Cuaderno de bitácora, vigésimo séptimo día del séptimo mes de 2025
No es una guerra porque es una lucha insoportablemente desigual, lo que está cometiendo el estado de Israel es un auténtico genocidio contra la población gazatí. No solo atacan desproporcionadamente a la población civil, es que los están matando de hambre.
Las imágenes que nos llegan de esos cuerpos de niños y niñas desnutridos, en los huesos, hacen que sintamos que la crueldad que es capaz de infligir unos humanos a otros sea insoportable. Son criminales de guerra, y como tales, así deberían ser tratados. Pero los gobernantes parecen que están en la nave contemplando el dantesco espectáculo incapaces, cobardes, de tomar alguna medida que impida esta masacre.
Es imposible mantenerse callado ante esta situación, tiene que acabar ya, por nuestra propia dignidad como seres humanos, por nuestro propio futuro. Tenemos que impedir que esta banda de gobernantes sicópatas siga llevando las riendas de este mundo. Nos llevan a la ruina y, muy probablemente, a nuestra propia extinción como especie.
No sólo son las guerras, son sus políticas negacionistas del cambio climático, son sus decisiones de seguir explotando sin medida los recursos naturales. Son sus políticas ultraliberales del capitalismos salvaje que arrasa con todo y con todos. Son el cáncer de la humanidad.


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