Doce internos del CETI de Ceuta llevan siete días de huelga de hambre «desconocida» por el Gobierno

El joven auto lesionado formaba parte de grupo de ciudadanos marroquíes que el pasado 27 de marzo inició una huelga de hambre para llamar la atención de la opinión pública sobre su situación en el CETI de Ceuta

«Estamos débiles, pero el personal médico tiene órdenes de no hacernos análisis. La dirección del centro no quiere que se conozca nuestro estado de salud tras siete días de ayuno».

«Lo único que nos dicen es que tenemos que comer, que no vamos a conseguir nada.Que aunque muramos, nadie nos va a echar cuenta».

El Gobierno traslada a la península a 142 internos, en una insólita y excepcional decisión motivada por la pandemia de COVID-19.

La Mar de Onuba contacta con dos de los internos declarados en huelga de hambre, solicitantes de asilo político que refieren ser perseguidos por la justicia marroquí; «Desafiamos a la Delegada del Gobierno a que nos haga un examen médico que revele la verdad sobre nuestra huelga de hambre. Si podéis, añadidlo en el artículo».

Rumores sobre un posible contagio en el CETI de la ciudad autónoma dispara las alarmas sobre las medidas del centro contra la pandemia.

Catorce ciudadanos marroquíes solicitantes de asilo político en España iniciaron el viernes de la semana pasada, 27 de marzo, una huelga de hambre en protesta por la negativa del Gobierno español a incluirles en los grupos de  internos desplazados a España para «descongestionar» el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta con motivo el estado de alarma. En conversación mantenida con La Mar de Onuba, dos de los huelguista informan de evidencias notables de deterioro en su estado de salud. Los rumores, este jueves, sobre un posible positivo de COVID-19 en una niña marroquí de 17 meses residente en el CETI, ha incrementado la tensión en el centro. La pequeña recibe asistencia en el Hospital Universitario de Ceuta «debido a patologías previas». Los internos se quejan de «no estar siendo correctamente informados sobre los protocolos ni sobre la situación tras este primer positivo».

por Perico Echevarría

 

 

3 de abril de 2020. Hasta el pasado 20 marzo, cuando Ceuta contabilizaba sólo cinco casos de personas infectadas por el coronavirus, el hacinamiento en el CETI (más de 600 personas repartidas en 64 habitaciones de apenas 16 metros cuadrados y obligadas a compartir aseos y sanitarios en estado deplorable, como muestran las imágenes obtenidas por La Mar de Onuba), hacía imposible cumplir con las medidas de seguridad decretadas por las autoridades sanitarias para combatir la pandemia mundial de COVID-19. Ese día, y como medida excepcional, insólita, solamente justificada por la alerta sanitaria, el Gobierno ordenó el trasladó a la península de 105 mujeres y hombres del CETI. El pasado viernes, 27 de marzo, autorizó un segundo traslado a España de otros 37 internos. El Gobierno entiende la necesidad de descongestionar los abarrotados «centros de estancia temporal de inmigrantes», y ha gestionado la acogida de los 142 trasladados con diversas ONG de Andalucía y Castilla La Macha.

Estado actual de instalaciones sanitarias del CETI de Ceuta

En ninguno de los traslados hubo sitio para los doce marroquíes que desde el pasado viernes no ingieren ningún alimento sólido. Sólo consumen «agua, y algún cigarrillo, porque algunos somos fumadores”, aseguraba ayer a La Mar de Onuba H, uno de los 12 huelguistas que, por disputas familiares, está en busca y captura ordenada por un juzgado de su país.

H. considera que, por antigüedad en el centro y el estado de sus expedientes administrativos, tienen el mismo derecho a beneficiarse de las medidas extraordinarias devenidas del estado de alarma. Pero, que por «motivos políticos», el Gobierno español les ha denegado esa posibilidad. Tampoco pueden regresar a Marruecos, donde les espera la cárcel o el rechazo social inducido por el propio Estado y/o las élites religiosas del reino alauita. Se sienten «discriminados». Y sostienen que la discriminación justifica la huelga de hambre con la que llevan siete días protestando.

