Las otras temporeras: «Si faltabas un día y llevabas justificante, te decían que era falso y… o bien te echaban, o bien te castigaban días sin trabajar»

Daniela es un nombre ficticio que engloba en un solo personaje diversos testimonios recogidos por La Mar de Onuba de un grupo de trabajadoras onubenses que trabajan en una empresa de manipulado de frutos rojos de la provincia de Huelva. Son las otras temporeras. Trabajadoras de temporada gracias a los frutos rojos. Ninguna quiere desvelar su identidad. Responden todas. Daniela les pone voz en este artículo.

Daniela es española, de un pueblo cercano a la capital onubense en el que hay grandes explotaciones agrícolas de frutos rojos. Daniela quiere un trabajo estable, pero lleva varios años que lo más parecido a ello es trabajar cuatro cinco o meses en el manipulado de los frutos rojos. “Es un trabajo duro, a destajo”, pero es trabajo, se gana algo dinero y cotizas a la Seguridad Social.

Daniela está contenta este año. En la empresa que le ha contratado este año el trabajo es duro y de muchas horas, pero cobra por la totalidad de las horas trabajadas. Se queja de que no lo hace al precio de hora extraordinaria que dice el convenio colectivo, pero al menos no les “ratean” horas. “Y eso es un milagro”. Está contenta porque ha vivido cosas que “si yo te contara”… y que cuenta. Ha pasado por varias empresas en estos años. Algunas son conocidas, otras no. Unas grandes, con cientos de trabajadoras. Otras no tanto. Daniela coincide consigo misma en que en las pequeñas hay mejor ambiente de trabajo; y que eso es algo que se nota. Y hay empresas que Daniela conoce en sus múltiples identidades. De algunas no tiene muy buen recuerdo.

De esa empresa me fui con ansiedad al tercer día, cuenta.

Vaya, ¿cómo fue eso?

Verás, yo me dedico a la manipulación de frutos rojos. Es a lo que me dedico desde hace años. Vamos, que no soy una novata en esto; llevo años en el sector. He probado muchas  empresas. Ahora estoy en una mejor.

¿Mejor?

Sí he tenido malas experiencias. En una me llamaron ellos para trabajar. Los dueños. Son personas conocidas en el entorno. Es algo habitual. Aquí nos conocemos todos y muchos nos ayudamos. Pero pese al trato de “confianza” las condiciones de trabajo dejaban mucho que desear. Se trabajaba todos los días, sin excepción, y si faltabas un día y llevabas justificante, podían pasar dos cosas: te decían que era falso y… o bien te echaban, o bien te castigaban días sin trabajar. En este sector [se refiere al manipulado del fruto rojo recolectado] si no se trabaja no se gana dinero; como va por horas… Entré justo con otra chica, que se fue incluso antes que yo. Dijo que los tiempos de la esclavitud habían pasado ya, y que no tenía necesidad de aguantar eso. No recuerdo el número de cajas que te exigían hacer cada hora, pero si no lo cumplías, te llamaban la atención y te advertían de que si no te ponías las pilas no les servías.

¿Y cómo controlaban eso con tantas trabajadoras?

Tú tenías un número y tenías que identificar tu trabajo con él. Muchas empresa camuflan ese control bajo el «control de calidad», pero realmente lo que controlan es tu productividad, o sea, tu velocidad. Ver el estrés de las personas allí me provocó una angustia muy fuerte. El tiempo que pude soportar estuve con el cuerpo dolorido, con la sensación de que iba a vomitar. Tenía ganas de llorar. Un día fui a urgencias con un ataque de ansiedad y ya no volví. Habrá quien piense que soy una floja, una quejica, pero he estado en otras otra empresas parecidas y aguantado la campaña entera. Y era todo sólo un 15% menos malo. Pero desde ahí decidí que encontraría una empresa donde me dieran mejor trato humano, donde tuviera descansos y turnos. Ahora estoy en una empresa de ese calibre.

¿No había inspecciones?

