La Corporación Financiera Internacional y su influencia en la promoción de los derechos laborales: ¿le queda capacidad de maniobra hoy?

por Linnea Wikström
y Ambet Yuson

 

Equal TimesEl sábado 10 de abril de 2021 se celebró una reunión entre la dirección de la empresa Karot Power Company LTD –una sociedad instrumental con cometido especial constituida en Pakistán y con la participación mayoritaria de la China Three Gorges South Asia Investment Limited (CSAIL)–, un representante de la Organización Internacional del Trabajo, la Federación de Trabajadores de la Construcción y la Madera de Pakistán (PFBWW, por sus siglas en inglés), y el sindicato local del proyecto hidroeléctrico Awami Labour Union. Todas estas partes discutieron las indemnizaciones por cese que se deben a los 2.000 trabajadores que fueron despedidos ilegalmente debido al impacto de la covid-19, así como el registro pendiente del sindicato y la celebración de negociaciones colectivas en el Karot Hydropower Project, situado a unos 55 kilómetros al este de Islamabad, en Pakistán. La reunión terminó, como muchas otras veces antes, en un punto muerto cuando el director general de la empresa anunció que nunca firmarían un convenio colectivo con el sindicato.

La Corporación Financiera Internacional (CFI), miembro del Grupo del Banco Mundial, cofinancia el proyecto hidroeléctrico Karot, que abarca la construcción de una planta hidroeléctrica de pasada de 720 megavatios, así como una presa de 95,5 metros de altura y un embalse de 27 kilómetros de largo en el río Jhelum. Karot es propiedad principalmente de CSAIL, empresa creada por la China Three Gorges Corporation (CTGC). Desde que se inició la construcción de este megaproyecto de infraestructura en 2016, cofinanciado por la CFI y las instituciones chinas de desarrollo como parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta del Gobierno chino, se han observado graves violaciones de los derechos laborales. Los trabajadores se han visto confrontados a despidos ilegales, el impago de horas extras, medidas inadecuadas de seguridad y salud ocupacional y la falta de suficientes instalaciones médicas y de tratamiento en caso de lesiones. La dirección también ha impedido activamente a los trabajadores desempeñar actividades sindicales legales.

El caso de Karot muestra que, aun cuando la CFI es conocida por haber estado a la vanguardia del desarrollo de las normas del trabajo para las instituciones financieras internacionales (tal como pone de manifiesto la Norma de Desempeño 2 de la CFI), la implementación real de sus normas es inadecuada.

Tampoco se han seguido las medidas de mitigación presentadas en la evaluación social y medioambiental realizada antes del proyecto, pese a que los riesgos fueron identificados. Asimismo, es importante tener en cuenta que el respeto de derechos laborales tales como la negociación colectiva es un requisito jurídicamente vinculante para los proyectos financiados por el Grupo del Banco Mundial, por lo que se requieren mejoras para amparar y hacer cumplir mejor estos requisitos.

Sin embargo, la situación en el proyecto hidroeléctrico Karot no es única. En 2020, el Banco Mundial publicó una evaluación externa de la rendición de cuentas en el ámbito social y del medio ambiente en los proyectos de la CFI y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI, también miembro del Grupo del Banco Mundial). Una de sus conclusiones más sorprendentes señala que, “independientemente del mecanismo utilizado, la CFI y el OMGI necesitan una cultura de respuesta más activa y una mayor disposición a comprometerse con los clientes y denunciantes”. El equipo de revisión recomendó que “en caso de problema, la CFI y el OMGI deben apoyar al cliente con un asesoramiento de alta calidad en materia social y medioambiental. En aquellos casos donde el problema es el compromiso del cliente y no su capacidad, la CFI y el OMGI deben poner en juego toda la capacidad e influencia de que disponen para hacer que el cliente cumpla con sus responsabilidades en virtud de las normas de desempeño”. El equipo de revisión afirma también que “el personal de las instituciones financieras internacionales señala que, en muchos casos, no cuentan con la capacidad ni la influencia para persuadir al cliente de que tome medidas correctivas, incluso cuando se demuestra claramente que es el principal responsable”. Esta falta de disposición del cliente y otros cofinanciantes para implementar las normas de desempeño de la CFI se observa también en el caso del proyecto hidroeléctrico Karot.

