“Da gracias a Dios que sólo te han echado. Podrían hasta encerrarte en cualquier lugar, y que nadie supiera nada de ti”, el despido de una temporera marroquí tras sufrir un cólico nefrítico

(Imagen de archivo)

🗞️ Nadia fue obligada a trabajar con dolores y una hemorragia vaginal durante seis días sin recibir asistencia sanitaria.

🗞️ Se «escapó» de los alojamientos de trabajadores para ir a urgencias médicas, pero fue interceptada por un coche de la empresa y obligada a regresar a la finca.

🗞️ Ese mismo día fue despedida «a gritos y empujones», y «abandonada» con sus pertenencias en el cruce de Tariquejo – Cartaya de la N-431.

⛺️ Ha vivido durante dos semanas en un asentamiento chabolista de Lucena del Puerto, y este sábado ha sido acogida temporalmente en Lepe por la fundación Fecons.

🍓 Frespalacios SL forma parte del grupo Cartayfres, uno de los principales productores de frutos rojos integrados en la cooperativa de segundo grado Onubafruit.

ACTUALIZACIÓN, 22 DE MAYO
🍓 La empresa Frespalacios exige, vía burofax, la retirada de este artículo. La dirección de La Mar de Onuba declina la invitación.
 

por Perico Echevarría

 

Nadia, arriba a la derecha, durante la conversación mantenida el viernes con La Mar de Onuba

Sábado, 15 de mayo de 2021. Rachid, la ”traductora” de la empresa Frespalacios SL de Cartaya, no explicó a Nadia (nombre ficticio para preservar su intimidad) qué eran los papeles que aquellas personas le estaban obligando a firmar, tras haberla invitado -«a gritos y empujones»- a desalojar, despedida, los alojamientos de la finca. Lo único que Rachid dijo a Nadia fue: “Dale gracias a Dios que sólo te han echado. Podrían hasta encerrarte en cualquier lugar, donde nadie supiera nada de ti”.

Nadia, nació en 1976 en una pequeña ciudad de apenas 1300 habitantes en la provincia de Errachidia, Drâa-Tafilalet, Marruecos. Como otras miles de mujeres de aquel país, acudió a la selección que las patronales agrarias realizaron en diciembre de 2019 para contratar a unas 20.000 trabajadoras como temporeras en los campos de frutos rojos de la provincia de Huelva.

Nadia llegó a España el pasado 7 de abril, después de no haber podido hacerlo en 2020, cuando la pandemia de Covid-19 impidió que más de 14.000 mujeres “contratadas en origen” pudieran venir para la temporada de berries del pasado año. Arribó en Algeciras, en el último ferri del contingente de 12.725 marroquinas que este año sí han podido incorporarse a la campaña. El 8 de abril fue dada de alta en la Seguridad Social con el nº 211060267949, y ese día mismo comenzó su faena como jornalera, recolectando frambuesas.

El 15 de abril, durante su octavo día de trabajo continuado sin haber disfrutado de, al menos, un día de descanso. Nadia, notó que “echaba mucha sangre”. Una hemorragia vaginal que comunicó a “los responsables de la empresa” para que la llevaran al médico. “Nadie me echó cuenta”, denunciaba este viernes desde uno de los asentamientos chabolistas de Lucena del Puerto, en una conversación mantenida con La Mar de Onuba. Solo le indicaban que siguiera con su faena.

Continuó en aquella situación, perdiendo sangre y sufriendo dolores, varios días más, sin que ninguna de las personas encargadas de la explotación agrícola atendiera su petición de ser examinada en un servicio médico. El 20 de abril, una de esas personas le dijo que ese día se quedara en los alojamientos, ubicados en la misma finca, y que no acudiera al tajo.  Nadia pensó alguien vendría para llevarla al médico. Varias horas después, fue consciente de que aquello no iba suceder.

Los únicos documentos que le entregaron fueron su nómina y un Certificado de Empresa que acredita que Frespalacios SL ha cotizado a la Seguridad Social el Salario Mínimo Interprofesional por los 11 días que la ‘marroquina’ había sido trabajadora de la cooperativa. Como motivo de extinción de la relación laboral, en el certificado puede leerse: «Cese en periodo de prueba a instancia del Trabajador»

Al día siguiente, 21 de abril, Nadia se «escapó» de la finca y emprendió camino a pie por la carretera, dispuesta a llegar por sí misma a un consultorio médico. La hemorragia no había cesado. Cuando llevaba andado un buen trecho, fue abordada desde un vehículo por un hombre y una mujer que Nadia  reconoció como los “encargados” en la empresa. Le pidieron que entrara  en el coche. Otra vez, pensó que la iban a llevar al médico. Esta no vez no fue consciente, nadie podría serlo, de lo que sí iba a suceder.

«Podrían hasta encerrarte en cualquier lugar, y que nadie supiera nada de ti”

Sorprendentemente, el vehículo de la empresa giró 180 grados y emprendió el regreso a la finca, mientras la mujer “me gritaba y me insultaba” por haber salido sin haber informado a la empresa. Le dijo que ella «no podía ir a ningún sitio ni relacionarse con nadie del exterior sin autorización de la empresa», que lo que había hecho era muy grave. En los alojamientos, fue obligaba a recoger sus cosas “a gritos y empujones” y le dijeron que tenía que irse. “Con mucho miedo y llorando”, Nadia recogió sus pertenencias sin entender qué estaba ocurriendo. Sin entender cómo era posible que aquello estuviera ocurriendo.

