La ONG ‘Hola Gaza’ retiene más de 150.000 euros donados para un médico palestino evacuado de Gaza y su familia

La asociación, creada exclusivamente para canalizar campañas de recaudación del Dr. Refaat Alathamna y otras dos familias, condiciona la entrega del dinero a que el beneficiario firme documentos que su representación legal considera «autoincriminatorios».

Alathamna permanece con su mujer y seis hijos en un centro comunitario de Madrid sin acceso a los fondos recaudados a su nombre y ha interpuesto denuncia formal.
El abogado de la asociación justifica la retención sugiriendo, sin prueba alguna, que hay dinero que «podría haber acabado en manos de Hamás, en drogas o en prostitución».

Lunes, 29 de junio de 2026. Más de 260.000 euros. Esa es la cantidad que cientos de personas donaron para el Dr. Refaat Alathamna y su familia mientras sobrevivían bajo el genocidio israelí en Gaza, condenado por la comunidad internacional. Lo donaron con su nombre escrito en el concepto de cada transferencia. «Dr. Alathamna». «Familia Alathamna». «Ayuda familia Alathamna». No había ambigüedad posible sobre el destinatario. Hoy, una parte sustancial de ese dinero sigue retenida por la asociación Hola Gaza. El Dr. Refaat Alathamna lleva meses en un centro comunitario de Madrid con su mujer y sus seis hijos sin poder acceder a lo que es suyo. La cantidad total recaudada a nombre del médico palestino y su familia es hoy una incógnita, pero todas la fuentes consultadas dan por hecho que la cifra supera con creces los 260.000 contabilizados antes de que la familia lograra abandonar el devastado territorio gazatí.

El Dr. Refaat es médico anestesiólogo, palestino, con nacionalidad boliviana. Vivía y ejercía su profesión en Gaza con su mujer y sus seis hijos cuando Israel inició el genocidio. Desde allí, en español, pidió ayuda a través de las redes sociales para sacar a sus hijos de debajo de las bombas. Que lo hiciera en español fue lo que determinó la dimensión de la respuesta en el mundo hispanohablante. Durante dos años, sus seguidores siguieron en directo los desplazamientos de su familia de un lugar a otro huyendo de los bombardeos, la búsqueda de comida, de harina, la supervivencia construida día a día. Todo grabado. Todo documentado. El propio Dr. Refaat lo dice: quien le seguía desde el principio sabe exactamente lo que pasó y puede verificarlo vídeo a vídeo.

Lorena Santana Ojeda, en una imagen capturada de su recién desactivada web profesional

Entre quienes respondieron a su llamada estaba Lorena Santana Ojeda, una, cómo explicaba en su web profesional,  desactivada en los últimos días, «promotora de viajes de aventuras y coach» residente en Canarias. Santana comenzó canalizando la ayuda desde sus propias cuentas personales y a través de distintas plataformas de pago. La relación, describe el propio Dr. Refaat, tuvo inicialmente una naturaleza estrictamente humanitaria. Con el tiempo, fue asumiendo funciones que fueron mucho más allá de la gestión de donaciones: el control de las redes sociales del Dr. Refaat, la administración de sus contraseñas, el moldeado de la narrativa pública de su historia personal y la gestión de los recursos económicos que las campañas generaban. El Dr. Refaat no ejercía control efectivo sobre esos recursos. No tenía acceso integral a la información sobre cuánto se estaba recaudado en su nombre. Las decisiones sobre cuánto se transfería, cuándo y a quién las tomaba Lorena Santana.

Cuando el volumen de las donaciones desbordó lo que una persona podía gestionar a título particular, Lorena Santana creó Hola Gaza, una asociación registrada en Las Palmas de Gran Canaria en junio de 2024, junto a otras dos mujeres: Ana y Yasmin, cada una encargada de acompañar a una familia palestina concreta. La de Lorena Santana era la familia Alathamna. Durante dos años, como el propio Dr. Refaat señala y cualquiera puede verificar en los vídeos de la propia Santana, ella hablaba únicamente de él y su familia. Nunca de otras campañas. Nunca de otras familias. La asociación se creó casi exclusivamente para su caso. Sus propios comunicados públicos lo confirman sin pretenderlo: Hola Gaza se define a sí misma como creada para recaudar y repartir fondos para paliar la situación precaria en Gaza. No para administrarlos indefinidamente. No para fiscalizar en qué los gasta el beneficiario.