Todas las empresas pasan inspecciones, pero te puedo decir que hasta para las inspecciones se avisan. Te puedo contar una anécdota un poco abrumadora. En un almacén que estuve después de esa empresa, un día nos mandaron un whatsapp al grupo de trabajo mientras llegábamos. Nos dijeron que nos escondiéramos por ahí, que iban a tener “visita”, y que nos avisarían cuando pudiéramos entrar en la nave. Tuvimos que esperar en los coches, algunos aparcados en una gasolinera cerca, mirándonos con cara extraña. Había gente trabajando, eran las rumanas que tenían allí viviendo, y no sabemos por qué nos mandaron escondernos ese rato.

¿Y estas cosas por qué no se denuncian?

Hay quien soporta ese tipo de explotación porque no conoce sus derechos. Otras, la mayoría en lo que yo hago, porque es el poco empleo que hay en esta provincia, y sólo dura unos meses. Hay quienes tienen hipotecas, hijos… están muy necesitadas. Mucho. Muy necesitadas. Así que hay quien incluso busca esa explotación, la de muchas horas todos los días, porque nosotros cobramos por hora. Como se cobra por horas…

¿Cuánto cobráis?

Este año lo han subido a 6 € por hora. Sigue siendo penoso. Ah, se me olvidó mencionar que hay empresas que las horas estipuladas de descanso también se las pasan por los huevos. Te dan descansos cuando les parece, de menos tiempo y te lo descuentan, no es pagado.

¿No había horarios?

Allí entras a una hora y se acaba cuando se termina de envasar todo lo del día, de lunes a lunes.

¿Pero el horario es de 6,5 horas, no?

En manipulación no; eso no se da en ninguna empresa.

¿No?

Es imposible. Allí llega la fruta recogida en el día…

¿No se hacen turnos?

…y se tiene que tratar toda. ¿Turnos? Depende de la cantidad de personas contratadas. Si hay empresas que ponen turnos de mañana y tarde, por ejemplo. Pero otras no, es un solo turno, entras hasta finalizar. Se supone que tendrían que contar el resto como horas extra, pero casi ninguna empresa la paga a precio de hora extra. Y el plus por nocturnidad, ni olerlo en la mayoría. Es para que te hagas una idea. Te hablo de manipulación, no de recolecta, ¿eh? Eso es ya otro mundo. Es que no hay por dónde cogerlo, si se compara este sector con otros países de Europa, damos pena.

¿Hay mujeres extranjeras en la manipulación?

Hay de todo y varía según la empresa. La mayoría de las que trabajan en la empresa que yo estoy ahora son españolas, porque es una empresa que mira por dar trabajo a la provincia. Pero en otras las llaman de fuera, rumanas, marroquinas… Suele haber muchas.

El problema, dice Daniela, es que encima está mal visto que no aguantes esa explotación. «Es lo que hay», «eres una vaga», «o no tienes ganas de trabajar» son frase frecuentes, a veces dicho por personas que también están siendo explotadas. Por tus propios compañeros. Llega un momento que te aguantas de ir al baño para que no te llamen la atención delante de todos por las veces que lo haces. No gusta que se esté hablando de cuántas veces necesitas ir al baño.

¿Y hombres?

Sí, claro. Hay hombres y mujeres. Se mueven muchas cajas y mucho peso. Y hay que guardar un proceso. En la que estoy este año hay mujeres en puestos de responsabilidad, hay conductoras, controladoras… también hay tíos en los puestos más comunes. Ya te digo que este año, con algunos peros, estoy muy contenta. Pero en otras que he estado sí que se trataba peor a las mujeres. Yo quise salir de eso.

Ya veo.

La cuestión es buscar la empresa donde menos te jodan. La que te convenga más, porque la mayoría de la gente está como anestesiada. Es como cuando ves un niño desnutrido en la tele, se han acostumbrado. No se les remueve nada.

¿Contarías todo esto mirando a cámara?

No, me da miedo. En este sector se conocen todos, y si lo hago nadie me va a contratar.

Otros conflictos, Juan Díaz (CCOO): 'No vamos a permitir situaciones de acoso'

La situación de otros trabajadores del sector de los frutos rojos, los que no están en el tajo, también genera episodios envueltos de cierta polémica. De hecho, son más frecuentes las denuncias en ese ámbito, donde hay una fuerte presencia sindical que brilla por su ausencia en los campos.

