Por el bien de los trabajadores, se necesita un cambio de mentalidad sobre los plásticos y productos químicos

Imagen de la primera embarcación tradicional dhow construida únicamente con desechos de plástico recogidos en las playas y ciudades de Kenia. Este bote se exhibe en el marco de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA-4, que se celebra en Nairobi, Kenia) y su objetivo es el de sensibilizar sobre la contaminación marina por plásticos y recalcar las consecuencias que los plásticos tienen en los ecosistemas marinos. (Bert De Wel)

Los jefes de Estado de Francia, Kenia, Sri Lanka y Madagascar, el primer ministro de Ruanda y 88 ministros de Medio Ambiente se reúnen esta semana en Nairobi, Kenia, en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA-4). La Confederación Sindical Internacional (CSI) participa con una pequeña delegación de representantes sindicales en calidad de observadores de las negociaciones. En esta cita, el reto está en encontrar soluciones innovadoras y hacer las cosas de manera diferente (#SolveDifferent) para utilizar los recursos del planeta de forma más eficiente y sostenible.

UNEA es el máximo órgano decisorio mundial sobre el medio ambiente y reúne a Gobiernos, empresarios y activistas, entre otros, para poner en común ideas y asumir compromisos de actuación. Si bien hay muchos representantes del sector privado y de organizaciones de la sociedad civil, quienes negocian y deciden sobre la declaración y las resoluciones son los representantes de los 170 Estados miembros participantes.

El tema central de la asamblea de este año es «Soluciones innovadoras para los problemas ambientales y el consumo y la producción sostenibles», además de otras esferas prioritarias, como (1) la eficiencia de los recursos, productos químicos y desechos; (2) la gestión y protección de los ecosistemas y la biodiversidad; y (3) la gobernanza medioambiental.

Ante los principales retos medioambientales de nuestro tiempo, a menudo resulta desalentador la lentitud con la que los gobiernos adoptan las decisiones y (sobre todo) las ponen en práctica después. Los gobiernos pueden contar con el apoyo de los sindicatos para políticas ambientales ambiciosas. Los sindicatos abogan por ecosistemas sostenibles que puedan proporcionar trabajo decente dentro de comunidades estables en las que se pueda compartir la prosperidad entre todos. Los sindicatos también defienden el reconocimiento de la interrelación entre la protección del medioambiente y la erradicación de la pobreza, el desarrollo de tecnologías verdes, que generan empleos dignos y la promoción de la igualdad de género, los derechos humanos y el empoderamiento de las mujeres en la gobernanza ambiental.

Basura marina y contaminación por plásticos: una grave amenaza para los trabajadores

El enorme impacto de la contaminación por plástico en los océanos y los mares es uno de los principales temas abordados en la UNEA. Cada año entran en los océanos un mínimo de ocho millones de toneladas de plástico. Las colillas de cigarrillos, las bolsas de plástico, los aparejos de pesca y los contenedores de alimentos y bebidas son las formas más comunes de contaminación por plástico encontradas en los océanos. Esta contaminación por plásticos amenaza la seguridad laboral de los pescadores de todo el mundo, además de poner en peligro la seguridad alimentaria y la inocuidad de los alimentos de todo el planeta. El sector pesquero es el medio de subsistencia de unos 880 millones de personas, muchas de las cuales se encuentran entre las más pobres del mundo. Paradójicamente, aquellos cuyo trabajo depende de la pesca –y que actúan como galvanizadores del derecho a la alimentación de los demás– se topan con barreras importantes a la hora de hacer efectivo el derecho a la alimentación para sí mismos.

Para enfrentar estos retos, los sindicatos mundiales UITA (Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas y Hoteleros), ITF (Federación Internacional de Trabajadores del Transporte) y la CSI reclaman un acuerdo jurídicamente vinculante que fortalezca la gobernanza mundial de la basura marina por plásticos y microplásticos. El movimiento sindical internacional hace un llamamiento a todos los Gobiernos para que reconozcan el alcance del problema y la necesidad de desarrollar e iniciar de inmediato la aplicación de los planes de acción, a fin de reducir y eliminar por completo la contaminación de los mares y océanos del mundo.

Las empresas transnacionales, en particular las empresas de alimentación, bebidas, comida rápida y minoristas, deben tomar medidas inmediatas para eliminar y sustituir los plásticos de sus envases por alternativas reciclables y trabajar con todos sus socios comerciales a lo largo de toda la cadena de suministro, para garantizar que todos los envases se desarrollan teniendo muy en cuenta su impacto medioambiental.

