‘La raíz eléctrica’, antropología creativa de los cantes de ida y vuelta de Raúl Rodríguez

Es un disco que se lee. O un libro que se escucha. Tanto da. La cuestión es que Raúl Rodríguez vuelve a dar un gran paso adelante con La raíz eléctrica, su segundo libro-disco, con el que continua y profundiza en su trabajo de “antropología creativa de los cantes de ida y vuelta” entre Andalucía y el Caribe, sin olvidar un substrato africano presente en todo momento.

Investigación y creación. Así es como cabe definir este trabajo que consiste en hacer coincidir con toda la naturalidad el flamenco, el afro-beat, la psicodelia, el son cubano, los ritmos del vudú de Haití, el rock andaluz y la canción de autor americana. Una ensalada genial cocinada por un joven genio de la fusión bien entendida que para la ocasión incluso se ha hecho construir un nuevo instrumento de cuerda: el tres eléctrico.

No busquéis azúcar ni duende en este disco. Será así como encontraréis que la salsa y el jondo se dan la mano como quien no quiere la cosa en un conjunto de ritmos y tonadas en los que quedan desdibujados para edificar una cosa nueva que sin duda viene de lejos pero que todavía no sabemos a dónde irá a parar.

Y si el proyecto es ambicioso, no lo es menos la banda que acompaña al hijo de Martirio, en buena medida catalana: Mario Mas (guitarras), Guillem Aguilar (bajo) y Aleix Tobias y Pablo Martín Jones (percusión), a quien habría que añadir las colaboraciones especiales del padre de Mario, el maestro Javier Mas (archilaúd) y el norteamericano y esporádico vecino de Barcelona Jackson Browne (voz), además de un grupo de músicos haitianos.

El libro, de cerca de un de centenar de instructivas páginas, tiene una portada dibujada por Javier Mariscal y un prólogo de Santiago Auserón, que debe estar muy contento al ver que alguien sigue fielmente todo lo que apuntó en su muy recomendable librito Semilla del son. De cómo la música popular cubana germinó en suelo español.

Raúl Rodríguez
La raíz eléctrica
Altafonte/Fol Música 2017

Patrocinadores de La Mar de Onuba