China lidera el libre comercio en el mundo

Barrio chino en Londres. Fuente: Aurelien Guichard.
por Francisco Villanueva

 

El acuerdo entre los 10 países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), y el Trípode constituido por China, la segunda economía del mundo (15% del PIB global), Japón, la tercera economía del sistema mundial (4,9 billones), y Corea del Sur, el sexto sistema productivo del planeta (1,6 billones), a los que hay que sumarle Australia y Nueva Zelanda, se ha constituido como el mayor espacio de libre comercio del siglo XXI, por encima de la Unión Europea (UE) y el Nuevo NAFTA/USMCA (EE.UU/Canadá y México). Es literal y cierto.

El vínculo fundamental entre estos dos sub-espacios es la República Popular China, que es la principal socia comercial de los 10 países de la ASEAN y de los otros integrantes del Trípode, con lo cual domina todo el mapa de Sudeste asiático.

Esto no es sorprendente: China es la principal socia comercial de 144 países en el mundo (de los 192 representados en Naciones Unidas/ONU); y responde al mismo tiempo por 35% del crecimiento de la economía global en los últimos 10 años (EE.UU. del 15%); y esto es consecuencia de que su superávit de cuenta corriente, que alcanzó a 11% del PIB en 2011, ha devenido ahora en nulo o negativo, debido al hecho de que importa tres veces más de lo que exporta y compraría 40 billones (30 billones en bienes y 10 billones en servicios) en los próximos 15 años, periodo en que duplicaría su producto bruto interno, llevándolo a 30 billones, al tiempo que multiplicaría por dos el ingreso per cápita de su población, que alcanzaría a 20.000 anuales.

La clave de la relación China/ASEAN es que la República Popular es la mayor inversora extranjera (IED) en los 10 países del Sudeste Asiático. En los tres primeros trimestres de 2020, la IED china en la ASEAN alcanzó a 10.720 millones, un alza de 76,6% anual.

La inversión china en la ASEAN es más de 80% del total; y esto ocurre mientras el comercio con los países del Sudeste Asiático trepó a 641.500 millones en 2019, y era sólo 292.800 millones en 2016.

El intercambio China/ASEAN alcanzó a 416.600 millones en los primeros 8 meses de 2020 (+3.8% anual), que significa 16.000 millones por encima del intercambio entre la Unión Europea (UE) y la República Popular, que hasta ahora era la primera del mundo.

Cuando China se incorporó a la OMC (Organización Mundial de Comercio) en 2001, el intercambio con la ASEAN era menos de 60% del que mantenía con la UE o EE.UU.; y la situación se revirtió a partir de 2010, en que la República Popular comenzó a crecer exclusivamente sobre la base de su demanda doméstica (93% del total); y eso la convirtió de inmediato en la principal socia comercial de los 10 países del Sudeste Asiático.

Japón es una economía esencialmente exportadora, que representa 80% del PIB, necesariamente volcado al exterior, que enfrenta una situación de depresión crónica, con brotes periódicos de deflación, en los últimos 30 años.

Desde 1990 a 2018, el alza de Japón ha sido 0,8% anual promedio y 0,4% anual el nivel de inflación, con un ingreso per cápita que era similar al estadounidense en 1980 y hoy es un tercio inferior.

La población japonesa es la más envejecida del mundo (62 años de edad promedio, con 35% por encima de los 75 años), cuya principal socia comercial es China desde 2017, tras descartar del primer lugar a EE.UU, que fue el vínculo esencial entre Japón y la economía global a partir de 1945.

El total de la inversión japonesa en la República Popular ascendió a 124.000 millones en 2019, con 23.000 empresas niponas operando allí, incluyendo las 100 mayores transnacionales. De ahí que el intercambio entre la segunda y la tercera economía del mundo ascendiera a 317.000 millones el año pasado.

El acuerdo de libre comercio en el seno del Trípode implica la integración acelerada entre la segunda, la tercera y la sexta economía del sistema guiado este proceso crucial por la inversión y el traslado de compañías transnacionales de los integrantes del Trípode. Esta es la lógica de la globalización y de la integración mundial del capitalismo en las condiciones del siglo XXI.

La nueva zona de Acuerdo no puede ser entendido con las categorías de la geopolítica tradicional, previas a la globalización y la unificación del sistema. También es absolutamente ajeno a la discusión puramente retórica entre multilateralismo y unilateralismo, que son categorías formales, extrañas a la nueva época histórica.

El dato estratégico central de la época es la unificación definitiva, irreversible, del sistema, encabezada por la vertiginosa expansión de la revolución tecnológica de la digitalización.

El FMI advierte que China lograría una asombrosa expansión de 8% en 2021, en tanto que la nueva zona de Acuerdo crecería 6,9% en el mismo periodo.

La República Popular tendría un alza de 3% anual en 2020, tras haberse hundido 6,8% en el primer trimestre, recuperado 3,2% en el segundo y 4,9% en el tercero, previéndose un auge de 6%/7% en el cuarto.

El mundo de la post-pandemia muestra una recuperación fenomenal. Las categorías del optimismo/pesimismo son demasiado mediocres para captar este magnífico cuadro.


Francisco Villanueva Navas, analista de La Mar de Onuba, es economista y periodista financiero.
@FranciscoVill87

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