Los datos de 2025 recopilados por Ecologistas en Acción sitúan a todas las ciudades estudiadas por encima del umbral europeo que entrará en vigor en 2030
El colectivo ecologista reclama medidas estructurales ante una contaminación urbana que ya no cabe en la legalidad futura
Miércoles, 7 de enero de 2026.- Ecologistas en Acción ha advertido este martes de que todas las ciudades españolas analizadas superaron durante 2025 el nuevo valor límite anual de dióxido de nitrógeno fijado por la Unión Europea, un umbral que deberá cumplirse antes del 1 de enero de 2030. La organización ha elaborado su análisis a partir de los datos provisionales de las estaciones oficiales de control de la calidad del aire de una veintena de ciudades medias y grandes, que concentran cerca de 12 millones de habitantes.
El nuevo marco legal rebaja a 20 microgramos por metro cúbico la concentración media anual máxima permitida de NO₂, frente al límite todavía vigente de 40 μg/m³. Ninguna ciudad española incumplió en 2025 ese valor antiguo, que no se supera desde 2022, pero todas quedan por encima del nuevo umbral ya aprobado por la Unión Europea. Según señala la organización ecologista, este desfase ha permitido presentar como aceptables niveles de contaminación que dejarán de ser legales en menos de cinco años.
Las concentraciones más elevadas se han registrado en estaciones directamente vinculadas al tráfico motorizado. Plaza Elíptica en Madrid, la Avenida Juan XXIII de Málaga, Granada Norte, el Eixample de Barcelona o San Basilio en Murcia presentan valores medios anuales en torno a los 30 μg/m³, el doble del límite que deberá alcanzarse en 2030 y el triple del nivel recomendado por la Organización Mundial de la Salud, fijado en 10 μg/m³.
En Andalucía, cuatro capitales —Málaga, Granada, Sevilla y Córdoba— figuran entre las ciudades con mayores niveles de dióxido de nitrógeno. Para Ecologistas en Acción, estos datos confirman que la contaminación asociada al tráfico urbano sigue siendo un problema estructural. Aunque en los últimos años se ha producido una reducción progresiva de este contaminante, atribuida en parte a la renovación del parque automovilístico y al mayor peso de los vehículos de gasolina frente a los diésel, la organización considera que esta tendencia es insuficiente para cumplir el nuevo límite legal sin cambios profundos en las políticas de movilidad.
El informe pone también el foco en la fiabilidad de las mediciones oficiales. Ecologistas en Acción advierte de que muchas estaciones orientadas al tráfico no están situadas en los puntos de mayor concentración de emisiones, como exige la nueva normativa europea. Esta deficiente ubicación provoca, según la organización, que los datos infravaloren la exposición real de una parte significativa de la población urbana. En algunas ciudades medias, además, ni siquiera existen estaciones específicas en zonas de tráfico intenso, lo que impide evaluar adecuadamente la calidad del aire que respiran sus habitantes.
A este problema de diagnóstico se suma el incumplimiento generalizado de las obligaciones legales en materia de calidad del aire. El plazo para que los municipios de más de 50.000 habitantes implantaran zonas de bajas emisiones y aprobaran protocolos frente a episodios de mala calidad del aire venció hace tres años. Según denuncia la organización ecologista, la mayoría de las ciudades no ha cumplido siquiera formalmente estas exigencias, y las zonas aprobadas hasta ahora resultan ineficaces para reducir de forma significativa el tráfico y las emisiones asociadas.
Ecologistas en Acción reclama por ello la implantación de zonas de bajas emisiones realmente eficaces, la revisión obligatoria de la ubicación de las estaciones de control y la adopción de políticas que reduzcan la presencia de automóviles en las áreas urbanas. En este contexto, la organización valora de forma negativa la prórroga aprobada por la Comisión Europea en relación con la prohibición de la venta de vehículos de combustión prevista para 2035, al considerar que envía un mensaje contradictorio en materia de reducción de emisiones tóxicas y de gases de efecto invernadero.
El dióxido de nitrógeno es un gas tóxico que, al inhalarse, afecta a los tramos más profundos de los pulmones y debilita la respuesta inmunológica frente a infecciones respiratorias. Según el último informe sobre calidad del aire de la Agencia Europea de Medio Ambiente citado por Ecologistas en Acción, este contaminante fue responsable de 4.100 muertes prematuras en España en 2023. El nuevo límite legal convierte así la contaminación urbana por NO₂ en un problema inmediato de cumplimiento normativo y de salud pública.

Sea el primero en desahogarse, comentando