Últimas voluntades de Cs-A en el chester-notaría del PP-A

Marín, con su presencia activa en el congreso regional del PP-A, ha redactado el acta de defunción, sin fecha, de Ciudadanos Andalucía.

por Pepe Fernández

 

Martes, 23 de noviembre de 2021, Partiendo de la base de que en política se dice lo que conviene al político y no lo que interesa a la ciudadanía, asistimos a una época en las que admitimos con naturalidad un lenguaje neutro, que vale lo mismo para un roto que para un descosido, bastante inconcreto, a veces plagado de mentirijillas, siempre para que la gente no logre entender dónde se oculta la verdad en muchas declaraciones que acaban en titulares más propagandísticos que informativos.

En Granada, este fin de semana último, sobre de un chester blanco de atrezo, se empezaba a escribir el último capítulo de la vida – últimas voluntades en notaría- de un partido que ilusionó a mucha gente, condenado a ser solo bisagra permanente muy útil al bipartidismo en Andalucia, apoyando primero al PSOE y ahora al PP. Lo que ha quedado garantizado es que, llegado el caso, el entierro de lo que quede de Ciudadanos Andalucia tras la jornada electoral por llegar, lo será con todos sus avíos, más o menos como aquel que describía con genialidad desternillante el humorista Paco Gandía.

La verdad, del dicho al hecho

Tan verdad es que Ferraz no intervendrá en el inminente proceso de nominación del alcalde de Sevilla – cuarta capital española con 691.395 habitantes-  como que Génova 13 considera ‘libre’ a Juanma Moreno para hacer y deshacer según le dicte su propia conciencia de gobernante en favor de los intereses de Andalucía, por encima incluso de los del partido que preside.

Ha sido Alfonso R. Gómez de Celis el que ha puesto el parche antes de que salga el grano en el PSOE con la ida de Espadas del ayuntamiento de Sevilla. “Ferraz no va a decidir quién será el alcalde de Sevilla, será Juan Espadas” ha afirmado el vicepresidente del Congreso y cabeza visible en Andalucía del aparato sanchista de primera hora.

En Granada fue el temido (y a la vez odiado) Teo García Egea el que primero, micrófono en mano, dio alas de libertad madrileña al presidente andaluz, todo ratificado luego por su jefe y ventrílocuo Pablo Casado : «Tienes todo mi apoyo y las manos libres. El camino a la Moncloa pasa por San Telmo» 

El copyright del ‘Tú a San Telmo, yo a la Moncloa.’  es de  Sánchez, que lo inauguró con Susana y lo ha reutilizado ahora con Espadas.

Claro que a nadie le pasó desapercibido a quién llevaba Teo como fiel escudero a su lado: Fran Hervías, al que hacen responsable de ser ‘el filtrador’ de las famosas grabaciones de Juan Marin, obtenidas por un móvil, subrepticiamente, en una reunión del grupo parlamentario de Ciudadanos. Por cierto, anda contándose en ámbitos políticos y periodísticos, que las grabaciones emitidas son solo una muestra y breve del total. Hay más contenido, dicen, pero no parece probable que vea la luz. Alguien «lo ha parado» me asegura un colega bien informado, porque su contenido podría echar más sal a las heridas, parece que al afectar directamente a la valoración que Marín sostendría en privado sobre B&B, Bonilla y Bendodo, hace solo unos meses. No conviene olvidar que la filtración no solo ha dejado en evidencia y chamuscado al vicepresidente de la Junta, también al presidente al que se le ponen las cosas más complicadas si quiere agotar la legislatura, posición contraria a los moradores de Genova 13 que las prefieren cuanto antes, con la idea de encajarle una derrota a Pedro Sánchez que despejaría a Casado su camino.

Los Eres, la teta que compró Zoido

El congreso a la búlgara – 98,98% de apoyos – que el PP andaluz ha celebrado en Granada para beatificar -paso previo a la canonización- de Juan Manuel Moreno Bonilla como el hombre capaz de transformar la Andalucía que tan maltrecha dejaron cuatro décadas de socialismo clientelar con los Eres como el estandarte más vergonzante de toda una época de cambios reales de Andalucía, cambios que nadie se atreve a negar. Sí, la derecha sigue tirando de una teta que compró Zoido  y que hace tiempo dejó de dar leche con alimento, desde que Bonilla se retrató ante las ruinas de un puticlub que se llamó Don Angelo como gesto de denuncia contra el socialismo de putas y drogas. Triste para el PSOE que un puñado de puteros y un cocainómano enfermo, hayan acabado dando nombre y esencia popular a una de las tragedias políticas mas demoledoras padecidas por una formación en democracia. (Lo de los ‘miles de millones robados’ por ‘los socialistas’ en los Eres, el PP insiste, pero saben que no es verdad porque han leído las sentencias).

