Las trabajadoras aseguran que eran llevadas con “empresarios importantes” para “pasar la noche” con ellos y amenazadas si se negaban a participar en los “bailes” organizados para encargados.
Las denuncias describen humillaciones sexuales cotidianas dentro de la finca y señalan a encargadas por su papel en el control sobre las temporeras.
Marokkanische Saisonarbeiterinnen mit Herkunftsvertrag werfen dem Beerenriesen Bionest sexuelle Ausbeutung vor
Viernes, 27 de mayo de 2026. Varias temporeras marroquíes contratadas bajo el sistema GECCO en el gigante de los frutos rojos Bionest / Berrynest han denunciado ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) que determinadas trabajadoras eran llevadas con “empresarios importantes” para “pasar la noche” con ellos.
La afirmación aparece recogida en varios escritos firmados por las propias temporeras a los que ha tenido acceso La Mar de Onuba. Las denuncias describen un clima de explotación sexual, humillación y castigos dentro de la finca agrícola.
Una de las trabajadoras relata haber sido “obligada por Amina junto a 5/6 mujeres más hasta en 3 ocasiones a bailar para Daniel”, identificado en la denuncia como “un encargado de Bionest en la casa de la propia Amina”. El mismo escrito añade que “cuando éstas se negaban se las amenazaba con no volver a trabajar más”.
La denunciante vincula esos episodios con otro de los hechos centrales recogidos en la denuncia: “haber sido invitada junto a otras mujeres a salir de la finca, para reunirse con “empresarios importantes”, que “las ayudarían mucho” si pasaban la noche con ellos”.
Las trabajadoras no presentan esos hechos como situaciones aisladas dentro de un ambiente laboral degradado. Los escritos describen una dinámica continuada de control y utilización sexual sobre mujeres completamente dependientes de la empresa para trabajar, alojarse y mantenerse en campaña.
Las denuncias incorporan además otros episodios de humillación sexualizada dentro de la finca. Una de las temporeras asegura que “desde hace 3 años el encargado posee un dildo con forma de pene de plástico pegado a un carro de trabajo, que debían besar antes de ir a trabajar”.
Las trabajadoras sitúan también a varias encargadas dentro de la estructura de control sobre las temporeras. Una de las denuncias atribuye directamente a Amina Miftah amenazas, castigos y participación en las dinámicas descritas por las trabajadoras.
Los escritos remitidos a la ITSS describen además privación de sueño, castigos laborales y despidos verbales tras reclamar derechos laborales. Una de las denunciantes asegura haber sido expulsada de la finca y haber pasado la noche “en mitad de la carretera” junto a otra trabajadora después de no acudir al pequeño comercio que, según la denuncia, regentaba Amina dentro de la explotación.
Las nuevas denuncias aparecen tras semanas de testimonios, audios y relatos sobre amenazas, miedo y represalias internas en torno a Bionest y al funcionamiento de la campaña agrícola con temporeras marroquíes contratadas en origen.
(HABRÁ AMPLIACIÓN)

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