Sábado, 28 de marzo de 2026. El Partido Popular ha decidido convertir la tragedia de Adamuz en munición electoral.
Desde el minuto uno, el accidente dejó de ser tratado por los populares como lo que fue —una lamentable tragedia que exige, sí, investigación técnica y responsabilidades cuando se determinen— para convertirlo en un instrumento de desgaste político contra el gobierno de Pedro Sánchez. No había (ni las hay aún) conclusiones, pero ya hay relato: alguien debe ser políticamente “culpable”. La voz de la experiencia popular, diríase.
Un marco que no se construye en abstracto. Se despliega en Huelva, con falsas decisiones “de Ciudad” y uso calculado de las instituciones. El equipo de gobierno del Ayuntamiento que encabeza Pilar Miranda trató de personarse en la causa judicial. También el de Punta Umbría. Se arrogó, se arrogaron, sin consenso, la representatividad de todas las víctimas del accidente. Felipe Arias (señalado por la oposición como “el verdadero alcalde en la sombra de Huelva») afirma que «no es política, sino justicia”. La jueza que instruye el accidente ha rechazado esas personaciones, pues el gesto evidenciaba un interés espurio y poco disimulado claramente situado en el terreno político y muy alejado de las necesidades reales que quienes sufrieron y sufren las consecuencias del fatal accidente ferroviario.
En el Pleno Municipal del pasado viernes, PP y Vox unieron sus votos para pedir la dimisión del ministro Óscar Puente. Sin unanimidad. No hay declaración institucional. No hay “Huelva”. Solo una mayoría política de derecha extrema y extrema derecha que el equipo de gobierno decide inocular en el electorado como “Huelva pide…”. Formas de hacer política. Apropiarse del nombre de la ciudad para convertir una decisión de partidos en una supuesta, falsa, voluntad colectiva inserta en pleno calendario electoral. Una votación, un relato. Devenido en presión política a fuer de titulares: Huelva pide….
La operación escala. El último Consejo Gobierno de la Junta de Andalucía en Huelva antes de la convocatoria electoral para el 17M surfea sobre el “dolor de la víctimas” como telón de fondo. Anuncios, comisionados, estructuras, presencia institucional reforzada. Y días, horas, después, la convocatoria. En paralelo, el PP activa una comisión de investigación en el Senado con nombres y apellidos políticos. Hasta Koldo. Sin Begoña Gómez, de momento. El accidente, las víctimas de Adamuz, completamente integradas en la estrategia de confrontación. No hay que deducir nada. Está ocurriendo.
No es búsqueda de “la verdad”, es clima. De sospecha, de insinuación, de señalamiento político anticipado… No hace falta demostrar responsabilidades si se consigue instalar la idea de que alguien las tiene, alguien las oculta y alguien pretende no asumirlas.
Las víctimas pasan de protagonistas a soporte electoral, su dolor en el centro de la campaña. Como legitimación, como impostado argumento moral de un discurso que, en realidad, mira a otro sitio: al adversario político. Porque las víctimas no están pidiendo dimisiones preventivas. Están pidiendo saber qué pasó. No están construyendo un relato político. Están reclamando respuestas. No están en campaña. El Partido Popular, sí.
Y en esa diferencia se entiende todo. Cuando una tragedia se utiliza, se vampiriza, para exigir dimisiones antes de que exista una investigación concluida, no se está buscando “justicia”, sino ventaja política. Cuando PP y Vox se erigen en los de “Huelva pide”, no se está representando a la ciudad, están usando la Ciudad. Cuando se encadenan decisiones, anuncios y comisiones en paralelo al calendario electoral, no se está respondiendo a una urgencia. Se está construyendo una agenda.
Adamuz ya no es solo un trágico y fatal accidente. Es un instrumento. Y las víctimas han quedado colocadas en el centro sin haberlo elegido. Rehenes, en definitiva, de una estrategia electoral que mira a las urnas y alimenta el dolor para sostenerse. Desde algún reservado de Valencia, alguien sonríe. Las víctimas, no. Ni allí, ni en Huelva, ni en el interior de las buenas personas.

Nunca debisteis dejar a vuestros muertos en manos de los manipuladores,nunca, los muertos son patrimonio de sus familiares y seres queridos. Lo hicisteis mal todavía lo podéis remediar, denunciando su maldad manipuladora.