Adiós pájaros, tortugas, peces… Estamos acabando con las especies salvajes

El 24 de junio de 2012 falleció sin descendencia Solitario George, la última tortuga macho de la especie Chelonoidis abingdonii, de la familia de las Testudinidae, endémica de la isla Pinta, en las Galápagos.

“Planeta vivo”, el último informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF)[1] es al menos tan alarmante como los precedentes de 2014 y 2016: en 44 años, los que van de 1970 a 2014, el número de vertebrados salvajes –mamíferos, aves, peces, reptiles…- ha disminuido en un 60 %, debido como siempre a la presión del hombre sobre la tierra.

“Preservar la naturaleza –ha dicho Marco Lambertini, director del WWF, no es solo proteger a los pandas, los tigres y las ballenas. Es algo mucho más amplio, no puede haber un futuro sano y próspero para los hombres en un planeta con el clima desestabilizado, el suelo degradado y los bosques vacíos, en un planeta despojado de su biodiversidad”.

Son cifras del «Indice planeta vivo» (IPV), calculado por la muy respetada Sociedad Zoológica de Londres, basado en el seguimiento de 16 700 animales pertenecientes a 4005 especies: nada parece frenar esa caída de efectivos hasta el 60 %, debida –en una primera explicación- a la agricultura intensiva, la urbanización, las extracciones mineras, la caza furtiva, la sobrepesca, la llegada de especies invasivas, enfermedades, etc., todo lo que contribuye a la deforestación, el agotamiento y la “artificialización” de los suelos. En zonas muy concretas, como la selva amazónica o la sabana del Cerrado (Brasil, Bolivia y Paraguay), es debido a la ganadería bovina y las plantaciones de soja.

La zona peor parada es Caribe América del Sur, con un descenso de especies del 89 % en 44 años. En América del Norte y Groenlandia la pérdida se encuentra en un 23 % que en la amplia zona de Europa, Norte de Africa y Oriente medio alcanza el 31 %.

“Con la explosión de la demanda de recursos naturales y de energía –escribe el diario Libération- la huella ecológica mundial, que mide el impacto de las actividades humanas sobre los recursos naturales, se ha duplicado n medio siglo. Solo una cuarta parte de las tierras escapa a las actividades del homo sapiens. Una cifra que será del 10 % en 2050 si no se cambia nada, según el IPBES (Plataforma intergubernamental sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos)”.

Cada año se adelanta más el “día del agotamiento”, la fecha a partir de la cual ya se han consumido todas las reservas que el planeta Tierra puede renovar anualmente: en 2018 ha sido el 1 de agosto. Desde entonces, estamos  consumiendo unos recursos que pertenecen a 2019. “Y, sin embargo –precisa el informe de WWF- el porvenir de las especies no llama suficientemente la atención de los dirigentes políticos (…) que deben comprender que el statu quo no es una opción. Somos la primera generación que tiene una visión clara del valor de la naturaleza y de nuestro impacto en ella. Podemos también ser la última que tenga la posibilidad de invertir la tendencia”. WWF hace un llamamiento a actuar antes de 2020, “un momento decisivo en la historia (…) una ventana sin precedente que se cerrará enseguida”.

“Debemos pasar urgentemente a una sociedad neutra en CO2, invertir la pérdida de naturaleza (…) restaurar suficientemente los suelos y los océanos –sentencia Marco Lambertini. Pocas personas, como nosotros, han tenido la suerte de poder participar en auténticas transformaciones históricas”.

  1. WWF Report Reveals Staggering Human Impact on Planet. Living Planet New report – global vertebrate populations (mammals, birds, reptiles, amphibians, fish) declined 60% from 1970-2014

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