‘El Plural’ da una patada a Zancajo en el culo de Arenzana

Historia de un desafortunado tuit/retuit en un contexto de vuelta al periodismo de trinchera.

por Pepe Fernández

 

El conocido popularmente como periodismo de trincheras vuelve a vivir días de gloria. Y esas cosas que hace tiempo veíamos solo en Madrid, rompeolas de las Españas, ahora las tenemos de nuevo aquí en Andalucía, tras una etapa superada por los años como fue el arranque de los Eres, cuando el poder quiso hacer valer su fuerza en los medios para contrarrestar las primeras filtraciones e  investigaciones periodísticas del escándalo. No es ajeno al recrudecimiento la llegada del ‘gobierno del cambio’ hace dos años liderado por el PP, los que decían en campaña que iban a ventilar abriendo ventanas, acabar con chiringuitos del PSOE en la Junta y denunciar la corrupción. Y miren por donde van las contrataciones con la excusa de la pandemia, los nuevos chiringos creados o los copetines en la misma Cajasol que antes tenían bajo sospecha e incluso denunciaban.

Los mejores tiradores opinando suelen aparecer en las tertulias, en las teles privadas y también en las públicas. Estas últimas teóricamente sometidas a unas reglas de juego que garanticen el pluralismo por mandato del Parlamento. No se les pide nada más (y nada menos) que equilibrio en esas mesas de opinión, para que sea el telespectador quien, oídas todas las opiniones, conforme libremente la suya.

Junto a las pantallas de Tv, están las de los dispositivos digitales de telefonía y los ordenadores, con las redes sociales que se han convertido en algo más que una trinchera, más bien es un campo de guerra abierta donde para muchos ‘todo vale’.

El Plural, algo más que una breve nota

Viene a cuento esta historia por lo sucedido con la publicación de una extensa información –no una nota breve– en el periódico digital El Plural, dirigido desde Madrid por la periodista Angélica Rubio, habitual contertulia en las teles estatales más importantes.

Dicho medio, cuya línea editorial coincide habitualmente con las posiciones del PSOE, está destacando en esta etapa política andaluza por publicar gran cantidad de informaciones que fiscalizan, denuncian y dejan en evidencia al tripartito que sustenta y gobierna la Junta.

Lo que está sucediendo en Canal Sur y la RTVA es uno de los asuntos que, de un tiempo a esta parte, atiende puntualmente la redacción andaluza de El Plural. El jueves 26 dicho periódico  destacaba esta información en su portada.

Como tantas y tantas alertas de publicaciones en red esta me llegó vía wasap, enviada por una compañera de la tele pública. Abrí el enlace, eché una ojeada por encima en el móvil y decidí retuitearlo como hago otras muchas veces en esa red, confiando en el medio que la publica y en el interés del tema, de la misma forma que hago con otros de distinto color o tendencia editorial. Hice lo mismo que hicieron otros colegas con esa ‘información’ de El Plural, cometiendo quizás el error de no desmarcarme en el retuit y condenar lo que considero – ahora sí tengo datos- un ataque injustificado y profesionalmente indecente contra el periodista José María Arenzana, contra su libertad de expresión y de opinión que personalmente no comparto.

Pero Arenzana, como otros contertulios de la RTVA, tienen perfecto derecho a expresar su opinión libremente, aunque no se comparta, lo mismo que hacen o pueden hacerlo otros periodistas que piensan de distinta manera. Cada uno es responsable de sus opiniones y de ellas se responde, para bien o para mal, ante distintas instancias, siendo la de la calle la más compleja de todas, amén del Código Penal llegado el caso. Aquí, el debate, no son los periodistas y sus opiniones, el problema en Canal Sur está situado en el desequilibrio del abanico ideológico reinante en nuestra televisión pública, muy en línea con la manipulación informativa que se viene denunciando desde hace meses en la dirección de sus informativos.

