«Mundo finito”, decrecimiento contra colapso a debate este sábado en Berrocal con Carlos Taibo y Juan Romero

Miércoles, 22 de mayo de 2023. Mundo finito, decrecimiento para que quepamos todas es el nombre con el que vecinos y vecinas de Berrocal, apoyados por el ayuntamiento de la pequeña y muy activa localidad serrana onubense (de apenas 296 habitantes) han bautizado a la intensa jornada de aprendizaje y debate sobre otros modelos de economía y desarrollo tendrá lugar el próximo sábado, 25 de mayo.

Una jornada para “frenar, parar y pensar sobre cuál es nuestro camino, hacia donde queremos ir y cuáles pueden llegar a ser las consecuencias en caso de seguir llevando a cabo un estilo de vida que nos llevará irrevocablemente al colapso”, según informa la organización del evento, que contará con la participación del escritor, editor y profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid Carlos Taibo, quien brindará a las cuatro de la tarde una charla bajo el título de Capitalismo verde o ecología libertaria.

Previamente, y tras un paseo por Berrocal y una vista a medios locales de producción en los que tanto sus protagonistas como otros productores de pueblos cercanos explicarán el cómo y el porqué eligieron su forma de vivir y generar economía local, el portavoz de Ecologistas en Acción en Huelva, Juan Romero, ofrecerá la charla Resistencia rural frente al mal aprovechamiento de los recursos naturales.

Asimismo, y durante toda la jornada, la Plaza de Andalucía acogerá un mercadillo, diversos talleres y, cómo no, juegos y atención para los más pequeños.

A las seis de la tarde, en la misma plaza, se celebrará un debate abierto entre las personas asistentes y los dos ponentes, Juan Romero y Carlos Taibo.

Mundo finito, decrecimiento para que quepamos todas está promovido por el Ayuntamiento de Berrocal, Sentido Natural y Convivencia Rural de Berrocal. Cuenta con la colaboración del programa Señales de Humo de Hispanidad Radio y de la revista La Mar de Onuba.

Ponentes y actividades

Carlos Taibo (Foto: Daniel López)

Carlos Taibo es profesor de Ciencias políticas y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, es además editor y escritor. Carlos Taibo es defensor y partidario de los movimientos antiglobalización así como del decrecimiento económico y de la democracia directa frente al crecimiento económico y la democracia representativa. Ha criticado muy duramente la filosofía que subyace en el crecimiento económico que desliga el crecimiento del bienestar y del progreso, siendo éstos dos últimos apéndices del crecimiento. El crecimiento económico es un espejismo porque no se traduce necesariamente en una mayor cohesión e igualdad social. Ha publicado numerosas obras sobre decrecimiento como En defensa del decrecimiento¿Por qué el decrecimiento? o Colapso. Capitalismo terminal, transición ecosocial y ecofascismo.

Juan Romero, Ecologistas en Acción

 

 

Juan Romero es vocal de Ecologistas en Acción Huelva y Premio a la Defensa del Medio Ambiente. Natural de Berrocal (Huelva), maestro de primaria y músico, persona de talante dialogante y mediador, ha protagonizado algunos de los momentos claves en la defensa del Parque Natural de Doñana, en la lucha contra el Vertedero de Residuos Peligrosos de Nerva y en infinidad de luchas en defensa del medio ambiente.

 




¿Qué es el decrecimiento?

El decrecimiento defiende «vivir mejor con menos». Es una corriente de pensamiento, una crítica al sistema capitalista actual y una estrategia para afrontar el problema de la crisis climática, pero sus propuestas son más teóricas que prácticas.

por Alba Leiva

El decrecimiento es una corriente de pensamiento que defiende la reducción de la producción material y del consumo para asegurar la supervivencia del planeta. Parte de la base de que no es posible un crecimiento económico continuo en un planeta con capacidades limitadas, ya que, una vez superados esos límites, los seres humanos forzamos nuestra propia extinción. Por tanto, el decrecimiento es ante todo una crítica al sistema capitalista actual basado en el crecimiento económico continuo, sea sostenible o no, pero también una estrategia para afrontar el problema de la crisis climática.

Esta teoría aboga por reducir nuestra huella ecológica desligando el bienestar social del crecimiento económico, de manera que se logre “vivir mejor con menos”. Para ello, apuesta por una producción a escala reducida, con productos duraderos, reciclables y reutilizables, y por reformular el trabajo, el concepto de beneficio económico y el estilo de vida de la población.

“Decrecimiento o barbarie”

Aunque autores como el anarquista estadounidense Henry Thoreau ya criticaban el crecimiento económico y defendían un estilo de vida más sencillo, el término “decrecimiento” lo acuñó el intelectual francés André Gorz en 1972. Precursor de la ecología política, lo hizo al preguntarse si era posible conjugar el capitalismo con el equilibrio del planeta. Ese mismo año se publicó el informe Los límites del crecimiento, de la biofísica Donella Meadows y otros científicos para el Club de Roma, una organización dedicada a afrontar los problemas mundiales desde una perspectiva holística. Este concluía que si el incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de recursos no variaba, la Tierra alcanzaría sus límites de crecimiento en los próximos cien años.

Esta tesis alentó las teorías decrecentistas, especialmente entre autores francófonos. Uno ideólogo es el economista Serge Latouche, que definió sus criterios básicos a través de un “ciclo de comportamientos virtuosos” necesarios para transformar el mundo: reevaluar, reconceptualizar y reestructurar el sistema económico y social, redistribuir la riqueza, relocalizar la producción, reducir el consumo, reutilizar y reciclar productos. Para Latouche, el decrecimiento es la única solución frente al cambio climático, algo que resume con la frase “decrecimiento o barbarie”.

Otro postulado decrecentista es su crítica al concepto de desarrollo sostenible, que busca un equilibrio entre el crecimiento económico y la preservación del medioambiente para asegurar el bienestar futuro. Entiende que este término es un oxímoron, ya que si el desarrollo es ilimitado por definición, no casa con la protección medioambiental y por tanto perpetúa la lógica capitalista de expansión y acumulación.

Una estrategia controvertida

La teoría del decrecimiento tampoco está libre de críticas. Se la acusa de ser carente de ideas constructivas que propongan una alternativa viable al sistema capitalista. También de ignorar la innovación tecnológica, necesaria para conseguir una producción más eficiente o energías más limpias, y que requiere de una inversión que parte del crecimiento económico. De este modo, el decrecimiento se ve como un combate al progreso, que frena la mejora de la calidad de vida. Este planteamiento afecta en especial a los países del Sur global, que reclaman su derecho a desarrollar sus economías, así como a las clases más desfavorecidas.

Los defensores del decrecimiento responden que este no implica un descenso constante o el regreso a sociedades menos modernas, sino una transición progresiva a otro modelo que priorice vivir con menos. Esto pasa por desvincular el beneficio económico ligado al crecimiento del bienestar social, apostando por una sociedad más cooperativa y menos individualista. Algunas ideas que proponen para lograrlo son las ecocomunidadesbancos de tiempo, mercados de trueque, asociaciones de cuidados o la implementación de economías circulares, una renta mínima universal y la sustitución del trabajo asalariado por el voluntario.

Con todo, las propuestas del decrecimiento son más teóricas que prácticas, pues impera la estrategia del desarrollo sostenible a través de planes internacionales como la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Sin embargo, instituciones como la Unión Europea han adoptado ideas del decrecimiento. La Comisión Europea, por ejemplo, lanzó en 2020 su Plan para la Economía Circular con el objetivo de implementar un modelo de producción sostenible de aquí a 2050.

Alba Leiva (@albaleiva97) es redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura
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