zona y reclama que cualquier nuevo uso quede precedido por la caracterización del suelo, la evaluación de riesgos y las actuaciones necesarias para garantizar su compatibilidad ambiental.
La tercera alegación cuestiona el crecimiento residencial previsto en San Antonio de Montija y el salto de la ciudad al exterior de la ronda H-30. La propuesta señala que todavía existen vacíos urbanos y sectores sin desarrollar dentro de la ronda y considera que la evolución demográfica no justifica la apertura de nuevo suelo residencial.
También reclama una evaluación independiente de los riesgos químicos, radiológicos y sanitarios derivados de la cercanía de Montija a las zonas 3 y 4 de las balsas de fosfoyesos. La alternativa planteada pasa por concentrar el crecimiento en la regeneración y el aprovechamiento del suelo urbano ya existente.
El modelo incorpora además una propuesta para completar el anillo verde de Huelva mediante la conexión de Punta del Sebo, Marismas del Pinar y las marismas del Tinto y del Odiel. Incluye igualmente la transformación progresiva de las salinas industriales de Marismas del Odiel en salinas tradicionales y marismas funcionales, de acuerdo con la protección del paraje natural y su condición de Reserva de la Biosfera.
Las alegaciones reclaman que estas opciones sean estudiadas como una alternativa completa dentro del Documento Inicial Estratégico. La petición reúne en un mismo escenario la recuperación de Punta del Sebo, la regeneración de Marismas del Pinar, la eliminación del crecimiento de Montija, la consolidación de la ciudad dentro de la H-30 y el cierre efectivo del anillo verde.
El último apartado se centra en la propia participación ciudadana. El texto diferencia el actual PGOM, tramitado bajo la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía, del anterior proceso de revisión del PGOU al que estuvieron vinculadas las consultas realizadas en 2020 y 2021.
Por ello, solicita que aquellas aportaciones se conserven como antecedentes, pero que no sustituyan a un proceso específico para el nuevo planeamiento. La propuesta reclama información accesible, reuniones y debates públicos, respuesta expresa a las aportaciones ciudadanas y una memoria que explique cuáles han sido aceptadas, cuáles rechazadas y cómo han influido en la ordenación finalmente elegida.
La presentación del documento implica pedir al Ayuntamiento que admita y valore las alegaciones, abra o reinicie un proceso propio de participación y modifique el Avance para incorporar las alternativas planteadas.
Mesa de la Ría aporta el modelo y el contenido inicial. A partir de ahí, corresponde a cada persona decidir si lo asume, lo modifica o redacta su propia propuesta. La clave está en que las posiciones ciudadanas salgan del terreno de la opinión y entren, mediante su registro antes del 12 de agosto, en el procedimiento que decidirá la ordenación futura de Huelva.

¿Cómo es posible que todavía se siga confiando en las mismas instituciones que han creado —o permitido— el problema?
Me refiero al bienintencionado artículo publicado por La Mar de Onuba sobre el documento que el partido político Mesa de la Ría —no la Asociación Mesa de la Ría— pretende presentar ante el Ayuntamiento de Huelva para que este tenga ahora en cuenta lo que no ha hecho durante décadas.
Porque conviene recordar quién toleró, autorizó o dejó escapar de su jurisdicción Marismas del Duque, ahora denominada Marismas del Pinar, quizá por los pinos que allí hubo. ¿Quién, sino el Ayuntamiento, dio el visto bueno a la instalación de industrias en la avenida Francisco Montenegro? ¿Quién se pasó por el arco del triunfo los acuerdos de 1991 y la redacción original del PGOU de 1999? El Ayuntamiento de Huelva.
Y, por otro lado, ¿quién ha percibido una importante cantidad de dinero público durante ocho años gracias a su presencia en el Ayuntamiento, especialmente durante el mandato 2019-2023? El partido político Mesa de la Ría de Huelva.
¿Y qué consiguió durante ese tiempo? Nada sustancial. Porque se pretendía combatir el problema desde la misma institución que colaboraba con las empresas, cobraba el IBI especial y autorizaba o ejecutaba las obras.
Si en cuatro años, disponiendo de representación municipal, recursos económicos importantes y hasta un asesor, no se consiguió nada, ¿qué piensa conseguir ahora el partido político Mesa de la Ría de Huelva mediante la presentación de este documento? ¿O se trata simplemente de empezar a calentar motores ante las elecciones municipales del próximo mes de mayo?
Y, por supuesto, de los fosfoyesos ni hablamos.