
Domingo, 31 de agosto de 2025. Los propietarios de las Minas de Valverde del Camino efectuaron a un gran número de trabajadores en el verano de 1914, cuando estallaba la Gran Guerra.
Este hecho provocó que el hambre comenzara a extenderse y con ella la desesperación. En consecuencia, algunos obreros despedidos decidieron entrar en los cotos de caza, propiedad de los vecinos más acaudalados de la zona, con el fin de cazar para alimentar a sus familias.
Los propietarios pusieron denuncias en la Guardia Civil, que procedió a perseguir a quienes estaban cazando de forma furtiva. Al parecer, las fuerzas de la Guardia Civil de Trigueros y Gibraleón se pusieron de acuerdo y procedieron a buscar a los cazadores. Encontraron a los obreros en el Barranco de Sotero y allí les echaron el alto. Pero los trabajadores decidieron emprender la huida, y al huir dispararon sobre la Guardia Civil según explicaría la Benemérita, aunque el autor de la crónica no lo tendría claro, pero sí parece comprobado que ésta sí disparó contra los trabajadores. Uno de ellos cayó muerto de un balazo. Se detuvo a 26 personas, con 29 escopetas y 41 conejos.
El corresponsal de El Socialista, en la columna que se publicó el 22 de septiembre de 1914, preguntaba a Eduardo Dato, a la sazón, presidente del Consejo de Ministros, “¿ese es el método que ha encontrado el Gobierno para atender a los sin trabajo?«
Eduardo Montagut, colaborador de La Mar de Onuba es Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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