La nueva novela del cineasta y productor onubense llega a librerías con una Sevilla sin postal, un padre y un hijo enfrentados y la Semana Santa como paisaje emocional.
Director del Festival de Huelva de Cine Iberoamericano desde 2016, Martín combina la escritura con una trayectoria consolidada en el documental y la producción a través de La Claqueta

Martes, 27 de enero de 2026. Podemos ser héroes ha llegado a las librerías esta semana como la nueva novela de Manuel H. Martín (Huelva, 1980), publicada por Berenice. El libro propone una historia ambientada en Sevilla, sostenida por dos personajes que avanzan hacia un choque anunciado: Iván, un adolescente de 16 años que crece en un hogar atravesado por la violencia; y Juan, un taxista que vive solo, sin red de afectos, con una rutina hecha de trabajo y religión. Los dos comparten algo más que ciudad y noche: cuando Iván decide actuar con un disfraz para ocultar su identidad, el ataque que ejecuta no cierra nada; abre una cadena de hechos que obliga a ambos a seguir adelante con lo que han hecho y con lo que no han sabido impedir.
La novela sitúa esa Sevilla lejos de la estampa turística. Barrios, trayectos, trabajos, horarios y un tipo de calle están ahí como lugares donde los personajes se cruzan y se vigilan bajo dos imaginarios que conviven sin pedir permiso: el de los cómics de superhéroes —que Iván usa como plantilla mental para nombrar el mundo— y el de la Semana Santa, que en el caso de Juan se presenta como recuerdo de pertenencia y como marco de fe. El propio Martín describe el motor del libro como una “historia de venganza” y plantea la pregunta que empuja el relato: “¿Qué sucede cuando un adolescente explota en un hogar donde el odio y la pérdida han campado a sus anchas?”.
Ese es el punto de partida: un chico que ha construido su idea del “deber” con materiales peligrosos y un adulto que ha organizado su vida alrededor del control, la represión y el trabajo. La novela conduce a ambos hacia un encuentro que no funciona como escena de acción cerrada, sino como detonante. A partir de ahí, Podemos ser héroes se mueve por el territorio de las consecuencias: lo que Iván ha hecho le devuelve un mundo menos simple que el que imaginaba; lo que Juan ha evitado durante años termina reclamando su parte. La relación entre ambos no se limita a un conflicto familiar; Martín la utiliza como grieta para mostrar cómo se heredan la violencia, el silencio y la culpa, y cómo se sostienen durante años hasta que un hecho concreto rompe la apariencia de normalidad.
En este sentido, Manuel H. Martín coloca el foco de su escritura en una idea operativa, no teórica: “lo importante son los personajes; todos los elementos y referentes narrativos deben estar al servicio de lo que sienten y padecen”, una declaración que encaja en esta mueva novela del autor onubense alimentada de referentes como Jim Thompson, Patricia Highsmith, Frank Miller o el ilustrador Gustave Doré.
Antes de Podemos ser héroes, Manuel H. Martín ha publicado Rojo sangre (Berenice, 2023) y la novela gráfica Una historia de perros viejos (Dolmen, 2018). Esa doble vía —novela y cómic— ayuda a entender por qué en su literatura hay una atención insistente a la escena, al gesto y a la progresión de hechos. Una historia de perros viejos, por su propia naturaleza gráfica, exige una narración que se apoya en la construcción visual y en un tipo de elipsis que el lector completa. En Rojo sangre, el salto a la novela permite sostener durante más páginas una tensión de conflicto y una relación más prolongada con los personajes. Con Podemos ser héroes, Martín se coloca de nuevo en el terreno de la narración larga, con una Sevilla reconocible y una trama que ocurre, empuja y deja marcas.
La escritura convive, en su caso, con una trayectoria audiovisual como productor, guionista y director en cuya filmografía destacan largometrajes documentales como El viaje más largo (2020), La vida en llamas (2015) y 30 años de oscuridad (2012), este último nominado a los Premios Goya como Mejor Película Documental. A esa línea se añaden Contigo (2021), cortometraje de ficción, y la ampliación hacia la animación con Bella (2025), codirigida con Amparo Martínez Barco. Como productor. Manuel H. Martín es socio fundador de La Claqueta, productora andaluza creada junto a Olmo Figueredo, con la que ha participado en películas títulos de gran éxito de público, crítica y taquilla, como Grupo 7 (2012), La isla mínima (2014), El hombre de las mil caras (2016), Entre dos aguas (2018), La trinchera infinita (2019) o Modelo 77 (2022), entre otros.
Un perfil, autor y productor, condicionado, además, desde que hace ya una década asumiera la dirección del Festival de Huelva de Cine Iberoamericano, certamen que bajo su batuta ha recuperado proyección y prestigio, pasando de “apenas mil” cuando asumió el reto a superar las 1.600 producciones inscritas en 2024.
Sobre su trabajo más reciente, Podemos ser héroes, Manuel H. Martín asegura esperar que los lectores puedan disfrutar su novela que, a pesar de su dura trama, busca la luz y la esperanza que surge incluso en los rincones más oscuros. «Aunque sea durante un breve instante», añade el creador onubense. «Bien nos lo recuerda la canción de Bowie, podemos ser héroes, al menos por un día”.


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