El gasto en mascotas se dispara en España y supera ya los 1.500 millones de euros

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Todos los que disfrutamos de tener una mascota en casa sabemos lo que representa el cuidado y la manutención de estos seres vivos que nos lo dan todo al convivir con ellos. Los que tenemos animales en casa somos conscientes de que todo lo que das a un animal doméstico te lo recompensa con creces la alegría de compartir momentos únicos con ellos. Los peces, las aves, conejos, hámster… aportan belleza y color a los hogares, pero los gatos suponen un salto cualitativo que solo igualan los perros; es lealtad, es cariño, es compañía, es disfrutar, es pasear… nos dan la vida de manera literal, y es imposible descuidarlos o no recompensar con buenos alimentos y buenos cuidados sanitarios en la medida de lo posible.

Uno de cada dos hogares en España tiene un animal doméstico. Abastecer a las mascotas es un negocio que, conforme a los últimos datos de las compañías del sector de perros y gatos, ascendió a 1.500 millones de euros al año. Eso convierte a España en el quinto país de Europa en nivel de gasto, pero aún alejado de los grandes de Europa. Las marcas generalistas han vuelto a repuntar tras la crisis, cuando crecieron tanto la marca blanca como las enseñas premium. En ese renacer de las enseñas orientadas a la clase media ha podido llevarse a cabo gracias a un tejido industrial potente, especialmente en Cataluña. La importancia de los productos de gama media sigue siendo alta, especialmente en lo referente a comida para perros.

Además, mientras que la batalla de la marca blanca se mueve en las trincheras de la gran distribución, por la tarta del negocio premium luchan tanto las grandes multinacionales del sector, pequeñas empresas innovadoras o incluso la propia gran distribución, con marcas premium como Compy Premium, elaborada por la zaragozana grupo Bynsa para Mercadona.

Para nadie es un secreto que en estos tiempos las mascotas han ocupado gran espacio en la actividad emocional de las personas, quienes se están viendo cada vez más inclinadas en preferirlas por encima de los bebes. Esto ha venido generado diferentes cambios en la economía: 6 de cada 10 tiendas han dejado a un lado la venta de ropa para bebes y pasaron a vender ropa para perros o gatos, más campañas de vacunación y desparasitación para animales que para humanos, y la preferencia por adoptar mascotas que por adoptar niños. Estas preferencias han venido, a su vez, aumentando el número de criaderos de animales para la venta. Además, la producción de alimentos para perros y gatos, que cada vez son más especializados, mueven muchos más millones que los alimentos para bebes. La diferencia en el crecimiento de las ventas de estos dos, en los últimos cinco años, es del 20%.

Las mascotas están ganando presencia en el mercado, con más espacio en las tiendas, donde se ofrecen accesorios, ropa, zapatos y juguetes. Incluso, hay servicios para adecuar los hogares, ahora no para los niños, sino para los animales. En algunos países se está reduciendo la inversión en parques y áreas de juegos para niños y se están creando parques para perros, lugares pensados solo para ellos, ayudando a las mascotas a conectarse con otros de su especie y con la naturaleza misma, sin que tengan que violentar ninguna ley civil. Estos lugares son controlados rutinariamente, evaluando el nivel de pulgas y garrapatas para que estas no afecten a la comunidad.

El negocio de las mascotas ha tenido gran éxito y aunque lleva muchos años de existencia, su auge apenas se está alcanzando, con productos y servicios de lujo cada vez más innovadores, que han ayudado a impulsar la industria. Estos son algunos: restaurantes, guardería, centros de adiestramiento, hoteles, seguros y pólizas, medicina prepagada, funeraria…

Está claro que las mascotas requieren servicios para su cuidado, pero se puede llegar a tener ideas de un antropomorfismo, es decir, atribuir cualidades humanas a lo que no lo es. Según César Millán, protagonista de la serie televisiva El Encantador de perros, tratar a los animales como humanos puede verse como una forma de maltrato animal, ya que se les está exponiendo a condiciones que no son naturales para ellos, como el uso de prendas de vestir, mutilación de colas y orejas por motivos “estéticos”, teñirles el pelaje, pintarles las uñas, y demás actividades que son propias de las personas.

Los humanos también se han venido adaptando a un mundo al servicio animal. Se puede ver claramente con los estudios de educación superior, donde se encuentran abogados especialistas en derecho animal, psicólogos que tratan trastornos postraumáticos del maltrato animal e incluso la inclinación por el estudio de la medicina veterinaria está alcanzando a las preferencias por la medicina humana. Por otro lado, existen más ofertas para paseadores de perros que no necesitan tener títulos universitarios o alguna experiencia, beneficiando la fuerza laboral.

