Una treintena de mujeres acudió este miércoles por la mañana con náuseas, vómitos y diarrea al ambulatorio de la localidad en plena campaña de frutos rojos.
AMIA denuncia que varias afectadas sin tarjeta sanitaria en vigor vieron rechazadas sus peticiones de asistencia si no acudían acompañadas por un mediador o por el empresario.
AMIA , hoy 12 de Marzo sobre las 10:00h de la mañana, alrededor de 30 mujeres pidiendo ayuda para ser atendidas por el…
Publicada por Asociación de Mujeres Inmigrantes AMIA en Jueves, 12 de marzo de 2026
Viernes, 13 de marzo de 2026. Alrededor de una treintena de trabajadoras agrícolas procedentes de distintas fincas de Moguer ha acudido este miércoles por la mañana al Centro de Salud de la localidad con síntomas de náuseas, vómitos y diarrea, en una situación que ha terminado desbordando la atención en el ambulatorio en plena campaña de frutos rojos.
La escena ha sido difundida por la asociación AMIA, que ha situado la llegada de las mujeres en torno a las diez de la mañana y ha acompañado su denuncia con imágenes tomadas en el interior del centro sanitario, donde se observa a un grupo numeroso de temporeras esperando atención.
Según el mensaje publicado por la entidad, la mayoría de las mujeres presentaba un cuadro compatible con gastroenteritis y procedía de distintas explotaciones agrícolas. La asociación apunta como posible causa al agua consumida en los alojamientos de las fincas, aunque esa relación no consta confirmada por fuentes sanitarias en el material aportado.
El punto más grave de la denuncia trasladada por AMIA afecta, sin embargo, al acceso mismo a la asistencia. Según la asociación, varias de las trabajadoras que acudieron al centro no tenían activadas sus tarjetas sanitarias o las tenían «caducadas», y en el mostrador se les indicó que para ser atendidas debían presentarse acompañadas por un «mediador» o por «el empresario».
Fue a partir de ese momento, siempre según el relato difundido por AMIA, cuando algunas de las afectadas intentaron ponerse en contacto con el PRELSI, el servicio de mediación del lobby patronal Interfresa que opera para un mayor número de empresas del sector de los frutos rojos. La asociación identifica en su mensaje a dos mediadores, Omar y Anas, y sostiene que no atendieron las llamadas realizadas por las mujeres. La denuncia añade que varias temporeras recriminaron precisamente esa falta de respuesta, al considerar que se les facilita un teléfono para incidencias que después no resulta operativo cuando necesitan ayuda. AMIA sostiene además que muchas de las mujeres se encontraban llorando por los dolores de estómago mientras seguían sin ser atendidas.
El episodio vuelve a situar en primer plano dos problemas recurrentes durante la campaña agrícola en la provincia de Huelva. Por un lado, las quejas trasladadas desde hace años por asociaciones y colectivos sobre las condiciones de vida en algunos alojamientos de temporeras y, en concreto, sobre la calidad del agua. Por otro, la insuficiencia de recursos públicos en municipios que ven aumentar de forma notable su población durante la recogida de frutos rojos sin que ese incremento se traduzca necesariamente en refuerzos proporcionados para los servicios básicos.
En ese contexto, la acumulación simultánea de casos de malestar gastrointestinal entre trabajadoras de distintas empresas ha tensionado la capacidad de respuesta del centro sanitario moguereño y ha vuelto a exponer la vulnerabilidad en la que quedan muchas temporeras cuando aparecen problemas de salud y tropiezan, además, con obstáculos administrativos o lingüísticos para acceder a la atención.
La denuncia difundida por AMIA introduce también una cuestión de fondo de especial relevancia: la confrontación entre las prácticas que, según la asociación, se habrían producido en el centro de salud y el principio de acceso universal a la asistencia sanitaria. La entidad sostiene que algunas mujeres vieron rechazadas sus peticiones de atención si no iban acompañadas, pese a encontrarse enfermas y haber acudido por sus propios medios al ambulatorio.
AMIA concluye su mensaje asegurando que continuará prestando apoyo a las mujeres que soliciten ayuda. Entretanto, lo ocurrido este miércoles en Moguer deja una imagen difícil de separar de la realidad estructural de la campaña: trabajadoras desplazadas para sostener una de las principales industrias agrarias de la provincia, enfermas, agrupadas en un centro de salud saturado y dependiendo, en algunos casos, de que alguien medie por ellas para poder ser atendidas.

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