Cada donante dejaba escrito a quién iba su dinero. Una donante transfirió 17.500 euros de una sola vez con el concepto «AYUDA FAMILIA ALATHAMNA». La Asociación Ben por la Infancia transfirió 1.000 euros con el concepto «Familia Alathamna o Dr. Alathamna – DONACIÓN». La propia Lorena Santana ha reconocido en comunicaciones escritas a las que ha tenido acceso La Mar de Onuba, haber recaudado más de 260.000 euros y haber enviado al Dr. Refaat 130.000 durante los dos años que duró su estancia en Gaza. Los estatutos de Hola Gaza, examinados por esta redacción, no contemplan en ningún apartado que la asociación pueda fiscalizar, condicionar o retener los fondos recaudados para sus beneficiarios. La Ley Orgánica 1/2002 reguladora del Derecho de Asociación tampoco: la obligación de rendición de cuentas recae exclusiva e indelegablemente sobre los directivos de la entidad, nunca sobre los beneficiarios. Y en el documento fechado el 16 de febrero de 2026, la propia Lorena Santana reconoce por escrito que los fondos le pertenecen al Dr. Refaat. La presidenta de la asociación que retiene el dinero lo confirma ella misma, en un documento firmado.

Ese dinero no llegó a ninguna cuenta del Dr. Refaat. Sí, al menos en parte, a una cuenta bancaria a nombre de Isabel Ojeda Montesdeoca, madre de Lorena Santana. Las hojas de cálculo que esta enviaba periódicamente al Dr. Refaat muestran el estado de los fondos desglosado plataforma por plataforma: CaixaBank, PayPal, Stripe, Bizum, Western Union, Islamic Fundraising, efectivo en El Cairo. A mediados de octubre de 2025, el total acumulado entre todas las vías superaba los 108.000 euros, sin contar lo ya enviado a Gaza.

El Dr. Refaat logró salir de Gaza y llegar a España con su familia en noviembre de 2025. No tenía cuenta bancaria propia. La abogada de su equipo legal lo señala en un vídeo publicado en redes sociales: Lorena Santana perfectamente podría haber transferido el dinero a alguien de la red del Dr. Refaat en Madrid para que comenzara una nueva vida desde el primer momento. No lo hizo. Tomó control total de los recursos y emitió el documento del 1 de enero de 2026 imponiendo el uso de una tarjeta bancaria a nombre de su madre, Isabel Ojeda Montesdeoca. Las tarjetas bancarias son, conforme a la normativa bancaria española, instrumentos personales e intransferibles. En ese documento no consta la firma de la madre de Lorena Santana autorizando que un tercero la utilizara. La tarjeta tenía además desactivada la posibilidad de sacar efectivo. No se le abrió una cuenta propia al Dr. Refaat. No se le transfirió el dinero. Al 20 de enero de 2026, el saldo en esa cuenta era de 101.872,29 euros. Fondos humanitarios recaudados públicamente para una persona concreta y su familia, retenidos en la cuenta bancaria privada de la madre de la presidenta de la asociación. Durante esas semanas, Lorena Santana estuvo dos semanas en Madrid. El Dr. Refaat le pidió rendición de cuentas. Le respondió que estaba cansada y que lo haría después.

Con la tarjeta sin acceso a efectivo, desde Gaza llegó el llamado de auxilio: un familiar de su esposa tenía el pulmón destrozado y necesitaba una intervención quirúrgica urgente; su madre padecía un derrame cerebral y necesitaba rehabilitación. Sin otra vía disponible, el Dr. Refaat recurrió a terminales autorizados en establecimientos de juego para obtener efectivo de forma inmediata y enviarlo a Gaza. Es una operación completamente legal en España, no prohibida por ninguna norma penal, administrativa ni civil. La abogada de su equipo lo dice sin ambigüedad: fue una medida de extrema supervivencia forzada por el bloqueo que Lorena Santana había impuesto, no una decisión libre, y no constituye delito alguno. Los vales de esas operaciones, cuyas fechas coinciden con el período en que la tarjeta tenía bloqueado el acceso a efectivo, están documentados.

