Amador quiere convertir el Ayuntamiento en «una administración cuidadora»

Jesús Amador, concejal no adscrito del Ayuntamiento de Huelva

El concejal y recientemente elegido portavoz de la asamblea de Adelante Andalucía de Huelva capital y zona metropolitana lleva al pleno municipal la elaboración de un Plan Municipal de Cuidados.

Huelva, 23 de marzo de 2022. El concejal no adscrito del Ayuntamiento de Huelva y portavoz de la recientemente constituida asamblea de Adelante Andalucía de Huelva capital y zona metropolitana, Jesús Amador, ha anunciado este XXX que llevará al próximo pleno una iniciativa encaminada a la elaboración, diseño y desarrollo de un Plan Municipal de Cuidados, un ambicioso programa al objeto de convertir al Consistorio capitalino en “una administración cuidadora”.

Y todo ello, subraya Amador, “de una manera participativa, aprovechando por una parte su potencial como administración más cercana a la ciudadanía y por otra, la ventaja de esta cercanía a la hora de promover y alcanzar acuerdos con agentes económicos y sociales, otras administraciones y organizaciones del tercer sector”.

“Queremos convertir a las personas, a todas ellas, en toda su diversidad, en el centro de las políticas de la ciudad, con el objetivo de que Huelva se transforme en una ciudad abierta, inclusiva y atenta a las necesidades de cuidado de quienes la habitan, que nos permita el desarrollo de los afectos, una ciudad, en definitiva, que nos cuide, nos deje cuidarnos y nos permita cuidar a otras personas”, explica el concejal.

En este sentido, Amador explica que “entre sus muchas consecuencias, la pandemia de la Covid-19 ha puesto de manifiesto una de las principales cuestiones aún sin resolver en nuestra mal llamada sociedad del bienestar, la inacción de ésta ante el creciente aumento de las desigualdades y su deriva hacia la dominación y la depredación, dejando a un lado a la solidaridad, la cooperación y la reciprocidad.

Hemos tenido que esperar a que una emergencia mundial, la mayor crisis de la sociedad occidental desde la segunda guerra mundial, nos enseñe a ser sensibles a las necesidades ajenas, a aceptar nuestras limitaciones y, en definitiva, a cambiar el paradigma que nos consideraba personas libres y autónomas, racionales y capaces de superar adversidades y dominar a la naturaleza, por el de personas interdependientes y relacionales, necesitadas de cuidados, y obligadas a preservar un planeta cuyo deterioro avanza a pasos agigantados”.

Una emergencia social que, asevera Amador, “también nos ha mostrado sobre quiénes descansan estos cuidados: la familia, o lo que es lo mismo, las mujeres de la familia (y las trabajadoras domésticas), y cuando no es suficiente, sobre distintos servicios profesionales (guarderías, escuelas, hospitales, centros de día y residencias geriátricas, centros para personas sin hogar, inmigrantes…) y asociaciones que agrupan a personas enfermas y/o dependientes.

Unos servicios esenciales, como así fueron considerados durante el confinamiento, donde los puestos de trabajo son ocupados mayoritariamente por mujeres, con una elevada proporción de mujeres inmigrantes y/o de familias monomarentales y/o en riesgo de exclusión social. Empleos caracterizados por una contratación en precario, cuando esta existe, y una remuneración que no se corresponde con la esencialidad que se les atribuye”.

Para Amador, nos encontramos en una situación que “no hace sino dar la razón a las reivindicaciones de la agenda feminista, que, desde los años sesenta del pasado siglo con su ‘lo personal es político’ hasta las reivindicaciones de la cuarta ola, viene reclamando el abordaje feminista de la economía y la consideración del cuidado como un objetivo político, ciudadano, que trascienda el ámbito de lo privado y adquiera una dimensión pública, requisito imprescindible para la democracia”.

Por todo ello, el concejal no adscrito en el Ayuntamiento de Huelva propone que el pleno municipal acuerde la elaboración de este plan de cuidados. “Necesitamos de una óptica feminista que rompa con los conceptos tradicionales de los cuidados, la corresponsabilidad y la conciliación de la vida familiar y laboral directamente relacionados con la división sexual del trabajo y con el deber de las mujeres en la crianza de menores y la asistencia a personas enfermas, con discapacidad y ancianas”, finaliza. Cuidados

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