Ecologistas plantea investigar las responsabilidades del incendio de Niebla y revisar qué falló tras el de 2004

La organización plantea una comisión parlamentaria como vía para detectar posibles negligencias y exigir responsabilidades, y reclama una comisión científica multidisciplinar que dirija la recuperación.

El fuego ha afectado a 48.000 hectáreas y arrasado unas 38.000; Ecologistas exige erradicar las plantaciones de eucalipto de zonas forestales y espacios protegidos y apuesta por renaturalizar el territorio.

Jueves, 20 de agosto de 2026. Ecologistas en Acción Andalucía ha reclamado este miércoles que se investiguen las posibles negligencias y se depuren las responsabilidades que puedan derivarse de la gestión de los montes públicos afectados por el incendio de Niebla. La organización plantea una comisión parlamentaria de investigación como posible vía para hacerlo y exige, además, la creación de una comisión científica multidisciplinar que dirija la recuperación del territorio y revise los errores cometidos tras el incendio de 2004.

La petición llega trece días después de que el fuego se iniciara, el 6 de agosto, y cuando el incendio permanece estabilizado pero todavía no extinguido. El dispositivo se encuentra en fase de preemergencia, situación operativa 0, después de que se levantaran los desalojos y regresaran a sus casas los vecinos evacuados. La UME y buena parte de los medios extraordinarios desplegados durante los momentos más críticos ya se han replegado, mientras continúan los trabajos de vigilancia, consolidación del perímetro y enfriamiento de puntos calientes.

Ecologistas en Acción cifra en 48.000 hectáreas la superficie afectada por el fuego, de las que unas 38.000 habrían quedado arrasadas una vez descontadas las islas de vegetación que no llegaron a quemarse. El incendio ha alcanzado terrenos de once municipios de las provincias de Huelva y Sevilla y, según la organización, cerca de la mitad de la superficie quemada ya había ardido en el gran incendio de 2004.

El impacto alcanza especialmente a espacios de alto valor ecológico. Ecologistas estima que cerca del 70 % de las 48.000 hectáreas afectadas están protegidas e incluye entre ellas el Paisaje Protegido del Río Tinto, el Corredor Ecológico del Río Tinto y el Corredor Verde del Guadiamar, estos dos últimos integrados en la Red Natura 2000. Las masas arbóreas afectadas son principalmente eucaliptales en explotación o abandonados, alcornocales y pinares y, en menor medida, encinares.

Cerca de dos tercios de la superficie afectada corresponden a montes públicos. Los terrenos privados se concentran fundamentalmente en la zona central del perímetro, con especial incidencia en Berrocal, donde Ecologistas calcula que el fuego ha alcanzado prácticamente el 95 % del término municipal.

Una de las principales causas de que el fuego alcanzara semejante magnitud estaría, según el diagnóstico de la organización, en la continuidad de grandes masas de eucaliptales y pinares procedentes de antiguas plantaciones forestales destinadas a la producción de celulosa y biomasa, muchas de ellas hoy abandonadas. Los eucaliptales habrían actuado como un «almacén de combustible» y una «bomba de dispersión del fuego», favoreciendo una propagación que terminó situando el incendio fuera de capacidad de extinción.

De ahí que la recuperación no pueda limitarse, a su juicio, a reconstruir el paisaje perdido sin revisar antes el modelo que lo hizo especialmente vulnerable. La primera medida que reclama es la erradicación de las plantaciones de eucalipto en zonas forestales y espacios protegidos de Andalucía, lo que obligaría a modificar por vía urgente la Adecuación del Plan Forestal de Andalucía Horizonte 2030, que todavía contempla el aprovechamiento de estas masas para la obtención de biomasa y otros productos forestales.

Para Ecologistas en Acción, mantener ese modelo en espacios de especial valor ambiental supone perpetuar las condiciones que pueden favorecer nuevos macroincendios y seguir comprometiendo una biodiversidad que considera ya seriamente castigada.

La recuperación de las zonas quemadas debería plantearse, según la propuesta ecologista, como un proceso de renaturalización orientado a recuperar cuanto antes el bosque autóctono andaluz. Para definir cómo hacerlo reclama la constitución de una comisión científica multidisciplinar, acompañada de espacios de participación pública cuyas aportaciones sean escuchadas y tenidas en cuenta, siguiendo el modelo aplicado tras el gran incendio de Doñana de 2017.

Ese órgano tendría que determinar qué mosaicos de vegetación conviene establecer, dónde son necesarias áreas cortafuegos y qué especies pioneras y especies paraguas pueden favorecer la recuperación del ecosistema y acelerar la sucesión ecológica. También debería diseñar estrategias para mantener las poblaciones animales que hasta ahora encontraban alimento y refugio en los terrenos arrasados.

En los montes públicos, que se acercan a las 30.000 hectáreas afectadas, esa planificación deberá traducirse después en actuaciones concretas de la Administración. Para los terrenos privados, que representan aproximadamente un tercio del total, Ecologistas plantea un tratamiento diferenciado que permita abordar pérdidas, ayudas, convenios y trabajos de recuperación atendiendo a las circunstancias de cada propietario.

Mientras se define ese plan de recuperación, la prioridad inmediata debe ser evitar que el daño se agrave con la pérdida de suelo. La erosión eólica y, sobre todo, la provocada por las lluvias y la escorrentía puede arrastrar buena parte de la capa fértil que ha quedado desprotegida tras el paso del fuego.

