Sostienen que el joven había sido encerrado por sus compañeros tras amenazarles con un cuchillo en un aparente brote psicótico y que permanecía retenido cuando se produjo la intervención de los agentes.
La entidad reclama una investigación completa y recuerda que en otros episodios similares en España la actuación policial ante personas atrincheradas se resolvió mediante negociación y contención.
Lunes, 23 de febrero de 2026. La Federación de Asociaciones Malienses de Andalucía ha exigido el esclarecimiento completo e independiente de la muerte de Salim Traoré, el joven maliense abatido por agentes de la Guardia Civil en la madrugada del 11 de febrero en una finca agrícola del término municipal de Almonte.
La demanda ha sido formulada públicamente durante una concentración celebrada este domingo en Huelva. Cerca de dos centenares de personas participaron en la marcha, que partió de la Estación de Autobuses y concluyó en la Plaza de las Monjas, donde se leyeron varios textos en recuerdo del fallecido.
Concentración por la muerte de Salim Traoré
En el comunicado difundido por las asociaciones se afirma que “cuando una vida se pierde en circunstancias tan graves la sociedad no puede permanecer en silencio” y se reclama “verdad, justicia, dignidad y respeto a los derechos humanos”. La exigencia central es que se esclarezcan con precisión las circunstancias en las que se produjo la intervención policial que terminó con la muerte del joven.
«Sufría un brote psicótico»
Según el relato trasladado por los compañeros de Salim y recogido en el comunicado, el joven había sufrido un aparente “brote psicótico” y, en ese contexto, amenazó a varios trabajadores con un cuchillo en torno a las dos de la madrugada. Los propios compañeros lograron escapar y, con ayuda de otros trabajadores, consiguieron encerrarlo en el habitáculo de la finca.
El texto leído durante la concentración recoge expresamente: “Salim Traoré, según sus compañeros de cuarto, les había atacado con un cuchillo a las dos de la madrugada. Supieron escaparse y con la ayuda de sus compañeros pudieron encerrarle en un cuarto y llamar a la Policía”.
De acuerdo con testimonios directos recabados por La Mar de Onuba, la puerta fue cerrada desde el exterior y, según los trabajadores, el joven no podía abrirla por sí mismo desde dentro. De hecho, destacan, permaneció allí todo el tiempo hasta la llegada de la Guardia Civil, cuando el resto de compañeros fueron trasladados por los agentes a otro habitáculo y permanecieron aislados mientras se desarrollaba la intervención. Apenas unos minutos después, escucharon «cuatro o cinco disparos. Cuando pudieron salir del lugar donde estaban retenidos, el joven ya había fallecido. Un portavoz de la Federación afirma haber visto el cuerpo y asegura que presentaba tres impactos de bala: uno en el pecho, otro en una pierna y otro en un costado.
Cuestionable intervención de la Benemérita
Los compañeros mantienen que, dado que la puerta había sido cerrada desde fuera y que el joven no podía abrirla, la única forma en que pudo salir del habitáculo fue que la puerta fuera abierta desde el exterior.
Y es precisamente esta secuencia la que, según la Federación, fundamenta la exigencia de una investigación exhaustiva que determine cómo se produjo la salida del joven del espacio donde estaba retenido y cuál fue la cadena exacta de decisiones que desembocó en el uso del arma de fuego.
La versión oficial difundida por la propia Guardia Civil tras el suceso señala que dos patrullas de seguridad ciudadana acudieron a la finca tras recibir un aviso de «un hombre en actitud extraña que esgrimía un arma blanca en los módulos de descanso». Según ese relato, al ver llegar a los agentes «el hombre salió del módulo y se dirigió hacia ellos portando el arma y amenazando con que les iba a matar». Se habrían efectuado disparos de advertencia al aire y, al hacer caso omiso y abalanzarse sobre uno de los guardias civiles, el agente habría hecho uso de su arma reglamentaria para repeler el apuñalamiento, resultando el agresor herido de gravedad y falleciendo posteriormente. El agente fue trasladado al hospital con lesiones derivadas de la caída.
Consultada por esta revista, la Guardia Civil se ha remitido al Juzgado que instruye el caso y ha declinado aclarar más aspectos de la información facilitada o si se ha abierto algún tipo de investigación interna sobre la actuación de los agentes.
Casos similares recientes y su resolución
En los últimos años se han producido en España intervenciones policiales ante personas solas, armadas con cuchillo o en situación de crisis, que se encontraban atrincheradas en espacios cerrados.
En Elche, en 2025, un hombre armado con un cuchillo se atrincheró en su vivienda en el contexto de un brote psicótico. La intervención policial se prolongó durante horas, con establecimiento de perímetro y actuación coordinada con servicios sanitarios. El episodio se resolvió con la detención del individuo y su traslado a un centro hospitalario, sin que se produjera un desenlace letal.
Hace apenas unos días, en Alcalá de Henares, un hombre que había amenazado a varias personas con un arma blanca se encerró posteriormente en un domicilio. La actuación incluyó perímetro de seguridad y negociación. El individuo terminó entregándose y fue detenido sin que se registraran víctimas mortales.
En ambos episodios y otros documentados, la intervención priorizó la contención y la negociación ante personas solas armadas con cuchillo y atrincheradas en espacios cerrados.
La Federación de Asociaciones Malienses de Andalucía no equipara situaciones, pero sí sostiene que, en el caso de Almonte, si el joven se encontraba contenido en un habitáculo cerrado, es necesario esclarecer cómo se produjo la secuencia que desembocó en el uso letal del arma reglamentaria..
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La concentración celebrada ese domingo en Huelva reunió a familiares, amigos y representantes de distintas asociaciones malienses y otros países africanos y colectivos pro Derechos Humanos. Durante la lectura de los textos se recordó que Salim Traoré deja en Mali a sus padres, a su esposa y a una hija de pocos meses a la que no llegó a conocer.
El comunicado subraya que los compañeros llamaron a la policía “pensando o contando con su protección y con que disponen de las herramientas para ayudarles y protegerles a todos”. Es esa expectativa de protección la que, según los organizadores, convierte el esclarecimiento de lo ocurrido en una cuestión que trasciende el ámbito individual. El procedimiento judicial determinará las responsabilidades y reconstruirá técnicamente la secuencia de los hechos.
La Federación de Asociaciones Malienses de Andalucía mantiene su exigencia de «transparencia» y «esclarecimiento completo» de lo sucedido en la finca de Almonte la madrugada del 11 de febrero.
La cuestión que formulan no es si existió un episodio previo con arma blanca, que reconocen, sino cómo se produjo la salida del joven del habitáculo en el que estaba encerrado y cuál fue la cadena exacta de decisiones que culminó con su muerte.

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