Almonaster muestra su espectacular catálogo de manifestaciones etnográficas en su mes de mayo de Cruces

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Su colorido, estética, patrimonio textil y folklore han permitido su declaración como Fiestas de Interés Etnológico y su inscripción en el Catálogo de Bienes Patrimoniales

Almonaster la Real ha iniciado la celebración de sus fiestas de Cruces, con actividades en las aldeas de Aguafría, Las Veredas y Calabazares, y en la villa de Almonaster, que pueden catalogarse como una gran escenificación plagada de viveza e identidad. Las Cruces de Mayo son una fiesta especial, cuyo prestigio y valores le han hecho merecedora de galardones como la de Interés Etnológico e incluidas en el Catálogo General de Bienes Patrimoniales de Andalucía.

Las primeras en ponerse en marcha han sido las de Aguafría, que se han desarrollado los días los días 227 a 29 de abril. Las siguientes serán las Almonaster, los días 4 a 9 de mayo, que pasa por diversos momentos, todos ellos con características que lo individualizan y le otorgan sustantividad propia. Además, existe otro aliciente que singulariza estas cruces, como es el pique existente entre las dos Hermandades, el Llano y la Fuente, que motiva que cada vez sea mayor el esfuerzo por engrandecerla y por mantener más viva que nunca esta histórica festividad.

En Almonaster, el sábado de Cruces tiene lugar la Tarde de las flores, que supone el comienzo de la fiesta y la presentación de la Mayordoma y las Diputadas que ostentarán la representación femenina de cada Hermandad. Portando ramas y arcos de flores y entonando las coplas del romero, se dan las preceptivas tres vueltas en torno al monumento de la cruz, para terminar cantando por fandangos.

La noche y la madrugada del sábado es denominada la Noche de los pinos. Al llegar la madrugada, ambas cruces se visitan, entre salvas de cohetes y cánticos de los fandangos de los Pinos. Este fandango, lleno de lirismo en ocasiones, se populariza en otras para servir de soporte musical al pique que existe entre ambas Hermandades. Al amanecer, se traen los cuatro pinos que adornarán las esquinas de la Cruz y comienzan los preparativos de ornato y decoración de los respectivos monumentos.

El Domingo de cruces, o día del Romero, es un día especial en el que las respectivas cruces realizan el mismo ritual, aunque en distinto horario, por la mañana, la Fuente y por la tarde, el Llano. A la llamada de los cohetes, las Serranas, ataviadas con el traje típico, acuden a su Cruz e inician el Romero. Tras dar las tres vueltas de rigor, se va a buscar a la Mayordoma que espera en su casa con la Bandera, en compañía de sus Diputadas. Se regresa a la Cruz y desde allí se parte hacia la Era de la Cuesta, al encuentro con el Mayordomo que aguarda con sus Diputados. La Mayordoma entrega la Bandera al Mayordomo y se inicia el retorno al pueblo. Se visita a la otra Cruz, a la que los mayordomos ofrecen el romero; este ofrecimiento se repite en el Ayuntamiento y en la Iglesia, finalizando el recorrido en la propia Cruz.

Todo el ritual va acompañado por las Coplas del Romero, que suenan, ininterrumpidamente, al compás de panderetas, flauta y tamboril; se trata por lo general de coplas de carácter didáctico que van explicando las fases y los momentos del rito.

Pero la fiesta no termina aquí. Existe una población joven que está siendo integrada en el ritual desde pequeños, y a los que se dedica el Lunes de Cruces. Es el Romero Infantil, en el que los niños y las niñas de cada una de las dos Cruces reviven el ritual del día anterior, en una forma de perpetuar la festividad y fomentar el arraigo crucero en la savia nueva de la localidad.

La Jira, el Martes de Cruces, supone una liberación y culminación festiva de unos días intensos. Al atardecer, las Hermandades salen al campo, para realizar una convivencia e invitar a una copa de vino a los hermanos, simpatizantes y visitantes, llegados para la fiesta. De noche, se regresa haciendo la entrada por separado entre grandes salvas de cohetes y cantando fandangos, y se entregan las nuevas mayordomías.

Otro de los pilares fundamentales de las Cruces de Almonaster es su vertiente musical. En todo momento se utiliza el fandango, en diferentes estilos propios de este término municipal, para engrandecer la fiesta y transmitir mensajes y sentimientos.

Se pueden admirar, a lo largo del desarrollo de la fiesta, el Fandango de la Cruz, El Fandango de los Pinos, el Canto del Romero o el Fandango crucero repicao de Las Veredas. Sus temáticas son muy variadas, destacando el canto a la naturaleza, las penas del desamor y las alegrías de la vida, junto a los valores de cada Cruz en los fandangos de pique.

Precisamente, este apartado ha sido objeto de una visita del investigador madrileño José Manuel Fraile Gil, que está realizando un estudio sobre manifestaciones folklóricas a nivel estatal. Concretamente las centradas en el uso del pandero, y ha incluido a algunas localidades serranas en la investigación.

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