La guerra de Trump provoca la mayor interrupción de suministro energético mundial desde los setenta

por Francisco Villanueva

 

Vienes, 8 de mayo de 2026. La actual crisis energética, desencadenada por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán durante la administración de Donald Trump es considerada la mayor interrupción del suministro de petróleo en la historia. Esta situación ha superado en magnitud a las crisis de 1973 y 1979, así como a las interrupciones provocadas por la invasión rusa de Ucrania en 2022

El cierre del estrecho de Ormuz en 2026 representa la mayor interrupción del suministro energético mundial. Al ser el punto de tránsito para el 20% del petróleo mundial y el 25% del gas natural licuado (GNL), su bloqueo ha generado un efecto cascada que amenaza con una recesión global.

Principales Repercusiones Económicas que se pueden desencadenar; crisis energética y precios del petróleo. El precio del barril de Brent ha experimentado una volatilidad extrema, superando los 120 dólares en marzo de 2026. Esta subida encarece directamente el transporte y la producción industrial a nivel global.

Se desencadena una inseguridad alimentaria. El estrecho es vital para el comercio de fertilizantes; un tercio de su tráfico global pasa por esta vía. El bloqueo ha disparado el precio de la urea en un 86%, afectando gravemente a potencias agrícolas como Brasil e India, y elevando los precios de los alimentos básicos.

Inflación y golpe al crecimiento: la ONU estima que, incluso en un escenario de reapertura inmediata, el crecimiento global caería del 3.4% al 3.1%, mientras que la inflación podría escalar hasta el 4.4%.

Impacto en productos de consumo: La disrupción logística ha afectado sectores inesperados como por ejemplo, el mayor fabricante mundial de preservativos (Karex Berhad) anunció subidas del 30% en sus precios debido al aumento de costes de transporte y energía.

Comercio Marítimo: Las primas de seguros por riesgo de guerra para buques cisterna han subido más de un 1,000%, obligando a las navieras a desviar rutas hacia el Cabo de Buena Esperanza, lo que añade semanas de retraso y costes millonarios.

Sectores y países más afectados: los países del Golfo porque dependen del estrecho para el 80% de sus importaciones calóricas, lo que ha provocado una emergencia de suministros básicos con subidas de hasta el 120% en alimentos. Asia es el principal destino del GNL qatarí y el crudo saudí, enfrentando ahora riesgos críticos en su seguridad energética y costes operativos industriales.

España: Aunque su dependencia directa es baja (solo el 5% de su petróleo pasa por allí), sufre el impacto sistémico en los precios de fertilizantes y la inflación energética generalizada.

El gobierno estadounidense ha recurrido a la liberación masiva de sus reservas estratégicas de petróleo (hasta 92,5 millones de barriles) para intentar estabilizar los precios. A pesar de que Trump ha declarado una «emergencia energética nacional» para potenciar la producción interna mediante su política de drill, baby, drill, la falta de capacidad excedentaria global mantiene a la economía mundial bajo una fuerte presión inflacionaria y riesgo de recesión

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado este shock como el más severo de la historia, señalando que la producción interrumpida de países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irak no puede ser reemplazada fácilmente por el mercado global.

Las consecuencias geopolíticas: La crisis ha provocado la fragmentación de alianzas tradicionales, como la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP el 1 de mayo de 2026.

Francisco Villanueva Navas, analista de La Mar de Onuba, es economista y periodista financiero.
@FranciscoVill87

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