Obligada a subir de nuevo al mismo coche, fue llevada a las oficinas de la empresa en Cartaya, donde «casi me pegan». Allí tuvo que firmar “muchos papeles” de los que no le dieron copia. Nadia no sabía lo que estaba firmando. Los únicos documentos que le entregaron fueron su nómina y un Certificado de Empresa que acredita que Frespalacios SL ha cotizado a la Seguridad Social el Salario Mínimo Interprofesional por los 11 días que la marroquina había sido trabajadora de la cooperativa. Como motivo de extinción de la relación laboral, en el certificado puede leerse: Cese en periodo de prueba a instancia del Trabajador.  

Extracto del Certificado de Empresa entregado por Frespalacios SL el pasado 21 de abril a Nadia. El documento completo obra en poder de la redacción de La Mar de Onuba

Después «me llevaron a la salida del pueblo”. Allí la dejaron sola, al lado de un hotel o un bar, con su petate, su Certificado de Empresa, sus dolores y su hemorragia vaginal. Las últimas palabras de Rachid , la intérprete  de la empresa fueron : “Dale gracias a Dios que sólo te han echado. Podrían hasta encerrarte en cualquier lugar, donde nadie supiera nada de ti”.

Cólico nefrítico

Sin saber hablar español, muy asustada, llamó a algunas personas que conocía, pero nadie pudo o quiso ayudarla. Finalmente, un joven marroquí se ofreció a hacerlo. Tras unas llamadas, acabó siendo acogida por una pareja en una chabola de unos de los asentamientos de Lucerna del Puerto, donde pasó tres días “muy débil, sin apenas poder beber y con muchos dolores”. El sábado 24, una de las personas que la acogieron la llevó en un coche al Hospital Juan Ramón Jiménez, donde fue atendida en los servicios de urgencias generales y ginecológicas. Según la documentación a la que ha tenido acceso esta revista, Nadia había estado sufriendo durante todos esos días un cólico nefrítico que le producía fuertes dolores al orinar y la hemorragia vaginal. Con el tratamiento que le fue recetado ha mejorado notablemente  y se siente con fuerzas para trabajar.

Extracto del Informe de Alta en el Servio de Urgencias del Hospital Juan Ramón Jiménez, fechado el 24 de abril de 2021. El documento completo obra en poder de la redacción de La Mar de Onuba

Las últimas dos semanas las ha pasado, sin trabajo y apenas dinero, en una “chabola de alquiler” que un paisano le había cedido, gratuitamente, pero por «solo unos días». Allí alguien le informó de la existencia del colectivo Jornaleras de Huelva en Lucha. Desde hoy sábado, Nadia duerme en un habitación de acogida gestionada por la ONG Fecons en Lepe. Ana Pinto, portavoz de JHL, destaca la mediación de la coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer en Huelva, María Martín, quien desde que supo el viernes por la noche de la situación de Nadia, ha estado en permanente contacto con el colectivo, y cuyas gestiones han facilitado el alojamiento en Lepe.

Nadia sonreía hoy, por primera vez en muchos días, al ver la cama en la que dormirá esta noche. No sabe cuánto tiempo podrá permanecer con Fecons. Sí sabe que está decidida a permanecer en España y conseguir un trabajo como jornalera como el que le habían prometido, Hasta final de campaña. Nadia sonríe, pero sigue asustada. No entiende nada.

Frespalacios, una empresa del grupo Cartayfres, dificil de rastrear

Según el resumen ejecutivo (VER) contratado por La Mar de Onuba al portal e-informa, la empresa Frespalacios es una sociedad limitada administrada por Carmen Romero Martín y Francisco Jesús Díaz Palacios. En el último periodo contable que figura en el registro, la empresa facturó más de 1,2 millones de euros en el año 2018.

La Mar de Onuba ha tratado de recabar, si obtener respuesta, la versión sobre los hechos relatados por Nadiade Frespalacios SL, de la que no figura teléfono de contacto alguno, no tiene página web ni presencia en las redes sociales. Para contactar con la empresa solo existe una dirección de correo electrónico; pepi-admon@cartayfres.com. El dominio de Internet cartayfres,com lleva a una web inactiva con la imagen estática que aparece a la derecha.

Cartayfres es una de las sociedades que conforman la cooperativa de segundo grado Onubafruit, que desde al año 2003 agrupa a «más de 1000 familias de agricultores a lo largo de la provincia de Huelva«.

En la web corporativa de Onubafruit dice: «Es nuestro deber contribuir con el progreso y el bienestar de nuestros socios, nuestros trabajadores y sus familias, así como de la comunidad a la que pertenecemos y el entorno en el que nos desarrollamos«. Para dar fe del cumplimento de esos objetivos, las empresas asociadas a la cooperativa cuentan con los certificados de buenas practicas empresariales Smeta de la firma Sedex, «uno de los principales proveedores de servicios de comercio ético del mundo», y  G.R.A.S.P. de la empresa Global Gap.

«Creemos en el beneficio mantenido en el tiempo, para el agricultor y para el lugar en el que vive y trabaja, para mantener la actividad y para crear toda una cadena de valor ligada al trabajo individual. Los beneficios de los agricultores se quedan en los lugares en los que viven y los hacen prosperar también«, se puede leer en la web corporativa de Onubafruit. Pero Nadia no sabe leer.


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