Entre dos siglos con Pablo Sycet: memoria visual, palabra viva

Fundación Olontia presenta un libro coral y heterodoxo que traza la constelación artística del creador olontense desde la Transición hasta nuestros días.

Medio siglo de cultura narrado a través de pintura, palabra y colaboración.
por Nico Ferrando

 

Viernes, 12 de diciembre de 2025. La escena se situará este viernes en Huelva en Huelva, pero su eco resuena en Madrid, Sevilla, Nueva York, La Habana o Lisboa. En el Museo de Huelva se presenta este viernes Entre dos siglos [1975–2025], un volumen inclasificable lleno de nombres: un proyecto editorial que Pablo Sycet convierte en un testamento vital de medio siglo de acción artística. No es ni un catálogo razonado ni unas memorias convencionales. Tampoco es un álbum retrospectivo. Es una obra de doble canal: personal y colectiva, visual y literaria.

Publicado por la Fundación Olontia —de la cual Sycet es fundador e impulsor— el libro reúne pinturas, textos críticos, crónicas, colaboraciones, letras de canciones y testimonios de amistad. Más de 350 páginas ensambladas con lógica de archivo y vocación de permanencia. Una biografía visual y escrita que no solo documenta lo ya hecho, sino que propone nuevos caminos sobre lo vivido, los márgenes desde los que ha trabajado y la comunidad que ha activado en torno a su práctica.

El título no es decorativo: Entre dos siglos propone una reflexión sobre el tiempo y su sedimentación en la obra. Una mirada que organiza materiales dispersos y los activa. La instalación “Las horas del día y la noche”, expuesta en el Museo de Huelva y con itinerancia prevista en La Habana y la Galería John Holland, refuerza esa voluntad de movimiento continuo.

Desde su portada —con una obra de 1987 perteneciente a la colección de Pep Eroles— hasta el colofón impreso en Gibraleón en noviembre de 2025, Entre dos siglos se presenta como una pieza editorial y archivo afectivo. Sus 360 páginas no siguen un orden cronológico sino una lógica temática. Cada bloque articula una faceta del universo de Pablo Sycet, sin subordinarlo a una narrativa cerrada.

La estructura responde a una lógica de constelación. Hay textos críticos, memorias, ensayos curatoriales, letras musicales, testimonios personales. Lo que los une no es el género ni la fecha, sino el vínculo con Sycet como núcleo. El resultado es un autorretrato coral: pintor, editor, diseñador, agitador cultural, letrista pop y anfitrión de escenas diversas.

Algunos textos han sido escritos expresamente; otros son rescatados de catálogos, revistas, publicaciones ya agotadas o blogs personales. Esta mezcla de encargo y arqueología convierte el libro en un palimpsesto. Cada intervención aporta una perspectiva diferente, sin que ninguna pretenda definir el conjunto por sí sola. Hay una clara voluntad de relectura, de resignificación.

El criterio de edición no es jerárquico. Hay coexistencias generacionales, cambios de tono, disciplinas cruzadas. Como en su pintura, lo que prevalece es la conexión y la fricción: una combinación de elementos que se tocan y transforman. Nada está quieto.

Firmas alrededor del fuego: amigos, críticos, cómplices

Uno de los logros de Entre dos siglos es su pluralidad de voces. Sycet ha convocado —o rescatado— a decenas de figuras clave de la escena cultural, que firman desde ensayos teóricos hasta testimonios afectivos. El libro no solo ilustra una trayectoria sino que la reconstituye desde dentro.

Entre los textos recuperados están los de Luis García Montero, que vincula la estética urbana con la palabra popular, y Eduardo Mendicutti, que reivindica el lado nocturno y disidente de Sycet. También hay textos firmados por Juan Cobos Wilkins, J. J. Díaz Trillo, Carlos San Martín, Álvaro Arroyo, Alberto García-Alix, Fernando Castro Flórez, Guillermo Pérez Villalta, Antonio Ortega, Alfonso Armada, Santiago Auserón, Borja Casani, Antonio Muñoz Molina, entre otros.

Entre los textos nuevos, el ensayo de Óscar Alonso Molina propone una lectura estructurada del corpus pictórico de Sycet y sus operaciones formales. Nacho Canut interviene con ironía sobre la relación entre letra y canción. Luz Casal aporta una nota personal que acompaña sus colaboraciones con Sycet en el ámbito musical.

