Flamenco serio y sobrio, sin tregua ni pausa

Por segunda vez esta temporada, la Tertulia Cultural Dispar-Arte llenó el pasado lunes el Bar Trastero con la música más apegada a esta tierra, con el flamenco serio y sobrio de voz y guitarra interpretado sin tregua ni pausa –como quien se pasea por el filo de un alambre- junto a un piano que se decora con tres fotos de Freddie Mercury. Será que las voces grandes gustan de sentirse arropadas por las voces de otros grandes, y es posible fantasear con una delgada línea invisible que une a los intérpretes que nos visitaron el lunes con otras figuras míticas que decoran de forma singularísima el Bar Trastero: la imagen del mismo Camarón se asoma desde una de sus columnas al balcón de este espacio lleno de músicas plurales y de Cultura en lunes como éstos. En lunes como éstos, decimos,  donde a pesar de la ciclogénesis de eventos y convocatorias ahora que corre el aire en este día de la semana antes marchito, maldito y oxidado en la penunbra, Dispar-Arte apuesta por ahondar en su línea de calidad y respeto a todas las manifestaciones artísticas, incluidas las que precisan de un público exigente porque, más allá de los ecos, lo que de verdad retumba son las voces y propuestas diferentes.

Tuvimos entre nosotros a los cantaores de flamenco Emilio López (Aroche, Huelva),  y Andrés Márquez (El Almendro, Huelva), acompañados a la guitarra por Diego Yañez Revuelta de Villanueva de los Castillejos (que ya estuvo en la tertulia como intérprete de un grupo de 5 guitarras clásicas), pertenecientes a la Peña Flamenca “Las Colonias” aunque actuando en esta ocasión a título personal en representación propia. Con un público entregado, nos hicieron un  recorrido por los distintos palos del flamenco: granaínas, malagueñas, tarantos, tientos, peteneras, seguriyas y fandangos logrando emocionar al público y no parando nada más que cuando alguno de los cantaores se le colapsó la voz por el esfuerzo o la intensa emoción, arrancando un mar de aplausos de un público entendido y distendido. En Dispar-Arte muchas veces el talento de los intérpretes e invitados consigue el pequeño milagro de hermanar al público asistente inundando el local de un sentimiento cálido de pertenencia a un mismo lugar, o a un mismo ideal de cultura que se abre paso a través de la noche del día lunes. Porque si hay algo que merezca la pena un lunes de noviembre, algo que te sacie el hambre espiritual de reconciliarte un poco con esta ciudad, es sin duda, la música encendida que sale de la guitarra de Diego Yáñez y de su magia multiplicando de forma virtual por mil las seis cuerdas de su instrumento, y las voces genuinas, profunda, salidas del corazón de la tierra, con esa fuerza telúrica que arrasa las costuras, de cantaores como Emilio López y Andrés Márquez, todos ellos humildes como los que de verdad son grandes. Quien los conoce, lo sabe, y ya forman parte del patrimonio inmaterial de la Tertulia Trastero Dispar-Arte que no puede sino agradecer la entrega de nuestros invitados de este lunes para hacernos partícipes de un paseo casi pedagógico por los distintos palos del flamenco con especial atención a los fandangos de Alosno.

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