Gúgol o un largo etcétera de ceros

Tan grande como para superar la cantidad de átomos de hidrógeno que hay en el universo, calculado en 10^80. 

El gúgol o 10.000.000.000.000.000.000.000.000.000 y un largo etcétera de 100 ceros (o, como lo expresan los matemáticos, 10^100) es el nombre de un número que le sirvió de inspiración a Google para adoptar su denominación. 

por María Rodríguez

En 1937, el matemático estadounidense Edward Kasner llegó a afirmar que «La mayoría de la gente diría: «es tan grande que es infinito; tan grande que no puedes nombrarlo ni hablar de él»» para añadir después que «por lo tanto, hablaré de él. Les diré exactamente qué es».

Este profesor de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) quería que la gente despertarse su interés por este tipo de números, por lo que decidió ponerle un nombre algo atípico dentro de su rama.

Sin más complicación, Kasner le pidió a su sobrino, Milton Sirotta, que eligiese un nombre para este número casi infinito. Solo le puso al pequeño una condición: que tuviera muchas «o», para representar los ceros por los que está compuesto.

De esta manera, el niño acuñó el número como gúgol (googol en inglés).

Como a cualquier realidad, hubo que ponerle nombre, sin embargo, y a pesar de la fama que adquirió por su particular nombre, este número de cien ceros no tiene una utilidad práctica concreta.

COMO INSPIRACIÓN A GOOGLE

El gigante tecnológico, comercial y comunicativo nació en «1995 en la Universidad de Stanford», tal y como narra Google en su propia página oficial.

Larry Page y Serguéi Brin, cofundadores de la empresa del buscador más famoso, se conocieron y, años más tarde, crearon en sus dormitorios «un motor de búsqueda que utilizaba enlaces para determinar la importancia de páginas individuales en la world wide web» al que bautizaron en 1996 como Backrub.

Con este nombre, los jóvenes pretendían hacer referencia a los enlaces que su buscador podía ofrecer. Sin embargo, un año más tarde, no estaban del todo convencidos y decidieron registrar el buscador con otro nombre: Google.

El nombre que inventó el pequeño Sirotta sirvió de inspiración para Page y Brin, pero también lo hizo el valor que desprendía esta cifra, ya que tenían la «misión de organizar la inmensa cantidad de información aparentemente infinita disponible en la web».

En realidad, y a pesar de que hay una clara inspiración, los nombres no son iguales: googol y Google. Se puede pensar que los inventores del buscador más famoso del mundo cambiaron el final de la palabra para hacer su marca más «única». Sin embargo, la realidad es mucho más divertida: durante la lluvia ideas para darle nombre al buscador, se equivocaron al deletrearlo.

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