Miércoles, 11 de febrero de 2026. La AIQBE pide al Parlamento andaluz que institucionalice como “Día de la Industria” una fecha nacida para frenar las protestas contra la central de Endesa, los fosfoyesos y uno de los mayores atentados medioambientales de Europa.
La solicitud presentada por la Asociación de Industrias Químicas, Básicas y Energéticas de Huelva (AIQBE) al Parlamento de Andalucía para declarar el 19 de febrero como Día de la Industria de Andalucía constituye un intento explícito de blanqueamiento político e institucional del mayor conflicto ambiental y sanitario vivido en Huelva y una operación de propaganda destinada a reescribir la memoria colectiva de la ciudad.
El 19 de febrero de 2004 no fue una jornada de unidad, progreso ni reconocimiento social a la industria, sino una contramanifestación organizada por el poder industrial como reacción directa a la movilización masiva del 6 de noviembre de 2003, convocada por la Mesa de Ría de Huelva bajo el lema “La ría de Huelva, la ría de todos”. En aquella convocatoria, miles de personas salieron a la calle para exigir el fin de los vertidos de fosfoyesos, oponerse a la construcción de la central térmica de Endesa y reclamar la recuperación de las marismas del Tinto, utilizadas durante décadas como vertedero industrial en pleno dominio público.
La manifestación del 6 de noviembre de 2003, la primera convocada por Mesa de la Ría, marcó un antes y un después en la conciencia social de Huelva al situar en el centro del debate público la existencia de más de cien millones de toneladas de residuos tóxicos y peligrosos —algunos con componentes radiactivos— acumulados a escasos cientos de metros de la ciudad, así como el impacto devastador que ese modelo industrial estaba teniendo sobre el medio ambiente y la salud de la población.
La contramanifestación del 19 de febrero de 2004 nació precisamente para intentar frenar esa contestación social, imponer el falso dilema entre empleo y salud y proteger un sistema productivo que acabaría siendo declarado ilegal por los tribunales y cuestionado por organismos nacionales y europeos, convirtiéndose en uno de los mayores ecocidios documentados a nivel mundial.
Pretender ahora que el Parlamento de Andalucía declare esa fecha como Día de la Industria supone elevar a símbolo institucional una reacción contra la ciudadanía organizada, invisibilizar décadas de sufrimiento ambiental y sanitario y legitimar políticamente un modelo que ha dejado un desastre medioambiental gigantesco aún sin resolver.
No se trata de estar a favor o en contra de la industria. Se trata de no permitir que un lobby económico utilice las instituciones democráticas para blanquear su responsabilidad histórica y borrar del relato oficial a quienes defendieron la ría como un bien común frente a los vertidos ilegales y la degradación sistemática del territorio.
Convertir el 19 de febrero en una efeméride institucional sería una afrenta a la memoria de Huelva, a la dignidad de su ciudadanía y a todas las personas que durante décadas se movilizaron para detener los vertidos de fosfoyesos y denunciar un modelo industrial incompatible con la vida y que aún hoy mantiene sus consecuencias.
Por todo ello, exigimos a los grupos parlamentarios andaluces que voten en contra de esta iniciativa, que no participen en la normalización simbólica del ecocidio de Huelva y que no permitan que el Parlamento de Andalucía sea utilizado para legitimar un relato falso construido desde el lobby industrial contra la sociedad a la que dicen representar.
El desastroso modelo industrial de Huelva, con su legado de millones de toneladas de residuos dispersos por nuestra marisma, nunca debe servir como ejemplo a seguir por otros territorios ni como logro histórico.
Andalucía necesita futuro, justicia ambiental y memoria democrática. No necesita celebrar como fiesta institucional una fecha nacida para silenciar a quienes defendieron —y siguen defendiendo— la ría, la salud y el derecho a vivir en un entorno digno.
Partido Mesa de la Ría

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