
Jueves, 22 de enero de 2026. La imagen de esta casa en ruinas, con su parte trasera derribada y despojada de vida, puede servir como una poderosa metáfora para ilustrar la situación de muchas Instituciones Públicas en nuestro país, particularmente la Sanidad Pública o la Educación Pública.
En un mundo donde el progreso y el desarrollo son aclamados por todos los ciudadanos, no en todos los lugares se perciben los mismos esfuerzos para cuidar y mantener lo que ya existe. A menudo, esta negligencia refleja la manera en que los políticos conservadores consideran la infraestructura social: como un terreno prometedor para el desarrollo económico, o como una oportunidad de inversión, más que como un bien común que necesita protección y cuidado.
La derecha Española, en su búsqueda de satisfacer intereses económicos, puede ver en una casa en ruinas la posibilidad de construir un nuevo proyecto. Sin embargo, lo que no siempre toman en cuenta es el verdadero valor de lo que ya está presente.
Es doloroso ver cómo un lugar que alguna vez albergó sueños y esperanzas se convierte en un símbolo del abandono. Esta desatención se traduce en el deterioro de sistemas fundamentales, como la educación o sanidad pública, que debería ser un pilar de la sociedad,de la democracia, pero que, a menudo, es desatendido cuando se mira más hacia el futuro inmediato que hacia la construcción de un legado duradero. Los conservadores.
Mientras algunos políticos abogan por iniciativas que favorecen inversiones privadas y recortes en el sector público, otros simplemente observan cómo el sistema se desmorona. En lugar de invertir en la reparación y mejora de esta casa simbólica, prefieren dejarla caer en el olvido, como hacen con los hospitales y clínicas públicas.
La falta de atención y la reducción de fondos reflejan una visión a corto plazo que ignora las consecuencias devastadoras de permitir que un sistema vital se degrade hasta el punto de ser irreparable.
La sanidad pública es como una casa que requiere mantenimiento constante. Así como un hogar necesita ser cuidado y restaurado, nuestro sistema de salud necesita ser alimentado con recursos, atención y consideración. Sin este cuidado, empieza a dar señales de ruina.
Las largas listas de espera, la escasez de personal y la falta de equipamiento son sus paredes desmoronadas. Cada paciente sin atención o con atención insuficiente, como en el caso de las mamografías, es un ladrillo del muro, que se cae de la estructura fundamental que sostiene nuestro bienestar como sociedad.
Este es el panorama donde se revela la verdadera indiferencia de quienes, viendo solo la oportunidad de construir un futuro aparente, permiten que lo esencial se derrumbe.
La falta de sensibilidad hacia lo que representa la sanidad pública no solo es un indicador de una falta de ética política, sino un reflejo de una sociedad que, en ocasiones, parece haber perdido el rumbo de sus valores fundamentales.
Ayer al mirar hacia esa casa en ruinas, me cuestiono nuestras prioridades como sociedad. La restauración de la sanidad pública debería ser una de nuestras principales preocupaciones. Es la mía , promoviendo una visión en la que se valore lo que se tiene, en lugar de dejarlo caer en el olvido.
Villa Rosa donde pasé tantos recreos , bebiendo , comiendo y riendo con los compañeros del Instituto Alto Conquero.
Julián Blanco, colaborador de La Mar de Onuba, es jardinero y fotógrafo, activista social y ecologista

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