El mapa se completa con aportaciones de amigos, músicos, periodistas, editores y creadores que han acompañado a Sycet en diferentes momentos. Cada firma complementa a la otra y juntas constituyen un archivo emocional de la cultura alternativa española desde los años 70 hasta la fecha.

Canción, afecto y contexto

Gran parte del libro consiste en letras escritas (o coescritas) por Pablo Sycet para artistas como Luz Casal, Germán Coppini, , Pedro Gómez “El Pavilo”, Pablo Pérez, Anamar, Lúa, Luis M, y otros como el grupo Aviate!, del que el propio Sycet fue fundador. Se presentan en forma de texto, con un diseño tipográfico preciso, y reclaman su lugar como especie literaria. Son letras y archivo. Sycet defiende las letras como espacio emocional, sonoro y narrativo. Es una poética de la canción que infunde de significado todo lo que sigue: desde el amor queer hasta la melancolía urbana, desde la experiencia de la noche hasta los gestos de resistencia íntima. Hay erotismo, memoria y una voluntad de estilo que no se doblega ante la moda.

Letras que si pudieron surgir de proyectos particulares —álbumes, encargos, colaboraciones—, aquí se interpretan como fragmentos de una conciencia perdurable. El propio formato del libro es propicio para releerlas desde otro punto de vista. No solo como canción en sí misma, sino como una pieza de escritura por derecho propio. Una historia paralela de la cultura española que emerge en los márgenes. Las letras pop más que ornamentales, suponen posicionamiento. En este sentido, Sycet ha prestado su voz con absoluta libertad a través de géneros y épocas.

Exposiciones, itinerancia y legado vivo
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La aparición del libro coincide con la llegada de Las Horas del Día y la Noche, una instalación pictórica de veinticuatro piezas que abarcan 24 horas desde el color, la secuencia y la percepción. Está en el Museo de Huelva y pronto se verá en la Galería John Holland y en La Habana.

Al mismo tiempo, Sycet sigue promoviendo redes culturales, cortesía de la Fundación Olontia, organizando una Feria de Arte Contemporáneo Transfronterizo una vez al año para el intercambio entre artistas andaluces, portugueses e iberoamericanos.

Su arte sigue siendo un referente para una forma de pensar la cultura en los márgenes sin renunciar a un centro. Una práctica que trasciende disciplinas, mezcla generaciones y está protegida de etiquetas.

Entre Dos Siglos [1975–2025] navega por la vida de Pablo Sycet. No secuencia todo ni busca síntesis. Reúne fragmentos, voces, imágenes y letras de su medio siglo de creación y convivencia cultural. El libro abarca generaciones, idiomas y geografías. Hace del archivo una historia activa. Y es claro en una afirmación: la cultura se construye desde el terreno común, desde la práctica cotidiana, desde los márgenes que no niegan el centro. Por eso importa: recoge una obra y muestra una forma sostenida de hacer y ser en la cultura.

Trayectoria de ida y vuelta: vida, obra y territorios de Pablo Sycet

Pablo Sycet nació en Gibraleón en 1953 y se formó en Sevilla y Madrid, donde comenzó en los años 70. Participó activamente en la efervescencia cultural y gráfica de la Transición y trabajó en una obra que desde el principio fue más allá de la pintura: diseño editorial, arte gráfico, música, escena, letras.

En 1985 recibió una beca del Comité Conjunto Hispano-Norteamericano para la Cooperación Cultural y Educativa y se trasladó a Nueva York. Allí, desarrolló su propio lenguaje visual en la fragmentación, la narrativa simbólica y la geometría del color. Su regreso a España constituye una nueva etapa de mayor exposición pública, exposiciones, más curadurías y publicaciones; ediciones propias y de otros.

Algunas de sus exposiciones individuales son Entre Dos Mundos (Granada), Pasos Pintados (Huelva), Corazonadas (Madrid), Visiones Laterales (Sevilla), Fuego Amigo (Palma de Mallorca) o Cruce Entre Dos Mundos (Huelva). Hay una evolución pictórica, que se mueve del gesto gráfico a la narrativa, y el impacto de eso no se pierde al final, tampoco.

Como editor, inició sellos independientes y publicó libros de artista, colecciones de poesía y catálogos. Como diseñador, diseña para músicos, revistas, centros de arte. Como gestor cultural, aboga por redes que permanecen incluso hoy. La Fundación Olontia es posiblemente su proyecto más ambicioso: archivo, espacio de exposición, editorial y lugar de encuentro.

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