No basta con declarar que todos los envases y recipientes de plástico son reciclables en una fecha determinada sin invertir o participar en la prestación de operaciones de recogida y reciclado.

Kirill Buketov, responsable de políticas internacionales de la UITA, afirma: «Creemos que los trabajadores de la pesca artesanal y comercial de pescado, marisco y la acuicultura están en primera línea del problema y hacemos un llamamiento a los Gobiernos de la UNEA4 para que respeten la libertad de asociación e incluyan a los sindicatos y a los grupos de la sociedad civil en las consultas sobre estas cuestiones, a fin de garantizar la protección del medio ambiente y de los derechos humanos. También instamos a la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y la OMI (Organización Marítima Internacional) a intensificar sus esfuerzos para elaborar normas y reglamentos sobre el uso y la explotación responsables de los recursos marinos, en beneficio de las personas que trabajan en el sector y del conjunto de la población».

«El plástico no es el problema», ¿o sí?

Es importante tener una visión global del problema de la contaminación por plásticos. Erik Solheim, exresponsable del PNUMA, afirmaba en un informe que «el plástico no es el problema, sino lo que hacemos con él». ¿Es esto cierto? Un informe reciente del Centro de Derecho Ambiental Internacional (CIEL, por sus siglas en inglés), entre otros, señala que, hasta la fecha, las investigaciones sobre el impacto del plástico en la salud humana se han centrado solo en momentos puntuales del ciclo de vida del plástico, a menudo en productos, procesos o vías de exposición individuales. Este enfoque ignora que las repercusiones profundas, complejas e interconectadas sobre la salud humana ocurren en cada una de las fases del ciclo de vida del plástico: desde el pozo a la refinería, desde los estantes de las tiendas hasta el cuerpo humano y desde el manejo de la basura hasta el impacto continuo de los microplásticos en el aire, el agua y el suelo.

Algunas ONG reivindican un nuevo paradigma para los plásticos. En un reciente artículo de opinión para Project Syndicate, los responsables políticos de Break Free From Plastic y de la Fundación Heinrich Böll escriben: «En la UNEA-4, una resolución propuesta por Noruega pide que se fortalezcan las estructuras de gobernanza mundial para hacer frente a la basura marina y los microplásticos. Pero tenemos la esperanza de que esto suponga un primer paso hacia un tratado jurídicamente vinculante, con un enfoque multidimensional para resolver el problema. […] El objetivo principal sería prevenir el avance de la contaminación por plásticos y el daño para la salud humana en todas las fases del ciclo de producción».

Este enfoque que abarca todo el ciclo de vida de los plásticos nos lleva a la necesidad de proteger el medioambiente y minimizar los efectos adversos que las sustancias peligrosas tienen en la salud humana.

Se necesitan, con carácter urgente, leyes nacionales más estrictas dentro de un marco global. El marco jurídico debe incluir estrategias de prohibición y eliminación segura de las sustancias más peligrosas, así como leyes severas de protección de los trabajadores y de los consumidores, que incluyan el derecho a la información sobre sustancias y residuos peligrosos. Los Estados deben garantizar el acceso a tratamiento médico y a la indemnización de los trabajadores, y del resto de la ciudadanía, que hayan enfermado o estén incapacitados debido a su exposición a sustancias peligrosas. El reciente informe de Baskut Tuncak, relator especial de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Tóxicos, acerca de la protección de los trabajadores frente a las exposiciones tóxicas, resulta extremadamente útil. El informe expone 15 principios para ayudar a los Estados, las empresas y otros agentes a hacer realidad el derecho de todos a unas condiciones laborales seguras y saludables.

En la UNEA4, los Estados tienen la oportunidad de afianzar los convenios sobre productos químicos y desechos y de comprometerse con el Enfoque Estratégico para la Gestión Internacional de Productos Químicos (SAICM), aunque hay muchas reticencias. Pero a quién puede sorprenderle esto. Una de las partes integrantes señaló durante una reunión que, tras realizar algunas investigaciones, descubrió que el 60% de las resoluciones de la UNEA se refieren al sector empresarial. Aun aceptando que esto puede resultar positivo, es importante señalar que ninguna de ellas hace referencia a los sindicatos o a las organizaciones de trabajadores.

Este artículo ha sido traducido del inglés por

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