“La manijera nos grita desde el primer día y nos trata como si fuéramos seres inferiores”, denuncia uno de los afectados.
Los trabajadores denuncian cobros por alojamiento, wifi y transporte, retenciones de hasta 750 euros para el regreso y la negativa a reconocer prestaciones tras un accidente laboral.
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Miércoles, 22 de abril de 2026. Un grupo de trabajadores paraguayos incorporados esta campaña a la contratación en origen del sistema GECCO estudian cómo pedir amparo ante las condiciones que describen en su llegada a la empresa Surexport. Se trata de personas recién incorporadas, en sus primeras semanas de trabajo en la provincia de Huelva, que relatan una combinación de trato degradante, deducciones económicas y falta de reconocimiento de derechos básicos. No han sido informados ni por la empresa ni por el Gobierno de España de sus derechos laborales o del contenido del Convenio Colectivo del Campo en Huelva o de la propia Orden Gecco que regula la «contratación en origen». De hecho, desconocían la existencia de ambos texto hasta la tarde de este martes.
Uno de los trabajadores resume la situación en términos directos: “La manijera nos grita desde el primer día y nos trata como si fuéramos seres inferiores”. En su testimonio identifica a una encargada concreta, a la que señala como responsable de un trato continuo basado en gritos y desconsideración desde el inicio de la relación laboral. El mismo trabajador describe ese comportamiento como “trato vejatorio” y “denigrante”, sin que, según su relato, haya mediado motivo alguno relacionado con el desempeño de su trabajo.

Las condiciones económicas forman parte central de la denuncia. Los trabajadores explican que la empresa les descuenta de la nómina distintos conceptos vinculados a su estancia y a la actividad diaria. Según el testimonio recabado, el alojamiento se cobra a razón de dos euros diarios, mientras que el acceso a Internet y el transporte en autobús desde las viviendas hasta el tajo también generan cargos periódicos. En el primer mes, los descuentos por estos conceptos han alcanzado aproximadamente los 60 euros, aplicados directamente sobre el salario sin entrega de recibos o justificantes que detallen el origen de cada deducción. La nómina, según explican, recoge los descuentos pero no incorpora información completa sobre la jornada efectivamente realizada.
A estos cargos se suma la retención de una cantidad elevada para el supuesto billete de regreso. Uno de los trabajadores afirma haber sudo obligado a firmar un documento por el que la empresa le descuenta hasta 750 euros (a razón de 150 cada mes) con ese fin. La cantidad, detraída del salario, queda bajo control de la empresa, que condiciona así la organización del retorno. El trabajador no elige ni la compañía ni el precio del billete, pese a que el importe procede de su propio salario.
Accidente laboral no reconocido
La situación se agrava en el caso de un trabajador que ha sufrido una lesión lumbar durante la jornada. Según relatan sus compañeros, tras comunicar la baja médica recibió como respuesta que no percibiría ninguna cantidad. Posteriormente, la contingencia fue reconocida como accidente laboral en el sistema sanitario, lo que abre la vía a prestaciones, pero la negativa inicial forma parte del relato trasladado a esta redacción.
Los trabajadores describen, en conjunto, un escenario en el que convergen trato degradante, deducciones salariales por servicios vinculados a la propia actividad laboral, retenciones económicas sobre el retorno y dificultades para el reconocimiento de derechos básicos tras un accidente. Desde esa posición, y en las primeras semanas de su estancia en España, solicitan orientación y apoyo para hacer frente a una situación que aseguran no haber previsto en las condiciones con las que fueron contratados en origen.
Angélica López dejó Choré, en San Pedro, para venir a trabajar a España dentro del programa de contratación en origen regulado por la conocida como Orden Gecco. Fue una de las primeras 100 personas seleccionadas. para la incorporación de Paraguay a la lista de países "beneficiados" por la migración circular impulsada por el Gobierno Español con financiación del Fondo Social Europeo +.
López cuenta a través de Tik Tok lo que se encontró en Huelva. “En Paraguay trabajamos desde tempranito. Tenemos tiempo para desayunar, para tomar tereré. Después al mediodía salimos a almorzar y volvemos después a la tarde. Es España no, acá estamos agachados, arrastrados muchas horas seguidas y tenemos 15 minutos para almorzar”.
“En la charla con Sinafocal fue todo color de rosa. Primero nos habían dicho que solo íbamos a pagar el pasaje de ida y que ellos iban a poner el alojamiento. Después de firmar el contrato nomás ya nos dijeron que teníamos que pagar luz, agua e internet. Y todos los días se saca eso”.
En el lugar donde trabajaba no había agua. “Gracias a los paraguayos, que exigimos, pusieron agua. ¿Cómo algo tan básico no van a poner? Ese es nuestro logro en esta una semana”.
Pidió a la empresa irse a Barcelona o Madrid, donde tiene familiares. Le dijeron que no, que el contrato era para Huelva. Decidió volver a Paraguay.
Lo que cuenta López —lo que le dijeron antes de viajar y lo que se encontró al llegar— es lo mismo que ahora están denunciando en Huelva trabajadores paraguayos del sistema GECCO en Surexport.

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