Reacciones a un retuit

Las reacciones a mi tuiteo/retuiteo de una información de El Plural no se hicieron esperar, la mayoría contra el retuiteador, lógico, no contra la publicación que avalaba la historia publicándola, con su titular, su texto, foto y capturas de tuits correspondientes, pero sin que el autor diese la cara. La noticia no tiene autor conocido. Volví para leerla con mayor detenimiento  y efectivamente, era una historia cogida por los pelos donde las primeras mentiras quedaban expresadas ya en el propio titular: “Escándalo en Canal Sur: Vox ficha a un tertuliano homófobo y machista condenado por vejación y amenazas”.

Ni a Arenzana lo ha “fichado” Vox para las tertulias ni en Canal Sur están escandalizados porque  este señor opine en las tertulias a las que acude. Dos mentiras de entrada. En la RTVA están escandalizados, sí, pero por la deriva enfilada con el anunciado recorte de 14 millones impuesto por Vox en el presupuesto de 2021. Eso sí les escandaliza y les preocupa.

Quien no parece escandalizarse es el autor del titular de la noticia capaz de meter en el mismo  seis palabras como seis dagas albaceteñas: ‘escándalo, homófobo, machista, condenado, vejación y amenazas’ . Todo junto a la imagen y el nombre de Pepe Arenzana.

Releyendo el texto de la publicación uno saca la conclusión de que alguien no ha pretendido redactar precisamente una noticia justificada por la actualidad, sino que, cogiendo el rábano por las hojas, ha querido hacer un traje a medida, una especie de ajuste de cuentas. En pocas palabras, darle una patada a Zancajo en el culo de Pepe Arenzana. Y de paso se incide en la idea de que es la extrema derecha la que hoy manda en Canal Sur, el mantra que rompe la pana últimamente en los mentideros. Quién manda en Canal Sur es el PP y el consejero Bendodo por delegación. Tonterías las justas.

Visto el resultado concluyo que es a veces más peligroso retuitear que opinar en un tuit y este es un ejemplo práctico, desde luego. Tras recibir unas cuantas criticas y remitir a muchos a El Plural, el medio que publicaba el asunto, empecé a preguntarme curioso el por qué de esa información y, sobre todo, por qué no llevaba firma un texto tan ácido, corrosivo y con altas dosis de leche agria, que incluso recurre para mover el acero a fondo al estigma de las biografías judiciales, deudas por cierto que suelen estar pagadas.

El autor de la información 

Creo que he logrado poner en pie la historia que parece ha rodeado este artículo. El autor de la misma, según mis fuentes, habría sido el periodista Antonio Avendaño, al frente de la redacción andaluza de El Plural y cuya trayectoria profesional se ha desarrollado siempre en la órbita del PSOE.

Avendaño, tras su paso por la Oficina del Portavoz de la Junta en las épocas socialistas, volvió al ejercicio profesional como contertulio fijo en la tele y la radio pública, amén de liderar la redacción de El Plural en Andalucía y previamente fundar el digital AndalucesDiario’, que en su corta vida logró el premio Andalucía de Periodismo otorgado por la Junta’, periódico en el que llegué a colaborar como columnista durante unos meses, pese a conocer quienes apadrinaban económicamente el proyecto desde su arranque, claramente en la órbita socialista. Mi fichaje le fue sugerido al director, según se me dijo entonces, porque convenía una firma ‘no adscrita’  y así dar una imagen de pluralismo.

Por cierto,  mi columna semanal – El sismógrafo- se interrumpió abruptamente tras publicar que la Guardia Civil iba a solicitar al juez del ‘Caso Marismas’ la imputación de José Luís Sánchez Teruel, ex responsable de regadíos de la Junta, diputado y SG del PSOE de Almería, un hombre de Susana Díaz. Avendaño levantó mi artículo sin ni siquiera decírmelo, tras recibir la llamada de Sánchez Teruel quien, a renglón seguido, felicitó públicamente desde Facebook la «ética profesional» de Avendaño  como director por haber eliminado mi articulo «inveraz y despreciable» en tan reconocido y prestigioso medio que dirigía.

