Cuando quien debe cuidar la sanidad pública tiene intereses en la privada: un nombramiento que no es casualidad

Lunes, 10 de noviembre de 2025. Desde Marea Blanca de Huelva queremos manifestar nuestro más profundo rechazo y alarma ante el reciente nombramiento, por parte del Gobierno de la Junta de Andalucía, de Nicolás Navarro como viceconsejero de Salud. Este profesional, además de ocupar un alto cargo político en el Partido Popular, es subdirector médico en el centro privado HLA Universitario Inmaculada, perteneciente al grupo asegurador ASISA.

Este nombramiento no es un error ni un desliz: es la cristalización de un modelo de puerta giratoria entre lo público y lo privado que pone en riesgo la integridad del sistema sanitario andaluz.

– Durante su etapa en la sanidad pública, el anterior número dos de Salud, Miguel Ángel Guzmán, adjudicó contratos por valor de decenas de millones de euros a clínicas del grupo ASISA. Poco después, fue contratado por esa misma aseguradora.

– Ahora se nombra a una persona que ya tenía intereses directos en la sanidad privada. ¿Casualidad? No lo creemos. Es un mensaje claro: “La sanidad pública será gestionada por quien conoce —y tiene intereses en— la privada.”

Marea Blanca de Huelva interpreta este movimiento como poner al lobo a cuidar de las ovejas. Es un claro conflicto de intereses y una amenaza directa a la sanidad pública andaluza. Cuando se perciben ingresos de una empresa que se beneficia del deterioro del sistema público, no se puede garantizar una gestión imparcial ni orientada al bien común.

Realmente si el gobierno de Moreno Bonilla tuviese responsabilidad con la sanidad pública apostaría por:

    • Hospitales públicos bien dotados
    • Profesionales dignamente remunerados
    • Atención sanitaria universal, sin listas de espera
    • Prioridad de la salud frente al beneficio económico

La sanidad pública no se cuida con escaneos de recortes ni con plataformas automatizadas de gestión de citas. No sé cuida derivando presupuesto a la sanidad privada. Se cuida con inversión, planificación y compromiso ético. No es algo que se pueda atender en los ratos libres, ni desde el despacho de un hospital privado.

Este nombramiento representa una deriva peligrosa hacia la privatización encubierta, donde los intereses económicos se anteponen al derecho a la salud. Por ello Marea Blanca de Huelva, seguirá en la lucha, movilizándonos, organizándonos y coordinándonos con las plataformas andaluzas que defienden la sanidad pública frente a la mercantilización de la salud y por supuesto seguiremos denunciando la falta de infraestructura en nuestra provincia.

La salud no se vende. Se defiende.

Marea Blanca de Huelva

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