Utilizar la influencia

La falta de influencia de la CFI sobre su cliente en el proyecto Karot se explica parcialmente por su participación minoritaria en la empresa. La CFI ha invertido en forma de préstamo 100 millones de USD, en un proyecto cuyo valor asciende a 2.000 millones de USD. La CFI también tiene una participación del 15% en la empresa del proyecto, la CTGC. Aun cuando una participación minoritaria conlleva sus responsabilidades, es comprensible que la CFI no pueda hacer cumplir unilateralmente sus normas de desempeño si el cliente y los cofinanciantes no están dispuestos a cumplirlas. Además, el Gobierno anfitrión, Pakistán, tiene normas de derechos laborales de menor envergadura que los requisitos de la CFI, lo que dificulta la aplicación legal en el lugar del proyecto. Por último, pero quizás sea lo más importante, con un cliente que tiene estrechos vínculos con China, a menudo dispone de una fuente de financiación alternativa.

Todos estos elementos llevan a preguntarse: ¿Qué debe hacer una institución financiera internacional en una situación como esta? El equipo de revisión afirma en el informe del Banco Mundial que: “Cuando el cliente no acepta la responsabilidad, pero tiene recursos, la contribución de la CFI y el OMGI consistirá en utilizar toda la influencia de que dispone sobre el cliente con el fin de generar medidas correctivas de su parte. Cuando el cliente carece de recursos, la CFI y el OMGI pueden movilizar recursos adicionales con, y para, el cliente en términos comerciales. Solo en aquellos casos en que no exista la posibilidad de permitir o exigir al cliente que comprometa recursos se plantearía la cuestión de los fondos de la CFI y el OMGI fuera del ámbito de aplicación del acuerdo de inversión”.

Además, en un informe encargado por la Asociación de Instituciones Financieras de Desarrollo Europeas (EDFI), los autores afirman que, en tales situaciones, las instituciones financieras internacionales “necesitan a la vez una estrecha supervisión, así como esfuerzos para identificar formas alternativas de remediación, tales como la asociación con organismos que participen en el diálogo en materia de políticas sobre la gobernanza del mercado de trabajo”. Por lo tanto, la CFI debería hacer mayores esfuerzos para garantizar que su cliente aporte medidas correctivas e implemente las normas laborales definidas en su norma de desempeño 2.

Volviendo a la capacidad e influencia de que dispone la CFI, el aumento de la colaboración entre los financiadores chinos y el Banco Mundial es una tendencia que empezó con el memorando de entendimiento firmado entre el Banco de Exportación e Importación de China (Banco Exim de China) y el Banco Mundial en 2007.

Al mismo tiempo, China sigue siendo el tercer país más importante de la cartera de la CFI y esta tiene una larga tradición de colaboración con las instituciones financieras chinas “en la aprobación de las mejores prácticas ambientales y sociales internacionales”. Además, en 2020, por primera vez en la historia, la Oficina del Asesor en Cumplimiento/Ombudsman (CAO) de la CFI investigó a una institución financiera china por presuntas violaciones de sus normas ambientales. Así pues, tal vez la CFI todavía dispone de suficiente influencia como para seguir las recomendaciones del informe del Banco Mundial, y comprometerse plenamente en el logro de las normas laborales y los derechos de los trabajadores en el proyecto Karot

En el momento de la firma del contrato de arrendamiento, Karot era el proyecto de energía hidroeléctrica más importante de la CFI y representaba su primera colaboración significativa con el Banco Exim de China, el Banco de Desarrollo de China y el Fondo de la Ruta de la Seda. Cabe preguntarse entonces cuál será el legado del proyecto: ¿La prueba de que, a través de la colaboración con financieros chinos, la CFI puede mejorar las normas laborales y el derecho de los trabajadores, o la demostración de que la CFI está dispuesta a poner en peligro sus normas en aras de la inversión?

Linnea Wikström es coordinadora mundial para la construcción y la infraestructura de la federación sindical mundial, la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM), y dirige la labor de promoción del desarrollo de los sindicatos en el sector de la construcción, así como la promoción y observancia de los derechos de los trabajadores en el contexto del desarrollo sostenible.
Ambet Yuson es secretario general de la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM), la federación sindical mundial que agrupa a más de 350 sindicatos libres y democráticos con miembros en los sectores de la construcción, los materiales de construcción, la madera, la silvicultura y sectores conexos en 127 países.

Twitter : @AmbetBWI


Este artículo ha sido traducido del inglés y publicado en esta revista por cortesía  con autorización expresa de Equal Times

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