La RAE incorpora “mena” al diccionario pese al debate por su uso peyorativo

La actualización del DLE introduce en minúscula un término nacido como sigla administrativa y hoy presente en el discurso público

La Asociación Marroquí para la Integración de los Inmigrantes cuestiona la decisión y advierte de sus efectos sobre la infancia migrante.

Martes, 16 de diciembre de 2025. La Real Academia Española de la Lengua ha incorporado el término “mena” al Diccionario de la lengua española en su última actualización digital, publicada el 15 de diciembre. La decisión introduce en minúscula una sigla nacida en el ámbito administrativo de protección de menores y ha recibido una contestación inmediata desde el ámbito de la intervención social por considerar que legitima un uso peyorativo del término en el espacio público.

Al día siguiente de la actualización del DLE, la Asociación Marroquí para la Integración de los Inmigrantes ha difundido una nota de prensa en la que cuestiona la inclusión de la palabra y reclama a la RAE que reconsidere una entrada que, según la entidad, no puede desligarse del uso social y político —de carácter peyorativo— que el término ha adquirido en los últimos años cuando se aplica a niños y niñas migrantes no acompañados.

La incorporación del término “mena” se ha producido en la actualización digital del Diccionario de la lengua española del 15 de diciembre de 2025 (versión 23.8.1). La entrada recoge el acrónimo en minúscula y lo define a partir de su significado original —menor extranjero no acompañado—, un paso que supone su normalización como voz común dentro del repertorio lexicográfico académico.

La decisión no introduce el término en el ámbito administrativo —donde la sigla ya era utilizada desde hace décadas—, sino que lo traslada al plano del diccionario normativo, en el que la RAE fija usos y registra significados con vocación de referencia general. Es en ese desplazamiento donde se sitúa el núcleo del debate planteado por la Asociación Marroquí para la Integración de los Inmigrantes, que cuestiona que la entrada pueda desvincularse del uso social peyorativo que el término ha adquirido fuera del marco técnico.

Antes de su incorporación al Diccionario de la lengua española, MENA ha funcionado durante décadas como una sigla técnica utilizada en el ámbito de la investigación, la administración pública y las políticas de protección de menores. Según recuerda la propia Asociación, su uso original era descriptivo y operativo, vinculado a la identificación de una situación administrativa concreta y carente de intencionalidad ideológica o valorativa.

Ese uso técnico, limitado a contextos especializados, ha ido perdiendo centralidad en los últimos años a medida que el término ha pasado a circular fuera de esos marcos. La sigla ha dejado de emplearse exclusivamente como categoría administrativa para convertirse en una palabra común, utilizada en el debate público para designar a niños y niñas migrantes no acompañados como colectivo homogéneo.

Es ese tránsito —del lenguaje de la protección al lenguaje ordinario— el que sitúa el término en un terreno distinto al que ocupaba originalmente. La Asociación subraya que, una vez fuera del ámbito técnico, la palabra ha quedado expuesta a procesos de resignificación ajenos a su función inicial, un cambio que explica, según la entidad, el carácter problemático de su normalización en un diccionario de referencia general.

Fuera del ámbito administrativo, el término “mena” ha pasado a circular en el espacio público como una etiqueta de uso común, desligada en muchos casos de su significado original y de los marcos de protección asociados a la condición de menor. Su empleo se ha extendido al debate político, mediático y social, donde aparece como sustantivo que designa a un colectivo, sin referencia expresa a la situación individual ni a la tutela administrativa que la legislación prevé para estos casos.

La Asociación sostiene en su nota que ese uso social se ha consolidado con una carga peyorativa, asociada de forma recurrente a ideas de delincuencia, amenaza o conflicto social. Según la entidad, este proceso de resignificación no es neutro ni casual, sino que responde a dinámicas discursivas que han desplazado el término desde el lenguaje de la protección hacia registros de confrontación política.

En ese contexto, la palabra deja de funcionar como una categoría descriptiva para convertirse en un marcador social, capaz de condensar prejuicios y generalizaciones sobre niños y niñas migrantes no acompañados. Es ese uso extendido —y no la existencia previa de la sigla— el que explica que la incorporación del término al Diccionario de la lengua española sea leída por la Asociación como un gesto con efectos más allá del plano estrictamente lingüístico.

La respuesta a la decisión de la RAE ha sido articulada por la Asociación Marroquí para la Integración de los Inmigrantes, una entidad con sede en Málaga y declarada de Utilidad Pública Municipal por el Ayuntamiento de la ciudad. La organización expresa en su comunicado una “profunda preocupación y rechazo” ante la incorporación del término “mena” al Diccionario de la lengua española.

En la nota, la Asociación cuestiona que la institución académica haya optado por registrar el término sin una contextualización crítica que tenga en cuenta su recorrido social reciente. A su juicio, la entrada no puede desligarse del uso peyorativo que la palabra ha adquirido en el espacio público y que, según sostiene, vulnera la dignidad de niños y niñas migrantes en situación de especial vulnerabilidad.

La entidad subraya que la normalización de este lenguaje no es un asunto meramente lingüístico, sino una cuestión con consecuencias sociales concretas. En ese sentido, advierte de que legitimar términos cuyo uso mayoritario está cargado de estigmatización contribuye a reforzar prejuicios y a erosionar los principios básicos de protección de la infancia recogidos en la legislación nacional e internacional.

La incorporación de “mena” al Diccionario de la lengua española sitúa así el debate en un punto de fricción que va más allá del contenido concreto de la entrada. La RAE actúa como institución normativa cuando decide qué términos registra y bajo qué forma, una función que convierte sus decisiones en referencia para el uso general de la lengua.

Es en ese plano donde la reacción de la Asociación adquiere sentido. La entidad no discute la existencia previa del término ni su uso histórico como sigla administrativa, sino el efecto que puede tener su normalización en un diccionario de alcance general cuando el uso social dominante de la palabra está marcado, según sostiene, por una carga peyorativa.

La nota concluye con un llamamiento explícito a la Real Academia Española para que reconsidere su decisión, incorpore una revisión crítica del término y abra un diálogo con profesionales del ámbito migratorio, investigadores, entidades sociales y defensores de los derechos de la infancia. El comunicado está firmado por Ahmed Khalifa, presidente de la Asociación.

Por el momento, la RAE no ha respondido públicamente a este planteamiento. La discusión queda así abierta en un terreno que no se limita al ámbito filológico y que conecta directamente con el modo en que determinadas palabras operan en el espacio público cuando designan realidades atravesadas por la vulnerabilidad y la protección de derechos.

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