Gracias, Supermario

Mario Dragui, presidente del BCE

El Presidente del BCE termina su mandato estimulando la economía de la UE.

por Francisco Villanueva

Parece frívolo denominar al Presidente del Banco Central Europeo, Don Mario Draghi, como si de un superhéroe se tratase, pero es verdad que este economista en el cargo desde el 1 de noviembre de 2011, entre 1985 y 1990 fue director ejecutivo del Banco Mundial, y entre enero de 2002 y enero de 2006 fue vicepresidente, por Europa, con cargo operativo, de Golman Sachs, cuarto banco de inversión del mundo, luego desde el enero de 2006 hasta el 31 de octubre de 2011, ocupó el cargo de gobernador del Banco de Italia; pero en la mayor crisis financiera de la Historia de 2008, se convirtió en adalid de la lucha contra el hundimiento económico de la eurozona.

Draghi explicó desde Fráncfort, sede del BCE, que el nuevo programa de estímulos se justifica por tres razones: el frenazo económico (la Eurozona apenas crece y Alemania podría ir camino de la recesión a finales de año), la persistencia de riesgos relacionados con las guerras comerciales y la debilidad de la inflación en la Eurozona, que apenas supera el 1% anual, la mitad del objetivo que marcan los tratados europeos al BCE.

Draghi, que dejará su silla el próximo 1° de noviembre a la francesa Christine Lagarde, no anunció la esperada rebaja de tasas de interés a territorio negativo desde el 0,0% actual, pero sí lanzó varias medidas de calado que muestran la preocupación del BCE ante la marcha de la economía europea.

El BCE mantendrá las tasas en el 0,0% o por debajo (por lo que podría ir a territorio negativo en los próximos meses) hasta que la inflación repunte y volverá a comprar deuda (por 20.000 millones de euros mensuales y sin límite temporal). Draghi le preparó el territorio a Lagarde ante la eventualidad de aprobar tasas negativas en los próximos meses: “no provocarán el colapso del sistema financiero”, ironizó.

Draghi pone fin así a las especulaciones de que el BCE podría aumentar las tasas a mediados de 2020. También anunció que rebaja hasta el -0,5% la tasa que cobra a los bancos por guardarles el dinero. Se trata de que se animen a colocarlo en la economía real prestando más a empresas y hogares.

El comunicado del BCE de Draghi ya explicaba que las compras de deuda se harán “hasta poco antes de que comiencen a subir las tasas de interés”, algo no previsto ni a corto ni a medio plazo. A largo plazo tampoco pero por si acaso.

El BCE no tiene mucho más margen. Puede poner las tasas por debajo de cero, entrando en un territorio negativo que sólo ha intentado Japón entre las grandes economías y que no dio los frutos esperados. O puede aumentar las compras de deuda, aunque la experiencia dice que su efecto tiene límites y el balance del BCE creció 2,5 billones de euros con el último programa de compra de deuda pública.

Draghi apunta de nuevo, y cada vez con palabras más claras, a los gobiernos. La política monetaria está alcanzando sus límites así que ahora le toca a la política fiscal. El presidente del BCE clamó para que, “a la vista de la debilidad de las previsiones económicas y de la continuada prominencia de los riesgos a la baja, los gobiernos con espacio fiscal actúen rápida y efectivamente”. Lenguaje de banquero central para pedir a países de la Eurozona como Alemania, Austria u Holanda, los que tienen menos déficit fiscal, que gasten más.

A los bancos europeos, cuya rentabilidad lleva meses reduciéndose y que critican las últimas medidas de Draghi, no les sentó bien el nuevo programa. La mayoría empezó a caer en Bolsa desde que el BCE anunció el nuevo paquete de medidas de estímulo.

Hubo reacciones hasta en la Casa Blanca. En Twitter, el presidente estadounidense Donald Trump –que critica constantemente la labor de la Reserva Federal-, escribió: “El BCE, actuando rápidamente, rebaja las tasas 10 puntos básicos (es falso, no rebaja las tasas principales sino las de depósito a los bancos). Están intentando,y con éxito, depreciar el euro contra el MUY fuerte dólar, dañando las exportaciones estadounidenses”.

Draghi salió al paso y recordó que el único mandato que tiene el BCE es el de la estabilidad de precios y que no se encarga de mover los tipos de cambio. Y que el BCE, tal y como acordó el G20, no se va a meter en una guerra de devaluaciones competitivas. El euro se cambia en el entorno de los 1,10 dólares, un tipo de cambio entre los más bajos de los últimos años.

A España le viene todo esto de cine, una economía recesiva europea siempre afecta a nuestro país, que sigue en su gobierno en funciones con las incertidumbres que esto genera en los agentes económicos. De momento, bien o muy bien. Gracias Supermario.


Francisco Villanueva Navas, analista económico de La Mar de Onuba es economista y periodista financiero.

En Twitter: @FranciscoVill87

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