La Nava y Cumbres de Enmedio acogerán nuevas jornadas del proyecto «Juegos que unen», impulsado por la Asociación Chinchimonete.
La iniciativa recorre varios municipios serranos con actividades dirigidas especialmente a jóvenes, mayores, mujeres rurales y personas con discapacidad.
Miércoles, 24 de junio de 2026. Las plazas y espacios públicos de la Sierra de Huelva volverán a convertirse este verano en lugares de encuentro gracias al proyecto «Juegos que unen: inclusión y dinamización rural a través del juego», una iniciativa promovida por la Asociación Chinchimonete que utiliza los juegos de mesa y las actividades participativas como herramienta para fortalecer la convivencia y combatir el aislamiento social en los municipios rurales.
Las próximas citas tendrán lugar en La Nava y Cumbres de Enmedio. El Paseo de los Rosales y el Llano de la Fuente acogerán jornadas abiertas a toda la ciudadanía en las que el juego servirá como punto de encuentro entre generaciones y colectivos diversos. La propuesta combina juegos tradicionales y modernos con dinámicas diseñadas para fomentar la participación y la inclusión social.
La iniciativa presta una atención especial a algunos de los grupos que con mayor frecuencia sufren situaciones de aislamiento en el medio rural, como las personas mayores, la juventud, las mujeres rurales y las personas con discapacidad. Sin embargo, las actividades están concebidas para implicar al conjunto de la población y favorecer la creación de espacios compartidos de convivencia.
El proyecto forma parte del programa Solidarios Nacionales del Grupo Tragsa y se desarrollará durante nueve meses, hasta el 31 de diciembre de 2026. Durante ese periodo recorrerá distintos municipios serranos, entre ellos Cortegana, Cortelazor, Santa Ana la Real, La Nava y Cumbres de Enmedio, con el propósito de dinamizar la vida comunitaria y reforzar las relaciones sociales en localidades de pequeño tamaño.
Tras las primeras actividades celebradas en Cortelazor y Santa Ana la Real, el programa continúa ampliando su presencia en la comarca mediante encuentros que trasladan el juego desde los espacios privados al ámbito público. Las plazas se convierten así en escenarios de participación vecinal, favoreciendo tanto la asistencia de residentes como de visitantes.
La Asociación Chinchimonete prevé superar los doscientos beneficiarios directos a lo largo del proyecto. Más allá del componente lúdico, la iniciativa reivindica el valor del juego como herramienta educativa, integradora y capaz de generar vínculos entre personas de distintas edades y circunstancias en una comarca donde mantener vivos los espacios de encuentro resulta fundamental para la cohesión social.

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