Soka: irrumpe en España un modelo educativo basado en la felicidad

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Alejandro Iborra Cuéllar

¿Eres feliz cuando vas a clase? Esta es la pregunta que solemos hacer al comienzo de nuestra asignatura Educación para la Felicidad.

Hace cuatro años detectamos un hueco importante en la formación inicial de los futuros profesores de Magisterio en Educación Infantil y Educación Primaria. No habíamos incluido un espacio de reflexión interdisciplinar acerca del sentido de la educación.

Para eso, creamos una asignatura que llamamos Educación para la Felicidad, y uno de nuestros pilares es lo que podemos denominar la Educación Soka.

¿De dónde viene la pedagogía Soka?

So-Ka significa en japonés “creación de valor”. El término fue utilizado por Tsunesaburo Makiguchi en su obra La pedagogía del sistema de creación de valor, publicada en 1930. Lo que se planteaba en dicha obra era generar un sistema de enseñanza que enfatizara como meta vital crear valor, siendo la felicidad el propósito principal de la educación.

Esta debía facilitar que los estudiantes tuvieran vidas felices contribuyendo a sus comunidades, manteniendo una relación armoniosa con otros en su entorno.

Makiguchi encontró en la filosofía budista de Nichiren Daishonin (1222-1282) una buena base para desarrollar su sistema educativo. Nichiren planteó un budismo ligado a los problemas cotidianos, no a una vida monacal separada de la sociedad. Afirmaba que cada persona tiene el potencial de afrontar los desafíos que se presentan de manera cotidiana de forma creativa, generando valor e influyendo positivamente en su comunidad.

Su obra fue continuada por Josei Toda, quien desarrolló la asociación Soka Gakkai, labor con la que prosiguió Daisaku Ikeda, actual presidente, quien aporta a la organización un marcado sentido internacional, muy implicado en facilitar diálogos en torno a la paz creando, además, lo que conocemos actualmente como el sistema educativo Soka.

Desde infantil hasta la universidad

Dicho sistema educativo da formación desde la Educación Infantil hasta la universitaria, en la Escuela Infantil de Sapporo, el campus de Kansai en Osaka y Kyoto (Educación Primaria y Secundaria) y dos universidades en Tokio y en Aliso Viejo, en California. Además de estos centros, existen actualmente escuelas infantiles en Singapur, Malasia, Hong Kong, Brasil y Corea del Sur.

Fomentar una cultura de paz

Los elementos definitorios de estos centros de formación consisten en facilitar el intercambio de experiencias por medio del diálogo, fomentar una cultura de paz y reflexión acerca de los derechos humanos; sensibilizar hacia la importancia de coexistir con la naturaleza; fomentar el aprendizaje de idiomas y la lectura; facilitar el desarrollo intelectual, siguiendo la idea de que el conocimiento por sí solo no puede generar valor si no está guiado por la sabiduría, añadiendo un sentido de propósito, responsabilidad y deseo de contribuir al bienestar de la humanidad. Por último, se busca generar relaciones de amistad significativas y duraderas.

En la Educación Soka cobra gran importancia el desarrollo de los profesores, con la idea de que si los estos no crecen, los alumnos tampoco lo harán. Una de las prácticas docentes habituales consiste en revisar diarios de profesores sobre su propia práctica en reuniones junto a compañeros, centrados en experiencias de fracaso. Para esto han creado una “red de aliento mutuo” en la que los profesores pueden apoyarse unos a otros para aprender a afrontar situaciones adversas.

Un buen ejemplo de su filosofía de trabajo es su idea de que los profesores están demasiado ocupados. En japonés esto se expresa con dos ideogramas que significan “corazón” y “olvidar”. Los maestros sin tiempo son los maestros que han olvidado su corazón.

Estar ocupado facilita olvidarse de lo más importante, enfatizar lo urgente y dejar a un lado lo importante. Los profesores más jóvenes sufren más porque no comparten su experiencia con otros docentes y no pueden beneficiarse de la experiencia de los profesores más experimentados. De ahí la importancia de esas reuniones mensuales de aliento mutuo, en las que también las familias están invitadas, favoreciendo el diálogo entre profesores y familias.

Por eso se fomenta la idea de que el profesor trabaja en dos escenarios: el aula y la comunidad. Así se completa su labor. No es suficiente con el trabajo en el aula.

El Instituto Soka en Madrid

En diciembre de 2018 se aprobó por el consejo de gobierno de la Universidad de Alcalá la creación del Instituto Mixto de Investigación en Educación y Desarrollo Daisaku Ikeda. Su objetivo principal consiste en investigar esta metodología educativa, conectándola con las aportaciones de otras corrientes actuales como la Educación Positiva; el giro contemplativo, que se está extendiendo poco a poco en la educación superior, y el aprendizaje transformacional.

Los estudiantes se resisten normalmente a experimentar y ser creativos, acostumbrados como están a que se les proporcionen reglas y directrices claras. Como consecuencia, muchos de ellos están desorientados cuando se les plantea ser autónomos y afrontar las contradicciones típicas de todo proceso creativo.

Fomentar el diálogo de toda la clase

En nuestra asignatura de Educación para la Felicidad, posiblemente el único ejemplo de educación Soka que se pueda encontrar en España, tratamos de explorar este modo de entender la educación: fomentando el diálogo conjunto de toda la clase. Intentamos lograr que nuestros alumnos sean capaces de conversar entre ellos y con nosotros, en una dirección que va emergiendo progresivamente, reflexionando acerca de qué nos inspira diariamente y para ello generar espacios de inspiración invitando a profesionales que compartan con nosotros de qué manera dan sentido a su trabajo diario.

También contribuyendo a dejar un legado que vincule a los alumnos actuales con las generaciones previas y siguientes, siendo responsables de su contribución al contexto más amplio en el que se encuentran.

En esta cita una alumna reflexiona acerca de su experiencia en la asignatura, mencionando varios aspectos tratados hasta ahora:

“Qué bonito ver cómo mentes trabajando por un mismo objetivo pueden crear tantas cosas y tan grandes. Esto ha sido otra de las enseñanzas de la asignatura: para crear valor, para cambiar las cosas, tienes que empezar desde ti, pero si este empezar desde ti se realiza con otras personas, con un mismo objetivo se pueden conseguir cosas maravillosas. La evolución del grupo ha sido preciosa, ver cómo unos desconocidos se convierten en compañeros que desean trabajar con el otro. Cuando sea maestra, me gustaría ver esta misma evolución con mis propios ojos, ver cómo mis alumnos han descubierto que trabajar en conjunto tiene un potencial enorme y que, por eso mismo, ellos deseen trabajar en equipo, para hacer algo mejor, algo más grande”.

Es la sociedad la que está al servicio de la educación, y no al contrario. La educación no es un negocio, no debería cumplir con objetivos instrumentales, sino favorecer en la medida de lo posible una experiencia con sentido, donde uno mismo pueda desplegar su potencial, pero más allá de un sentido individual, fomentar su conexión con su comunidad.

La educación, tomada en serio, es el único medio que tenemos como sociedad de adaptarnos al cambio y a los desafíos que vamos generando. Y para ello, hacemos nuestra la misión de investigar cómo la Educación Soka puede contribuir a ello, en diálogo con otras disciplinas educativas actuales.


Alejandro Iborra Cuéllar, Profesor Titular de Universidad. Psicología Evolutiva y de la Educación. Director del Instit. Univers. Mixto de Investigac. de Educación y Desarrollo Daisaku Ikeda (IEDDAI), Universidad de Alcalá

Este artículo fue publicado originalmente en

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