«No recordamos nada parecido», ha lamentado el alcalde de Deltebre, Lluís Soler.
Las lluvias y el viento han provocado que el mar haya penetrado varios kilómetros tierra adentro y haya anegado, según los primeros cálculos, unas 3.000 hectáreas de arrozales del Delta del Ebro. El satélite Sentinel 1 del programa Copernicus de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha difundido unas imágenes en las que se ve el Delta antes y después del aguacero. En el segundo caso aparece cubierto de agua en su práctica totalidad.
Si comparamos imágenes de los días 15 de enero (anterior a la borrasca) y 21 de enero, en pleno temporal, se observa la presencia de masas de agua en buena parte del delta, sobre todo en la zona norte, donde el mar ha entrado hasta 3 kilómetros tierra adentro.
De manera provisional se estima que hay una 3.000 hectáreas afectadas. El agua salada quema la tierra y la semilla e imposibilita el crecimiento del arroz, con lo que el primer efecto del temporal se notará mucho en la próxima cosecha. Ayer por por la tarde se reunieron de urgencia la Mesa de Consenso del Delta, un organismo que está integrado por los Ayuntamientos de Deltebre, Sant Jaume d’Enveja, Amposta, Sant Carles de la Ràpita, l’Aldea, Camarles y l’Ampolla, y las comunidades de regantes de los canales de la izquierda y la derecha del Ebro.
Según el geomorfólogo fluvial Albert Rovira. «Así podremos valorar qué parte de costa se ha perdido y si se puede recuperar. A día de hoy todavía no lo podemos saber, aunque todo hace pensar que los efectos van a ser muy duros», valora. Fenómenos de este tipo contribuyen a la recesión del Delta, puesto que si su principal problema es la falta endémica de sedimento, estos aguaceros «aceleran la pérdida de terreno», indica.
Sea el primero en desahogarse, comentando