
Lunes, 2 de febrero de 2026.Carmen Barranco pertenece a una familia muy conocida de Huelva y ha sido víctima, una más, de la mala gestión del Servicio Andaluz de Salud. Aunque ya la tenía hecha desde hace 20 años, Carmen renovó la Voluntad Vital Anticipada (VVA) hace dos años, el 22 de mayo de 2023, para que quedase en su historial médico digital del SAS. A día de hoy, no aparece en el sistema por un supuesto «error informático»
EL LIBRE publicó en exclusiva tres artículos en 2024 sobre situaciones preocupantes con respecto al popularmente conocido como testamento vital (el nombre técnico es Voluntad Vital Anticipada (VVA)). La situación, lejos de mejorar, ha empeorado, porque siguen los problemas informáticos, mantra con el que la Consejería de Sanidad justifica siempre la mala gestión. La verdad es que, si siempre hay errores informáticos en el SAS, también es mala gestión, además de esconder un desprecio por los derechos del ciudadano si esos fallos en el servicio son reiterados, como el caso que nos ocupa.
Carmen Barranco tiene 78 años, es la mayor de nueve hermanos y vivió en junio de 2025 un Expediente X, de los muchos que ocurren en ese ente a la deriva llamado Servicio Andaluz de Salud.
Esta funcionaria jubilada onubense tenía hecho su testamento vital desde hacía 20 años, pero, el 22 de mayo de 2023, decidió renovarlo para asegurarse de que estuviera bien actualizado en su historia sanitaria digital tras la entrada en vigor de la Ley de la Eutanasia.
En junio del año pasado, se personó en la Delegación del SAS en Huelva con una amiga que quería hacerse la VVA y le dio por preguntar por su testamento vital, llevándose una sorpresa descomunal: un empleado le dijo que no existía.
«Un error informático»
«El tuyo no aparece, todo eso está parado. No existe, está borrado. Está cerrado todo por un error informático. Y, de momento, no se puede hacer», le dijo a Carmen el trabajador del SAS.
Lógicamente, la exfuncionaria se enfadó y fue a comprobarlo a su centro de salud (sólo los facultativos pueden entrar en los historiales de los pacientes, incluida la VVA). Su médico de cabecera corroboró la pérdida de un documento tan sensible: «No está». Entonces, Carmen puso una reclamación el pasado 20 de junio en la que escribió: «Se ha comprobado, después de los años, que no se encuentra mi testamento vital reflejado en la historia clínica digital». Más de medio año después, todavía el SAS no le ha contestado (el plazo máximo para responder a los usuarios es de 15 días hábiles). ¿Es éste el SAS que «funciona» tan cacareado por Juanma Moreno?

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