Entre las primeras actuaciones, Ecologistas propone aprovechar la propia madera quemada para construir cortavientos y estructuras de contención en pendientes y barrancos que frenen el arrastre de tierras. Al mismo tiempo, reclama evitar la entrada de maquinaria pesada, que podría compactar y remover un suelo especialmente vulnerable y acelerar los procesos erosivos.

La intervención deberá respetar además todo aquello que haya sobrevivido bajo la superficie. Bancos de semillas y cepas rebrotadoras pueden desempeñar un papel esencial en la recuperación natural de una vegetación que, en buena parte, dispone de mecanismos propios de respuesta después de los incendios. La prioridad, por tanto, pasa por proteger el suelo y permitir que esa capacidad de regeneración pueda desarrollarse sin nuevas perturbaciones.

Mientras se define ese plan de recuperación, la prioridad inmediata debe ser evitar que el daño se agrave con la pérdida de suelo. La erosión eólica y, sobre todo, la provocada por las lluvias y la escorrentía puede arrastrar buena parte de la capa fértil que ha quedado desprotegida tras el paso del fuego.

Entre las primeras actuaciones, Ecologistas propone aprovechar la propia madera quemada para construir cortavientos y estructuras de contención en pendientes y barrancos que frenen el arrastre de tierras. Al mismo tiempo, reclama evitar la entrada de maquinaria pesada, que podría compactar y remover un suelo especialmente vulnerable y acelerar los procesos erosivos.

La intervención deberá respetar además todo aquello que haya sobrevivido bajo la superficie. Bancos de semillas y cepas rebrotadoras pueden desempeñar un papel esencial en la recuperación natural de una vegetación que, en buena parte, dispone de mecanismos propios de respuesta después de los incendios. La prioridad, por tanto, pasa por proteger el suelo y permitir que esa capacidad de regeneración pueda desarrollarse sin nuevas perturbaciones.

Berrocal concentra buena parte de la dimensión social del desastre. Allí, según los datos manejados por Ecologistas en Acción, el fuego ha alcanzado prácticamente el 95 % del término municipal y sólo habrían sobrevivido unas 2.000 de sus 12.600 hectáreas, principalmente en el entorno del casco urbano. A diferencia de otras zonas del perímetro, buena parte del monte afectado pertenece a pequeños propietarios.

Esa realidad obliga, a juicio de la organización, a diferenciar la respuesta según la titularidad del terreno. En los montes públicos, que se acercan a las 30.000 hectáreas afectadas, corresponderá a la Administración planificar y ejecutar la recuperación. Para los terrenos privados, aproximadamente un tercio del total, propone crear una comisión social que atienda de forma específica las pérdidas, las ayudas, los convenios y los trabajos necesarios, estudiando cada caso a través de los municipios.

En Berrocal, además, plantea aprovechar la reconstrucción para reforzar la permanencia de la población rural vinculada al monte. La conservación, recuperación y mantenimiento del bosque autóctono podría convertirse en un servicio público reconocido y compensado, de manera que al aprovechamiento tradicional y sostenible del monte se sume una retribución por los beneficios ambientales que esa actividad genera para el conjunto de la sociedad.

También se han puesto en marcha iniciativas ciudadanas para atender a la fauna que ha sobrevivido al incendio. Juan Romero, de Ecologistas en Acción de Huelva y vecino de Berrocal, explica que grupos organizados de forma «independiente, autónoma», procedentes de Hinojosa y de otros puntos, están llevando paja y grano a las islas de vegetación que permanecen sin quemar.

Romero reclama además especial vigilancia sobre estas zonas ante la vulnerabilidad de los animales que han quedado refugiados en ellas y pide la colaboración de la ciudadanía con las organizaciones que están recogiendo alimento.

La conclusión de Ecologistas en Acción apunta a reducir el número y, sobre todo, la magnitud de los incendios antes de que alcancen dimensiones que los sitúen fuera de capacidad de extinción. Para ello reclama actuar sobre las causas humanas de las igniciones —que cifra en más del 95 % de los incendios forestales—, pero también sobre la gestión del territorio, las plantaciones inadecuadas y las fórmulas de prevención que considera fallidas.

La organización defiende la recuperación del bosque autóctono, con las discontinuidades propias del ecosistema mediterráneo y el papel de la fauna y el ganado en el control de la vegetación, como vía para construir un territorio más resistente frente a futuros grandes incendios. «El bosque es víctima de los incendios, no responsable», resume.

Juan Romero (Ecologistas en Acción) :«Hoy la ciudadanía se ha organizado de una manera independiente, autónoma»

Mientras se planifica la recuperación de las zonas arrasadas por el incendio, grupos ciudadanos ya están actuando sobre el terreno. Juan Romero, de Ecologistas en Acción de Huelva y vecino de Berrocal, explica desde una de las islas de vegetación que han sobrevivido al fuego que personas llegadas de diversos puntos están llevando paja y grano para alimentar a los animales que permanecen en ellas.

Romero hace además un llamamiento a la ciudadanía, a los cazadores responsables y, especialmente, a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para que extremen la vigilancia en estas zonas ante la especial vulnerabilidad de la fauna superviviente: «Es posible que vengan pistoleros, que no sean cazadores, cazador no lo haría, que sean pistoleros los que vengan a aprovecharse de las circunstancias». También pide colaboración con las organizaciones que están recogiendo alimentos para mantener a estos animales.

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Revista onubense de actualidad, cultura y debate, editada y dirigida por Perico Echevarría - © Copyright LAMDO 2017 / ISSN 2603-817X

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