Son, como otras muchas, personas señaladas y perseguidas en su país. Disidentes rifeños. Un periodista crítico con la democracia absolutista del rey Mohamed VI. Un abogado inhabilitado para ejercer. Un ex preso político cansado de tanto cautiverio. Un joven gay que reclama poder vivir sin enfrentar la hshuma (vergüenza) y el haram (pecado)… Doce solicitantes de asilo que llevan más de 10 meses internados en el CETI, a la espera de que España les reconozca ese derecho. Es lo que prevé nuestra Legislación para quienes, como ellos, sufren persecución por sus ideas, su origen, su religión o su identidad.

Los huelguistas, en el patio del CETI de Ceuta

Cuando el 27 de marzo, por segunda vez fueron excluidos de los desplazados a la península, decidieron exigir una explicación a la dirección del centro, ante la que denunciaron sentirse discriminados. Ese mismo viernes (atendiendo a las de la ley, si el relato viene del entorno de la Delegada del Gobierno en Ceuta, la ex diputada y veterana socialista Salvadora Mateos, o de «malas formas» y con «amenazas”, según el ofrecido ayer por los huelguistas a La Mar de Onuba en conversación telefónica), la dirección del centro les comunicó formalmente que ninguno de los doce se va a beneficiar de las excepcionales medidas de descongestión del CETI. El Gobierno español no las contempla para ellos. En el mismo instante que tuvieron «conocimiento oficial» de la decisión, 14 iniciaron la huelga de hambre.

«Nuestra salud se deteriora tras siete días sin comer»

Hoy, viernes 3 de abril, cumplen siete días sin ingerir alimentos sólidos. “Nuestra salud se deteriora; se ve claramente”, contaba la noche de ayer a La Mar de Onuba A., ex preso político por las revueltas de Rif,  candidato seguro a volver a serlo si España no le otorga el asilo y se ve obligado a volver a Marruecos. “Estamos débiles, pero no se nos hace ningún seguimiento médico y nuestro estado de salud no consta oficialmente. Solo nos permiten acceder a la enfermería por algo urgente. El personal médico nos ha dicho que tienen órdenes de no hacernos análisis, y de atendernos sólo si nos desmayamos. No quieren que se conozca nuestro estado tras siete días sin comer».

A. también da cuenta de dos de los huelguistas, de salud frágil (uno de ellos padece epilepsia), que se han visto obligados a abandonar la huelga de hambre porque su salud se había resentido bastante». El propio A. y los demás huelguistas les animaron a abandonarla. Los doce, asegura A., mantendrán la huelga hasta que se les permita trasladarse a España. «Con todas las consecuencias».

“Estamos débiles y desde la dirección del centro lo único que nos dicen es que tenemos que comer, que no vamos a conseguir nada y que nadie nos va escuchar. Que si seguimos con la huelga, nos van a quitar las tarjetas rojas* y nos van a mandar a Marruecos. Que aunque muramos, nadie nos va a echar cuenta». A. y H. sostienen que la dirección del centro y la Delegada del Gobierno «no entienden que los doce preferimos morir que pasar un día en las cárceles de Marruecos. Vamos a continuar con la huelga hasta el final”.

DELEGACIÓN DEL GOBIERNO

Los marroquíes a los que el Gobierno deniega el traslado a España muestran sus «tarjetas rojas»

Por su parte, fuentes cercanas consultadas por esta revista en la noche de ayer jueves, aseguran que la Delegación del Gobierno en Ceuta desconoce oficialmente la huelga de hambre, por lo que no ha previsto ni movilizado ningún protocolo o procedimiento de seguimiento, ni evaluaciones del estado de salud de los huelguistas.

Página de unos de los listados de internos del CETI del Ceuta desplazados a la península a los que ha accedido La Mar de Onuba. Los datos de carácter personal han sido ocultados (click para ampliar).

Las mismas fuentes si admiten que la dirección del centro les trasladó hace unos días información de que algunos internos insatisfechos “iban a intentar algo así para presionar y lograr el traslado a la península”, pero que el centro sigue sirviendo los servicios de alimentación con normalidad. Los doce internos marroquíes aseguran que llevan siete días sin acudir al comedor del centro y sin ingerir alimentos sólidos.

Lo que si admite la Delegación del Gobierno, como recogía el pasado lunes la agencia EFE,  es que por su condición de solicitantes de asilo político, «ninguno de los huelguistas marroquíes podrá abandonar Ceuta hasta que finalicen sus expedientes; estos procesos llevan su tiempo». En sus casos, como ellos mismos denuncian con su huelga de hambre, las medidas extraordinarias para «descongestionar» el CETI ceutí por el estado de alarma no son de aplicación.