Todo un detalle, por Facebook me enteré de que Avendaño había ejercido su derecho de veto como director, levantando una información veraz y exclusiva que, según él, «me han dicho que es falsa”.  Decliné seguir colaborando desde ese momento.

El político al que el medio le había hecho un gran favor levantando la información – no era opinión- se permitió incluso amenazar con mandarme a la Policia, enviando una nota formal de rectificación que fue publicada aquí.

Según cuenta hoy Alberto García Reyes en ABC de Sevilla, el Sr. Sánchez Teruel sigue atrapado siete años después de aquellas negativas en el sumario del Caso Marismas,  sobre el que se esperan novedades judiciales, en tanto el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía declare investigado ( o no) a Sánchez Teruel, tal y como lo ha solicitado el juez instructor Gutierrez Casillas por hallarse aforado como diputado, lo que ha impedido que se le tome declaración en estos años, negándose a hacerlo de forma airada ante una solicitud en su día de la GC.

Avendaño, un histórico en la opinión de Canal Sur

Antonio Avendaño, curtido profesional desde los años de El Correo, fue uno de los nombres que sobrevivió en el plantel de opinadores de Canal Sur cuando ‘la primavera’ de 2019, fruto del consenso unánime de todos en el Parlamento, con Rafa Porras y Juande Mellado a frente de la RTVA y uno de la casa, Javier Domínguez,  dirigiendo una redacción entonces esperanzada y algo ilusionada.

La verdad es que de un tiempo a esta parte la figura tradicional y familiar de Avendaño en la pantalla opinante de Canal Sur ha dejado de aparecer.  En todas las grandes citas informativas de estos años en Canal Sur la opinión de Avendaño era fija, nunca faltó.

Desconozco qué ha podido pasar, aunque es de imaginar dados los efectos que está causando la tutela editorial que ejerce el PP desde Génova 13 sobre Canal Sur, especialmente tras el aterrizaje del responsable de Contenidos e Informativos Álvaro Zancajo.

La primera pista que nos indica que las cosas no deben de haber terminado muy bien entre Avendaño y el zancajismo en Canal Sur es este polémico artículo en El Plural sin dar la cara. Un traje a medida basado en capturas de tuits (sí, discutibles y polémicos) de Arenzana con unas opiniones que son las suyas, que las escribe y las dice en la tele y radio pública porque así las piensa.

¿Qué coinciden con lo que opinan los de Vox? Será lo mismo que opinan miles de andaluces que con sus votos llevaron a la extrema derecha  al Parlamento de Andalucía. Otros periodistas coinciden en sus análisis con las líneas de otros partidos – o con ninguno,  que hay periodistas ‘no adscritos’ excelentes- y no nos escandalizamos. Insisto, el problema no está en los que opinan, sino en quienes diseñan tertulias profesionalmente desequilibradas y políticamente infumables, barriendo siempre para quienes gobiernan, antes con el PSOE y ahora de forma más burda y descarada, primando a todas horas al PP, Cs y Vox.

Aclarada la historia intento sacar mi propia lección ya que reconozco que de haber conocido este trasfondo con pinta de ajuste de cuentas lo hubiese tuiteado de otra manera, seguramente contando lo que acabo de contar. O sencillamente no dándole publicidad, aunque soy de los que piensa que la gente tiene derecho a saber, a ser posible lo mismo que los periodistas, incluso conocer por qué se publican o no se publican según qué cosas. Y he creído oportuno hacer estas reflexiones al tiempo que reconozco que podría haber hecho las cosas de otra forma.

Hace años que no cultivo la relación con Pepe Arenzana, aunque siempre nos hemos respetado profesionalmente. De él me queda en el recuerdo su buen trabajo en el equipo de Carlos Herrera y su sentido del humor. Siento la patada que le han dado a mi tocayo, Arenzana se merece mejores críticos y críticas. Habrá que seguir cabalgando, a pesar de los ladridos.


Acerca de Pepe Fernández 51 Artículos
Editor y director de Confidencial Andaluz

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