Cómo ceder datos para luchar contra la COVID-19 sin perder privacidad

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Desde el estallido de la pandemia de COVID-19, se trabaja para encontrar una vacuna que impida la propagación del virus. Por el momento no parece que su desarrollo vaya a tardar menos de un año. Las medidas de confinamiento de la población y de paralización de la economía no pueden mantenerse durante todo ese tiempo.

Por eso, los gobiernos estudian el modo de suavizar el confinamiento sin poner en riesgo el necesario control de la pandemia. Se plantea monitorizar los anticuerpos y la temperatura de los ciudadanos, así como registrar sus desplazamientos a fin de identificar a los que pueden transmitir el virus. Se pretende con ello que los ciudadanos inmunes y sanos se reincorporen cuanto antes a su vida cotidiana.

El gobierno alemán, por ejemplo, plantea expedir certificados de inmunidad a los que hayan desarrollado anticuerpos contra el virus. A su vez, investigadores de la Universidad de Oxford proponen la geolocalización de los ciudadanos para rastrear a los que estén contagiados y confinarlos en sus casas. Algo similar acaban de proponer diversos científicos en la revista Science.

En España, el Gobierno ya ha aprobado una aplicación que le permite geolocalizar a todos los ciudadanos por el teléfono móvil.

Compartir datos, pero no de cualquier forma

La lucha contra el coronavirus está dejando en un segundo plano los efectos que los métodos de geolocalización puedan tener en la privacidad de los ciudadanos y en la confidencialidad de sus datos, además de las cuestiones de legalidad que llevan asociadas.

No obstante, es indudable que, en la fase actual de la pandemia, compartir información sobre la salud y el desplazamiento de los ciudadanos ayudará a frenar los contagios. Esto abre un debate social y político sobre qué información debe compartirse y cómo debe hacerse.

En este punto de inflexión, podemos o bien seguir compartiendo nuestros datos sin ser muy conscientes de a quién se los estamos cediendo y con qué fines los va a analizar, o bien tomamos conciencia de la importancia de nuestros datos (conciencia de datos) y rediseñamos la forma en que los compartimos y generamos información a partir de ellos.

La primera opción nos adentra un paso más en lo que algunos autores denominan capitalismo de vigilancia al permitir a grandes corporaciones y gobiernos controlar nuestros movimientos y relaciones. Pero si elegimos la segunda opción y desarrollamos esa conciencia de datos, apreciando el valor que tienen para frenar una pandemia como la de COVID-19, podremos generar valor sin ceder nuestra privacidad.

Tecnologías que garantizan la privacidad

Sin embargo, no basta con desarrollar una conciencia de datos. Es necesario disponer de la tecnología adecuada. Las tecnologías basadas en pruebas de conocimiento cero (Zero-Knowledge Proofs o ZKP) son muy útiles para ese propósito, ya que posibilitan compartir información sin ceder privacidad.

Las ZKP son un mecanismo criptográfico que nos permite ceder ciertos atributos sobre algunos de nuestros datos, pero sin revelar los datos en sí. Además, garantizan a quien recibe la información que es correcta.

Estas tecnologías permiten, por tanto, compartir cierta información sin necesidad de compartir los datos (algunos sensibles) que la generan. Por ejemplo, permiten que un ciudadano pueda informar de que es mayor de edad, pero sin revelar la edad que tiene.

Uso de la ZKP en la actual crisis de COVID-19

Ante las dudas que suscita a los gobiernos una relajación del confinamiento, la tecnología ZKP podría ser útil. Permitiría a los ciudadanos ceder determinada información de utilidad, pero sin revelar los aspectos más privados de los datos que la sustentan.

Por ejemplo, un individuo podría utilizar los datos de geolocalización de su teléfono móvil para demostrar que no ha estado en contacto con ningún infectado por coronavirus, pero sin tener que revelar el nombre de esa persona. De igual manera, podría demostrar que no ha estado en ninguna zona de riesgo de contagio, pero sin especificar dónde ha estado realmente.

Los gobiernos apuestan por utilizar los datos de los ciudadanos para frenar el avance de el COVID-19, pero debemos prestar atención al efecto que pueda tener sobre nuestros derechos y libertades.

Es el momento de que ciudadanos, gobiernos y empresas desarrollen una conciencia de datos y exploren las posibilidades de la tecnología ZKP a fin de que sea posible generar la información necesaria para luchar contra la pandemia, pero respetando nuestra privacidad. Esto supondría una innovación social que va más allá de la lucha contra el COVID-19.


José Parra-Moyano, Assistant Professor, Copenhagen Business School; Eduardo Moyano Estrada, Profesor Investigación del CSIC Área Sociología., Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA - CSIC)  y Michel Avital, Professor, Copenhagen Business School
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