Sí lo han sido para los 142 internos que ya han sido trasladados a la península. Hombres y mujeres, según los listados a los que ha tenido acceso La Mar de Onuba, procedentes de Argelia, Camerún, Senegal, República de Guinea, Sierra Leona, Túnez y Costa de Marfil, a los que el Gobierno español ha aplicado criterios basados exclusivamente en la alerta sanitaria, según denuncian los huelguistas. «La mayoría de ellos tienen orden de expulsión», sostiene A: «es una discriminación por motivos políticos».

La huelga de hambre continúa. Este viernes será el séptimo día. Pasada la una de la madrugada de hoy, A. enviaba un mensaje por WhatsApp a nuestra redacción. “Perdón si molestamos. Desafiamos a la Delegada del Gobierno con un examen médico que revelará la verdad sobre nuestra huelga de hambre. Si lo podéis añadir en el artículo”. Añadido queda.

Rumores sobre un caso de COVID-19 enciende las alarmas
La Delegación del Gobierno asegura que se están respetando los protocolos de seguridad; sindicatos e internos denuncian «una realidad bastante diferente».

En este vídeo grabado esta misma semana, internos del CETI de Ceuta hacen cola para acceder a una de las dependencias del centro. Se quejan de que en la fila no se respetan las "distancias de seguridad".

La situación de tensión que se vive en el CETI de Ceuta estos días se extiende a todos a los internos. Los traslados a la península de 142 de ellos ejecutados por el Gobierno entre el 20 y el 27 de marzo, «con el objetivo de garantizar la seguridad de todos los residentes», han generado expectativas en el resto de residentes del CETI que devienen ansiedad desde que este jueves se corrió el rumor sobre el contagio de una niña marroquí residente en el Centro de apenas 17. La pequeña está ingresada en el Hospital Universitario de Ceuta desde hace varios días «debido a patologías previas», según informaba ayer el digital consalud.es.

A través de un comunicado emitido tras conocerse el contagio de la pequeña y recogido ayer y hoy por medios de comunicación locales, la Delegación del Gobierno en Ceuta ha explicado que sus instalaciones “cumplen desde que se declaró el estado de alarma con todas las indicaciones y protocolos dictados por el Ministerio de Sanidad, tanto en lo referente a las medidas de prevención de contagios por coronavirus, como sobre las formas de aislamiento”.

Excepto los dos grupos de 105 y 37 personas trasladados a España los días 20 y 27 de marzo, el Gobierno asegura que “ningún residente ha salido del CETI desde que se dictó la orden de confinamiento”. El comunicado destaca que en el interior del centro «las distancias de seguridad se están aplicando con rigor, tanto en las zonas comunes como en los módulos donde se alojan los residentes». La Delegación del Gobierno añade que «el estado de todos ellos es bueno y que ninguno presenta sintomatología tras los controles que se establecieron con el estado de alarma».

«LA REALIDAD CONTADA POR LOS INTERNOS»

El comunicado emitido por a Delegación del Gobierno en Ceuta contrasta llamativamente con el retrato que algunos internos trasladan ayer mismo a los medios de comunicación. Según testimonios directos recogidos y publicados por El foro de Ceuta, los residentes del CETI «tienen prohibido salir de sus habitaciones y deben guardar allí el confinamiento tras conocerse el caso de la menor contagiada». Los internos (468, según los datos aportados por el Gobierno, una cifra mayor en las estimaciones de los residentes consultados por La Mar de Onuba), comparten habitaciones de apenas 16 m2 en las que conviven al mismo tiempo grupos de hasta diez personas.

Los residentes citados por El foro de Ceuta se quejan de no estar siendo correctamente informados sobre los protocolos ni sobre la situación tras el primer positivo en el centro. «Esta situación aumenta la ansiedad y el estrés ya generados por el confinamiento masivo», sostiene el digital ceutí.

 

1 Comentario

  1. Felicitaciones por «Preferimos morir aquí que la cárcel en Marruecos», doce internos del CETI de Ceuta suman siete días
    de huelga de hambre «desconocida» por el Gobierno –
    artículo, es muy bueno. Este sitio me ayudó a ganar dinero en casa, idealmente en la pandemia actual,
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