La convocatoria obliga a los participantes a desarrollar y presentar sus propuestas sin remuneración y únicamente paga el proyecto que resulte ganador
Los apenas 3.000 euros del premio incluyen además el desarrollo técnico de la identidad gráfica, los archivos editables y numerosas adaptaciones, con posteriores modificaciones previstas en las bases
IU denuncia las condiciones “abusivas” del concurso y señala los más de 18.000 euros que costó la nueva imagen corporativa de la Diputación de Huelva
Miércoles, 12 de agosto de 2026. La Asociación Andaluza de Diseñadores (AAD) ha rechazado el concurso convocado por el Ayuntamiento de Huelva para elegir la imagen del 150 aniversario de la concesión del título de ciudad y lo sitúa dentro de los denominados «concursos especulativos», una práctica cuestionada desde hace años por el sector porque obliga a varios profesionales a desarrollar propuestas sin remuneración para competir por un único encargo.
La polémica surgió después de que Gràffica, publicación especializada en diseño y comunicación visual, analizara las bases municipales y advirtiera de que participar exige bastante más que presentar una idea o un boceto. Los aspirantes deben desarrollar el logotipo, preparar diferentes versiones, mostrar su funcionamiento en distintos fondos y aplicaciones y acompañar el proyecto con una memoria justificativa sobre el concepto, la tipografía, el color y su vinculación con Huelva. Todo ese trabajo queda sin remunerar para quienes no resulten elegidos.
El Ayuntamiento presentó inicialmente la convocatoria como un concurso de ideas dotado con 3.000 euros para seleccionar el logotipo oficial de la efeméride. La imagen ganadora deberá identificar los actos institucionales, culturales y divulgativos programados con motivo del aniversario.
Las condiciones del encargo, sin embargo, no terminan en la elección de esa propuesta. El ganador deberá completar después el desarrollo técnico de la identidad gráfica, preparar sus diferentes versiones y entregar los correspondientes archivos editables y vectoriales. Los 3.000 euros incluyen también su aplicación a páginas web, redes sociales, carteles, folletos, invitaciones, programas, anuncios en prensa, banderolas, lonas, papelería y otros soportes que pueda requerir el Ayuntamiento.
Ahí aparece una segunda objeción del sector. El precio queda fijado desde el principio, pero las necesidades posteriores no están cerradas con la misma precisión. Las bases permiten solicitar nuevas adaptaciones e introducir modificaciones durante el desarrollo del proyecto sin establecer una remuneración adicional específica ni acotar de manera expresa cuántas revisiones pueden llegar a exigirse.
La Asociación Andaluza de Diseñadores comparte el diagnóstico realizado por Gràffica y cuestiona tanto el trabajo previo no remunerado de quienes participan como las condiciones que deberá asumir posteriormente el ganador. También ha señalado la reducida presencia de profesionales del diseño en el jurado y ha mostrado su desacuerdo con las limitaciones establecidas para la presentación conjunta de trabajos, en un sector en el que numerosos proyectos son fruto de equipos creativos.
La controversia cobra además dimensión por la respuesta obtenida por la convocatoria. El Ayuntamiento informó inicialmente de 33 candidaturas a falta todavía de un día para cerrar el plazo y, una vez concluido, elevó la participación a más de medio centenar de proyectos. El Gobierno municipal ha utilizado esa acogida para defender el procedimiento y sostiene que las condiciones garantizan la igualdad de oportunidades entre participantes.
Ese argumento no responde, sin embargo, a la objeción principal planteada por los profesionales: cuantas más propuestas concurran, mayor es también el número de diseñadores y estudios que habrán desarrollado trabajo sin obtener contraprestación alguna. El desacuerdo no gira por tanto alrededor de si el concurso ha tenido éxito de participación, sino sobre el sistema elegido para obtener la propuesta ganadora.
El Ayuntamiento también ha rechazado la comparación entre los 3.000 euros de esta convocatoria y los más de 18.000 euros que costó el rediseño de la imagen corporativa de la Diputación Provincial de Huelva, presentado en 2023. El Consistorio argumenta que aquel trabajo tenía mayor dimensión y complejidad que el diseño de un logotipo. La diferencia existe, pero las propias bases municipales muestran que el encargo del 150 aniversario tampoco acaba en un logo: incluye desarrollo de identidad, versiones, archivos finales, numerosas aplicaciones y posteriores modificaciones.
El plazo de presentación de propuestas finalizó el pasado 6 de agosto.
IU denuncia las condiciones “abusivas” del concurso
Izquierda Unida Huelva se ha sumado a las críticas planteadas desde el sector. Su coordinador provincial, Marcos Toti, considera «abusivas y perjudiciales para los profesionales del diseño gráfico» unas condiciones en las que todos los participantes deben desarrollar sus propuestas y únicamente recibe remuneración quien gana. La formación reclama que futuras convocatorias delimiten previamente el trabajo exigido, establezcan una remuneración adecuada y sean preparadas en diálogo con los profesionales del diseño y la publicidad.
La Asociación Andaluza de Diseñadores también se ha ofrecido a colaborar con las administraciones públicas en la elaboración de bases y presupuestos para este tipo de encargos. El debate abierto en Huelva rebasa así la elección de la imagen de una efemérides concreta y alcanza una cuestión que el sector lleva tiempo planteando: bajo qué condiciones puede una institución pública solicitar trabajo creativo a varios profesionales cuando solo uno de ellos acabará cobrando por el trabajo realizado.
El diseño seleccionado identificará la conmemoración del próximo 17 de septiembre, cuando Huelva cumplirá 150 años desde la concesión del título de ciudad.

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