Los vínculos entre humanos escasean cada vez más y las personas están depositando su confianza en los animales, ya sea por falta de afecto, por soledad, por amor o como proyecto de pareja. La tendencia a crear vínculos afectivos con las mascotas y hacerlos parte integral de la familia es cada vez más latente. Es solo cuestión de tiempo para ver cómo el mundo se adapta a la idea de que las mascotas pueden reemplazar a los niños.

Perros y gatos han dejado de ser definitivamente animales de utilidad (cazar ratones, vigilar una nave industrial) para integrarse en los núcleos familiares como un miembro más. Con este cambio social iniciado hace dos décadas ha florecido un mercado, el de los animales de compañía, que crece a tasas muy superiores a las de la media del Producto Interior Bruto (PIB).

Las patronales Veterindustria (Asociación Empresarial Española de la Industria de Sanidad y Nutrición Animal) y Anfaac (Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía) cifran en 1.500 millones de euros (últimos datos disponibles, relativos a 2018) el volumen de negocio conjunto de la industria veterinaria y alimentaria para perros y gatos en el Estado español.

Una cifra que, respecto al año 2013, creció un 8,2% (en 2014, el PIB español aumentó un 1,4%), con un peso importante en la alimentación (658,3 millones de euros y un alza interanual del 6,7%) y unas tasas de crecimiento más que notables en el sector veterinario (un 13,6% interanual, hasta los 189,2 millones de euros). Pero que no se queda ahí.

Sin contar áreas de negocio más ‘tradicionales’, como los criadores o las tiendas de venta al público de mascotas, empresas de servicios (cuidadores de mascotas, educadores, peluquerías caninas…), fabricantes y comercializadores de accesorios (juguetes, correas, ropa, transportines…), empresas de ocio y deporte (circuitos para practicar ‘agility’, cafeterías especializadas en mascotas…) o distribuidores de productos (cadenas de tiendas multiproducto franquiciadas, tiendas online…) amplían la oferta hasta niveles desconocidos.

De promedio, mantener un perro cuesta hoy en España casi 900 euros al año, según un estudio elaborado por el ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, mientras que el coste anual de un gato es de 534 euros y el del resto de mascotas (hamsters, conejos, peces, aves…) asciende de promedio hasta los 376 euros.

En todos los casos, el gasto en comida y snacks es la partida que cuenta con un mayor peso, con 458 euros al año en el caso de los perros, 349 euros en el de los gatos y 348 euros en el de otras mascotas. Aunque con particularidades notables. En el caso de los perros, la diferencia entre los más pequeños (menos de 10 kilogramos) y los más grandes (30 kilos o más) es sustancial.

El propietario de un mastín puede llegar a pagar hasta 70 euros al mes en comida

El propietario de un mastín, por ejemplo (un macho alcanza pesos de entre 70 y 90 kilos), puede llegar a pagar de media 70 euros al mes en comida. Es decir, 840 euros al año. Casi el doble que los 458 euros de promedio en alimentación.

Tras la comida y los snacks, el segundo gran capítulo en el gasto se encuentra en los cuidados (veterinario, medicamentos y limpieza), que en el caso de los perros asciende de promedio a 359 euros, en los gatos a 185 euros y en otras mascotas a 28 euros. El propietario del mastín fácilmente pagará 1.200 euros al año para mantener a su mascota.

Todos estos datos tan contundentes certifican que las sociedades cuanto más desarrolladas son más consumen en la industria relacionada con los animales domésticos, y es un proceso que va a más y más. Quizá a muchos les parezca algo intrascendente pero lo que empieza a representan en volumen económico el sector veterinario en su totalidad representa puntos del PIB en las potencias económicas europeas y en EEUU.

Lo bonito de estos seres, y lo escribo con mis dos perros y mi gato pendientes de mi mientras acabo de redactar esta columna, es que te dan todo y “todo es todo”, entonces ¿como no vas a darles lo mejor en las medidas de las posibilidades que puedas? Además siempre los propietarios de perros decimos una frase que resume nuestro sentimiento: cuanto más conozco a los humanos más quiero a mi perro… todo lealtad, todo fidelidad, todo bondad.


Francisco Villanueva Navas, analista financiero de La Mar de Onuba es economista y periodista.

En Twitter: @FranciscoVill87

 

 

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