Europa insta a España a duplicar o triplicar la población extranjera para suplir la caída de la natalidad

España envejece a pasos agigantados y gracias a la calidad y esperanza de vida, en breve será el segundo país con más personas mayores del mundo. Si a ello le sumamos la precariedad laboral a la que están sometidos los jóvenes, las dificultades para acceder a una vivienda digna, a un salario que no sea precario, y todo ello, sumado a la bajísima tasa de natalidad que ha ido descendiendo en la última década, nos encontramos con un país cuya Seguridad Social, está seriamente comprometida.

Las proyecciones que han estimado tanto la OCDE como el FMI acerca de la situación española, exponen una solución que sería la solución en mayúsculas al problema de la inmigración, dado que se calcula que se necesitan cerca de cinco millones de extranjeros hasta el año 2050. Si estas personas se incluyeran como trabajadores aumentaría necesariamente el número de contribuyentes al sistema de pensiones y serían una oportunidad, no una amenaza al sistema establecido en España.

El incremento de las cotizaciones de los extranjeros permitió en otra avalancha a comienzos del siglo que se incrementaran también las aportaciones al fondo de reserva y que por ello, los pensionistas, hoy, no sufran recortes. La crisis económica que ha atravesado el país no nos ha hecho sino hacernos decrecer ya que los españoles sienten que su vida está en precario y no tienen hijos, no tienen trabajo seguro y los salarios son muy bajos, con lo cual, abandonan el país.

Por ello, las autoridades europeas han instado a España a duplicar o triplicar la población extranjera para suplir la caída de la natalidad y rejuvenecer la población y con ello, sostener con las cotizaciones de los nuevos trabajadores, el sistema público de pensiones. Estas estimaciones parten del año 10; ocho años más tarde, tras la preocupación que recoge el informe de la Comisión Europea, es una realidad que al menos cinco millones de personas podrían venir en veinte años para que los trabajadores actuales tuvieran garantizado su nivel de vida.

De no ser así, la OCDE estima que habrá 75 jubilados por cada 100 trabajadores en 2050.

Actualmente la tasa de natalidad española es de 7.5 nacimientos por cada mil personas. Los desequilibrios están ahí y mientras España envejece lentamente. Reformas, propuestas pero una realidad que aún no se ha resuelto en un país en donde la política de inmigración tampoco está clara llegado el caso. Hablamos de personas; no todas cualificadas, así que habría que invertir en su formación; no todas con recursos para emprender llegado el caso; estos datos sumados al racismo, a la xenofobia y a la intolerancia que subyace en el país, todavía es más difícil hacer realidad el sueño español; ser inmigrante en un país de viejos y llegar aquí para empezar de cero.

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