

Jueves, 20 de noviembre de 2025. Españoles: ¿Franco ha muerto? Indudablemente. Y a pesar de que las niñas y niños que presenciamos con cierta estupefacción el mensaje taciturno del sr. Arias Navarro, hoy hace justamente cincuenta años, no podamos dar crédito a la facilidad con que algunos quieren convencernos de las supuestas bondades de un régimen que padecimos en forma de autoritarismo y violencia jerarquizadora: en la calle, en la escuela y en la casa. Ante el torrente de desinformación interesada que hoy corre por los barrancos de las redes sociales se impone hacer algunas consideraciones.
1) El revisionismo sobre la figura de Franco. No existen ángulos positivos desde los que valorar el régimen franquista, como se empeñan en manifestar en nuestro país las voces subvencionadas por el neofascismo internacional. La dictadura que abarcó cinco décadas del pasado siglo se sostuvo todo el tiempo sobre la negación y represión de los derechos fundamentales de la ciudadanía. La amenaza de encarcelamiento o asesinato de las voces disidentes fue el factor que cohesionó un régimen cuyo propósito explícito era eliminar físicamente a todas las personas partidarias de la democracia y la justicia social. El franquismo no fue una consecuencia de la guerra civil. La guerra fue la consecuencia de un golpe de Estado contra la legitimidad republicana, cuyo propósito era cancelar las reformas que esta había iniciado y establecer una dictadura que hiciera imposible en lo sucesivo tales reformas, preservando el privilegio incuestionable de las élites dominantes y de la Iglesia católica.
2) El balance actual de la Transición. Pese a las ilusiones y esperanzas que la Transición trajo consigo, y más allá del logro institucional de la aprobación en 1978 de una Constitución homologable al espacio democrático occidental, estas cinco décadas desde la muerte del dictador han terminado mostrando las costuras continuistas del nuevo régimen. El mantenimiento de la misma casta económica que se perpetúa hoy al frente del Ibex 35, así como la filiación franquista de los partidos políticos de la derecha, de la cúpula del poder judicial, de amplios sectores de las fuerzas de seguridad del Estado y de los consejos de administración de poderosas empresas de comunicación, impiden que se lleven a cabo las transformaciones necesarias para establecer un marco de igualdad y justicia para toda la población, y apuntalan límites estrictos al proceso de democratización de la sociedad y el Estado.
3) El nexo entre franquismo y monarquía. Por si a alguien aún le cabían dudas, las memorias del «emérito» huido de la justicia europea y española han dejado claro que la monarquía vigente es la herencia más destacada que nos queda de la dictadura franquista. Con la monarquía, el franquismo nos ha legado un modelo de nación y Estado herméticamente cerrado al desarrollo de la autodeterminación de las naciones que lo componen, y firmemente anclado a la lealtad al imperialismo estadounidense y a las oligarquías económicas que se mantienen desde la época franquista. Hoy es más evidente que nunca que el horizonte democrático solo se concibe a partir de un horizonte republicano.
4) Las transformaciones democráticas pendientes. Para que el franquismo pueda ya quedar definitivamente relegado al pasado, es necesario abordar ciertos retos que aun aguardan a la democracia española. Comenzando por que la democracia se extienda también a las relaciones laborales, para que las trabajadoras y trabajadores desarrollen derechos que remodelen sus condiciones de vida. Conseguir la separación real de los poderes del Estado y su democratización plena, de tal modo que también el poder judicial pueda ser designado a partir de la soberanía popular. Afianzar el control democrático, posibilitado estatalmente, de los medios de comunicación. Imponer la garantía constitucional de los servicios públicos, y propiciar la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía y del sistema financiero. Alcanzar la seguridad de que la vivienda sea considerada un derecho fundamental de todas las personas. Lograr el establecimiento de un marco federal de relaciones entre las diferentes naciones del Estado español. Y perseverar en el crecimiento de los derechos feministas, para que la igualdad y la fraternidad se hagan reales en la convivencia entre todas y todos.
José Antonio González es portavoz municipal de Podemos Huelva






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