No ganó la candidata del PP andaluz, ¿y ahora qué, Juanma?

Moreno Bonilla es uno de los grandes perdedores del congreso del PP, quedando debilitado su liderazgo como cartel electoral en otoño.

Es la ley de la vida política. Deberán pasar semanas o quizás meses para que se restañen las heridas que el proceso de renovación del PP ha producido en estas agitadas semanas de primarias.

Con solo echar un vistazo al ejemplo de los socialistas se habrá comprobado cómo solo el ungüento de una inesperada moción de censura a Rajoy, ha sido mano de santo, desapareciendo el chorreo de sangre y cicatrizando unas heridas que llevaban supurando desde hacía un año largo. El poder une.

Detrás de las cansinas proclamas y gestos llamando a la unidad pos congreso, a nadie se le escapa que las cosas difícilmente volverán a ser como antes.

Habrá abrazos de coyuntura, alianzas carentes de sinceridad y lealtad, componendas, postureo y pare Ud. de contar. El Partido Popular andaluz como tal se volcó por tierra, mar y aire a favor de Soraya Sáenz de Santamaría, la mujer que solo da miedo en las alturas del PP, no en las bases del partido como se ha visto. Parecía una apuesta lógica la de Juanma Moreno Bonilla, entre otras razones porque la extrema derecha andaluza desapareció con la muerte de José Mª del Nido (padre), histórico líder de Fuerza Nueva. Bonilla sabe que el discurso ideológico duro empleado por Pablo Casado les deja en Andalucía con la clientela de las parroquias y poco más.

No vale, por tanto, proclamar que todo ha sido un posicionamiento estratégico por el poder interno en el partido, ni mucho menos. En el PP se ha decidido abrir el abanico ideológico aireando a organizaciones de extrema derecha y donde también se percibe cierto tufillo procedente de “La Obra”.

La arriesgada apuesta de Juanma Moreno Bonilla por SSS, materializada con la colaboración necesaria del veterano estratega Javier Arenas, tenía su lógica en tanto que Bonilla fue una apuesta personal de Soraya y Moragas, aplaudida ya entonces por Arenas para derrotar al trío Cospedal/Zoido/Sanz que querían quedarse con el control del aparato regional del PP andaluz.

Claro que una cosa es que el Sr. Moreno se implique a título personal como otros presidentes para no ser tachado de traidor y otra bien distinta es que el aparato del partido por él controlado se vuelque a favor de una candidatura frente a otra, con la número dos del partido, Loles López, como directora de la campaña sorayista. Ha resultado muy llamativa y curiosa la imagen de Pablo Casado entrado al plenario del Congreso en la mañana del sábado arropado solo por un andaluz, el padre de la niña Mari Luz Cortés, uno de los abanderados de la prisión permanente revisable.

Si débil estaba el liderazgo de Moreno Bonilla antes de este proceso de primarias a tenor de los sondeos conocidos, tras figurar como uno de los grandes perdedores del Congreso, esa debilidad se expande en el interior de todo el partido y le deja en una muy delicada posición para afrontar la inminente carrera electoral de las andaluzas, parece que en octubre.

El nuevo líder del PP Pablo Casado tiene desde hoy en Andalucía su primer gran reto y donde el PP no puede hacer el ridículo, dándole la vuelta a los sondeos que favorecen especialmente a Ciudadanos y al PSOE. No sería ninguna tontería, por tanto, que analizase bien lo que tiene y lo que puede tener en Andalucía a medio plazo. Máxime cuando aún no están convocadas elecciones, no está proclamado formalmente el candidato Juanma y en el banquillo tiene nombres que quizá sumarían más votos. Antonio Sanz, Fátima Báñez  o Esperanza Oña, ex alcaldesa de Fuengirola, la mujer a la que el arenismo siempre taponó en su ascenso a la política regional, alineada ahora con Pablo Casado. Aunque si hay adelanto electoral la escasez de tiempo invita a pensar en que todo se dejará tal cual y que quien puso al candidato que apechugue con las responsabilidades de lo bueno y de lo malo.

Al PSOE le viene bien lo que ha pasado

Frente al PP, en el PSOE andaluz, gusta mucho lo que está pasando porque la llegada de Pablo Casado creen que pone al PP en su sitio, en la derecha más pura y dura, algo que a Moreno Bonilla en nada le beneficia en su carrera por rascar votos en una Andalucía sociológicamente progresista o de izquierdas. Sumen a eso la confección de listas a cara de perro, la lucha por la supervivencia de muchos que no tienen oficio ni beneficio, las cajas con los secretos guardados de muchos de ellos/as, los ajustes de cuentas…, los procesos judiciales en marcha que emborronan el feudo ‘traidor’ de Almería, no, no es un panorama envidiable de alguien como Juanma al que no le tiene que llegar la camisa al cuerpo.

¿Influirá todo lo que está pasando en el PP en la toma de decisión de Susana Díaz para disolver el Parlamento? No necesariamente, aunque añade elementos nuevos a considerar en sus encajes de bolillos. Es lógico pensar que ese asunto de la convocatoria electoral será uno de los que aborden a solas Pedro Sánchez y Susana Díaz en su próximo encuentro en Moncloa. Una reunión que, por lógica y dinámica política del pedrismo, será razonablemente buena para Susana Díaz y los temas que lleve en el zurrón. No lo dará todo, pero dará mucho y prometerá más, tanto como para que en el último tramo del encuentro aborden la cuestión del calendario electoral andaluz desde la lealtad y sinceridad.

Sería una insensatez que no se coordinasen Susana y Pedro a la hora de una decisión tan importante que afecta sobre todo a Andalucía, pero también al equilibrismo de Sánchez en Moncloa con 84 diputados.

Tras el congreso de los populares, por muchos cantos a la unidad, han quedado en el camino heridos andaluces de distinta gravedad, de igual manera que han recuperado una salud política esplendida muchos que hasta ahora estaban con ansiolíticos. La figura de Javier Arenas, que esta tarde volvía en el Ave de Madrid cabizbajo y pensativo junto a su esposa, es posiblemente la más tocada de todas. Cuando alguien le preguntó a Arenas esta tarde por cómo veía lo sucedido, añoró la campaña andaluza que ya no será y que dijo tenían planificada, la de una Soraya Sáenz de Santamaría arropando permanentemente al candidato andaluz Bonilla en un nuevo intento por desalojar al PSOE de la Junta.

Salvo Javier Arenas al que nadie ver sobrevivir a la apisonadora de Casado, el resto de líderes andaluces, supuestos perdedores del Congreso, está por ver que queden arrumbados. No dispone el PP andaluz de demasiados cuadros con nivel y experiencia como algunos de ellos, desechar ese capital humano y político solo ayudaría a que el desastre electoral sea mayor de los esperado en las autonómicas. Un escenario imaginable, serán una primera vuelta de las generales, con Sánchez, Rivera, Casado, Garzón e Iglesias entregados a la causa de sus respectivas formaciones y candidatos.

Pepe Fernandez

Editor y director de Confidencial Andaluz

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