Tres años después, Huelva sigue en «fase de diagnóstico»

Pilar Miranda durante la presentación del diagnóstico sobre accesibilidad impulsado por el Ayuntamiento de Huelva en el último año del mandato municipal

Miranda presenta como un hito de gestión un diagnóstico sobre accesibilidad elaborado a partir de encuestas, entrevistas y trabajo de campo cuando el mandato entra en su último año.

El PP gobernó Huelva durante veinte años, denunció después desde la oposición muchas de esas carencias y regresó a la Alcaldía en 2023 con un proyecto de ciudad que ya incluía un Plan de Accesibilidad Universal.

Miércoles, 24 de junio de 2026. No hace falta un «diagnóstico» para saber que Huelva tiene problemas de accesibilidad. Lo saben desde hace años las asociaciones de personas con discapacidad. Lo conocen los vecinos que tropiezan con aceras imposibles, vados mal ejecutados o edificios públicos que no siempre resultan accesibles. Y lo sabía también el Partido Popular, que durante sus ocho años en la oposición convirtió muchas de esas carencias en munición política contra los gobiernos socialistas.

Por eso resulta inevitable detenerse en el significado político del movimiento anunciado este miércoles por el equipo de gobierno de la popular Pilar Miranda. No tanto por el contenido del diagnóstico sobre accesibilidad elaborado «a partir de encuestas, entrevistas y trabajo de campo», sino por la importancia que el gobierno municipal le atribuye cuando el mandato entra ya en su último año.

La paradoja es difícil de ignorar. El Partido Popular no es una fuerza recién llegada al Ayuntamiento de Huelva. Gobernó la ciudad durante dos décadas. Pilar Miranda formó parte de aquellos gobiernos municipales. Tras perder la Alcaldía en 2015, los populares pasaron ocho años denunciando muchas de las deficiencias urbanas que ahora sirven de base al diagnóstico. Y cuando regresaron al gobierno municipal en 2023 lo hicieron con un proyecto de ciudad que ya incluía un «Plan de Accesibilidad Universal».

La pregunta, por tanto, no es si Huelva necesita «un plan». Tampoco si resulta útil disponer de un diagnóstico ordenado y una relación de prioridades. La cuestión es otra. Si los problemas eran conocidos por asociaciones, vecinos y por los propios dirigentes populares, ¿qué papel desempeña tras tres años de gobierno municipal un diagnóstico presentado como hito de gestión?

Porque si el conocimiento de esas carencias exigía llegar a 2026 y recurrir a encuestas, entrevistas y trabajo de campo, resulta legítimo preguntarse sobre qué diagnóstico de ciudad descansaban los veinte años de gobiernos populares, las denuncias formuladas desde la oposición y el proyecto con el que Pilar Miranda pidió el voto en 2023.

Y si, por el contrario, esos problemas eran sobradamente conocidos, como indica la propia trayectoria política del PP y la experiencia cotidiana de los onubenses, surge una segunda pregunta igualmente incómoda. ¿Se está presentando como un gran paso una fase previa que debería haber sido superada hace mucho tiempo?

La accesibilidad no es una reivindicación nueva. Tampoco las barreras arquitectónicas, las dificultades en determinados edificios públicos o las carencias en algunos servicios municipales. Todo eso formaba parte del debate político cuando el PP gobernaba, cuando se encontraba en la oposición y cuando recuperó la Alcaldía.

Por eso, más allá del «diagnóstico», lo que deja este episodio es una sensación difícil de disipar. La de una ciudad en la que, cuando el mandato entra en su recta final, el gobierno municipal considera un éxito explicar por qué todavía queda camino por recorrer.


Acerca de La Mar de Onuba 6759 Artículos
Revista onubense de actualidad, cultura y debate, editada y dirigida por Perico Echevarría - © Copyright LAMDO 2017 / ISSN 2603-817X

Sea el primero en desahogarse, comentando

Deje una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.