De izquierda a derecha, Juan Díaz, secretario provincial de sindicato de industria de CCOO, José Manuel Moreno Cerrejon, secretario de la Federación de Andalucía, y Aurora Martínez Martínez, adjunta a la Secretaría de Igualdad, Mujer y Juventud.

Por ejemplo, el pasado mes de febrero, CCOO denunció la situación que sufren las trabajadoras y los trabajadores en la Sociedad Cooperativa Andaluza Doñana Fresa de Almonte. Una historia de acosos, mobing, despidos improcedentes… -de mal rollo- comenzada cuando se produjo un cambio en el Consejo Rector de la cooperativa, pasando a ser dirigida por otras personas.

CCOO relata que tras el cambio de presidente se dio una situación de “acoso a 14 personas de la plantilla antigua” que terminó con varios despidos, anulados por los tribunales. Se acosó, dicen, privando de sus funciones al directo comercial de la cooperativa, que también hacía la función de gerente. Le siguió el responsable de mantenimiento, despojándolo también de funciones y “tratándole como un simple peón y hasta cambiándole los horarios”. A la persona que desempeña las labores de limpieza le cambiaron el horario de trabajo a las 6:30 de la mañana, cuando tenía pactado un horario de 9 a 12 para poder conciliar la vida laboral con la familiar.

Según otro personal de la cooperativa, “ha habido situaciones de acoso sucesivamente con las personas responsables de departamento y con todas las personas con cierta relevancia en la empresa. Por extensión, a todo el personal de manipulación, utilizando las cámaras de seguridad con un fin que no es para lo que están puestas, sino para amenazar a las trabajadoras y los trabajadores con abrirles expedientes con partes de amonestación. Estas cámaras también las tienen el comercial y el presidente en su móvil con lo cual lo pueden ver a cualquier hora”.

El secretario general del sindicato provincial de industria de CCOO en Huelva, Juan Díaz,  anunció que el sindicato  iba a pedir responsabilidades a las empresas proveedoras de Doñana Fresa, y poner en conocimiento de las mismas “los atropellos que viene sufriendo la plantilla desde hace años para que intervengan y pongan fin a una situación que se hace insostenible”. Estas empresas no deben consentir, asegura el responsable sindical “que se produzcan insultos a la plantilla y que se les recrimine constantemente en sus labores del día a día, lo que provoca una situación de acoso laboral”.

En otro orden de cosas, el sindicato aseguró que la empresa incumple el convenio en ciertos aspectos como que “no se está siguiendo el orden de llamamiento, que según convenio debe regirse por el número de jornadas reales realizadas. No se pagan las horas extras como tal, sino como hora normal, ni nocturnidad, ni desplazamiento, ni peligrosidad. “Hemos pasado de cobrar los salarios los días 1 o 2 de cada mes a cobrar casi a mediados, con el consiguiente perjuicio personal y familiar a los trabajadores y trabajadoras”.

Otra práctica es contratar mucho personal, aun careciendo de fruta, y el personal fijo discontinuo no puede realizar ni siquiera su jornada laboral, señalaba el comunicado del sindicato emitido el pasado febrero.

En resumen, «están haciendo todo lo posible para que el personal antiguo ante tal presión, se vaya, y así no tener que hacer frente a ningún tipo de indemnización. Esta situación de acoso se ha vuelto insostenible para el personal, ya que todos los días nos encontramos con situaciones diversas y todas encaminadas al desánimo de la plantilla afectada. En este tiempo se han ido 3 peritos agrícolas y dos personas de excedencia, además de 4 socios de la cooperativa”.

Díaz asegura que “no vamos a permitir que la plantilla siga sufriendo esta situación inadmisible que ya se alarga y se agrava con el paso del tiempo. Acudiremos a las autoridades laborales o judiciales o llevaremos a cabo acciones de protesta”.

Patrocinadores de La Mar de Onuba

Acerca de La Mar de Onuba 2435 Artículos
Revista onubense de Actualidad, Cultura y Ocio, editada por AC LAMDO, entidad sin ánimo de lucro inscrita en el Registro de Asociaciones de Andalucía con el número 4318 de la Sección 1. Director: Perico Echevarría - © Copyright LAMDO 2017 / ISSN 2603-817X

Sea el primero en desahogarse, comentando

Deje una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.