Difícilmente podemos entrar a fondo en las grandes decisiones programáticas del PP-A para el futuro inmediato, ideología de por medio, que los populares habrán debatido y aprobado en este congreso, que para eso se convocan y celebran estos cónclaves. Saber, por ejemplo, con qué ruedas de molino ‘ideológicas’ de Vox no está dispuesto a comulgar este nuevo PP que insiste en centrar su mensaje central y a su líder y que ha cambiado el apellido ‘andaluz’ que le puso Javier Arenas desde Madrid por el de ‘Andalucía’. Todo un gesto, ahora que la gente de Espadas se ‘olvida’ del himno andaluz en su congreso. Claro que sin nombrar a Vox en ningún momento en Granada, los grandes ausentes que debieran estar sentados en primera fila como invitados, Alhambra fresquita incluida. En realidad con sus votos, los de la derecha ultramontana o extrema derecha, como prefieran, hicieron el ‘milagro del cambio’ andaluz dándole el poder al PP, vistiendo a Juan Manuel de presidente y a Juan, el de las torrijas, de vicepresidente. Y ellos tan contentos con más toros y más misas en Canal Sur.

Ha sido algo más que un congreso

Pero lo del PP andaluz en Granada, visto desde la distancia, no ha sido un congreso al uso. Ha sido un magnifico acto de proyección estatal de la figura del presidente Juanma Moreno. Un hombre que obteniendo dos escaños menos* (26 de 28) y cuatro mil votos más que Coalición Popular y Hernández Mancha el 22 de junio de 1986 frente al PSOE de Pepote Borbolla, ha logrado sentarse en el sillón de presidente de la Junta y, según las propagandísticas cocinas demoscópicas de las que se abusa, con bastantes posibilidades de repetir como presidente, por lo menos hasta el año 2026 y salvo un milagro con Vox de la manita y en el Consejo de Gobierno.

Quizás sin pretenderlo, Bonilla ha logrado también convertirse en un referente interno con autoridad  de baronía consolidada en su propio partido, apareciendo estos días como anfitrión de los pirómanos del PP de Madrid, Garcia Egea y  Diaz Ayuso, aprovechando la llamativa ocasión para centrarse nuevamente y proclamar con gran sentido común que se dejaran las cuestiones estériles de lado para abordar lo importante: llevar a Casado a la Moncloa y al PP al gobierno de España.

A Bonilla, por tanto, no le ha venido nada mal que su congreso se haya convertido en una especie de feria de muestras, punto de encuentro de los pesos pesados cuya bronca madrileña aleja cada día mas a Casado y al PP de sus objetivos electorales.

El pez grande se come al chico a cámara lenta

Moreno Bonilla tiene otro mérito añadido, ha logrado que se visualice, a cámara lenta, cómo el pez grande juguetea con el pequeño en una ceremonia de baile y ensoñación previa a la merienda del escualo.

Efectivamente, Juan Marín, se ha prestado al ritual con el que ha quedado más que patente que ni ellos mismos creen ya que Ciudadanos Andalucia tenga futuro, dadas las pobres expectativas que apuntan las encuestas no untadas con manteca. Algo que, evidentemente, no ha gustado en sectores de Cs, concretamente la resistencia frente a Marín, opuestos desde hace un año largo a una jugada suicida cuyas cartas prácticamente han quedado sobre la mesa y boca arriba, por cierto que con ninguna sorpresa en la mano de cartas.

Este tuit del diputado Carrillo, mostrando su mano izquierda vacía (y parece que limpia), da idea de por dónde va el tremor del volcán andaluz de Cs. Todo ello con la ausencia en el debate de la dirigente estatal Inés Arrimadas quien no se ha prodigado a la hora de opinar sobre la perfomance de la derecha en Granada con su partido acaparando protagonismo y titulares.

Marín, con su presencia activa en el congreso regional del PP-A, donde reconoce haber recibido mucho «cariño», ha redactado el acta de defunción, sin fecha, de Ciudadanos Andalucia, mostrando el camino que una inmensa mayoría de cuadros de Cs tomarán, poniéndose a hacer cola en las ventanillas del PP mientras esperan que Cs se consuma, convertida en la marca blanca del PP para recoger votos de los fans del naranja que anden despistados. Marín y Bendodo, sentados en el chester blanco, con olivo al fondo a la derecha, – ‘¡qué simbología, dios!- pretendían justamente eso, confirmar urbi et orbe que lo que existe entre el PP y Cs Andalucía es amor puro y para siempre, no como lo del PSOE-A con el PA y con la IU de Diego Valderas. Lo de ahora es amor verdadero, de esos que acaban en celebración y por todo lo alto, con arroz y gallos muertos. Eso sí, todo ello tras un pedazo de entierro como el del tío Serafín de Paco Gandía.

Pepe Fernández es editor y director de Confidencial Andaluz
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