Hola Gaza convirtió esa operación en el centro de su acusación contra el Dr. Refaat. La denominó «uso indebido de tarjeta» en un documento interno fechado el 28 de enero de 2026. Ese mismo documento reconoce expresamente que el dinero obtenido no fue destinado a actividades de juego. La acusación se construye sobre una conducta que el propio documento de la acusación descarta. En ese mismo documento aparece el nombre del Dr. Refaat como secretario de la asociación: cargo que nunca ostentó, para el que nunca fue designado, cuya atribución se produjo sin su conocimiento ni su consentimiento, mientras Lorena Santana estaba en Canarias y él estaba en Madrid. No hubo reunión. No hubo deliberación. Hubo un documento elaborado en su ausencia que le atribuye un cargo ficticio y le imputa una conducta legal, y cuya firma Hola Gaza exige como condición para que el Dr. Refaat pueda acceder a su propio dinero. A eso se añade la exigencia de validar un listado de supuestas transferencias realizadas a Gaza durante dos años, elaborado unilateralmente por Lorena Santana, sin auditoría independiente ni trazabilidad verificable, y de justificar individualmente cada gasto que su familia realizó en Gaza durante ese período. En Gaza, donde el sistema bancario había colapsado bajo los bombardeos, donde los mercados funcionaban de forma informal, donde obtener un comprobante de compra era en muchas ocasiones materialmente imposible. No es una exigencia de transparencia. Es una condición diseñada para que el incumplimiento sea permanente y el bloqueo no tenga fin.

Denuncia pública del Dr. Refaat

Ante esa situación, el Dr. Refaat tomó la única decisión que consideró que le quedaba: denunciar públicamente. Lo hace, ya desde Madrid, en vídeos dirigidos a quienes le han seguido y ayudado con sus aportaciones durante dos años. Explica que lleva meses sin poder acceder al dinero donado para su familia, que Lorena no solo bloquea los fondos en España sino también los destinados a su familia en Gaza, incluida su madre con el derrame cerebral. Que le presionan desde Gaza, desde Turquía y a través de activistas para que se callara. Que el círculo de Lorena ataca sus cuentas con comentarios falsos para ensuciar su imagen. Y deja dicho algo que resume la situación: Lorena no está reteniendo una parte. Está reteniendo todo. Y lo usa como arma para forzarle a aceptar condiciones que le perjudican. El Dr. Refaat lo dice sin rodeos: la única manera de callarle sería que estuviera muerto. No se va a callar.

La respuesta de Hola Gaza, hasta el momento, han sido un comunicados difundido a través de las redes sociales. En él se acusa al Dr. Refaat de difamar y compartir mensajes privados con su presidenta, y se anuncia que se le requerirá vía burofax para que retire esas publicaciones, con reserva de las acciones legales pertinentes. Y añade que desde hace meses se ha intentado comprobar que los fondos enviados se empleaban para la asistencia y supervivencia de él y su familia, pero que “en todas las ocasiones ha rechazado aportar la documentación necesaria”, y que por ello ha suspendido la colaboración. Hola Gaza anuncia acciones legales de Protección del Honor y añade que el único fin por el que se creó la asociación era recaudar y repartir fondos para paliar la situación precaria en Gaza, siendo su obligación asegurarse de que dichos fondos sean destinados íntegramente a ese fin. Es decir: Hola Gaza se define a sí misma, en su propio comunicado público, como una entidad cuya obligación era repartir los fondos íntegramente. No administrarlos. No fiscalizarlos. Repartirlos. Sus propias palabras contradicen su propia actuación.

Lorena Santana Ojeda ha declinado responder al cuestionario que La Mar de Onuba le remitió hace unas semanas, ni a las llamadas realizadas para recabar su versión. Su abogado, Carlos Marrero, sí habló con esta revista. La posición de Hola Gaza, según Marrero, es que se entregó mucho dinero al Dr. Refaat y que este se ha negado a justificar en qué lo ha gastado. Cuando se le preguntó en qué momento los estatutos de Hola Gaza o las condiciones de las donaciones contemplan que la asociación pueda fiscalizar, condicionar o retener fondos recaudados para un beneficiario identificado, el abogado no encontró respuesta. Es la pregunta central del caso. Y no tiene respuesta porque los estatutos de Hola Gaza no contemplan nada de eso. Marrero asevera que no habrían tenido ningún problema en continuar la colaboración si el Dr. Refaat hubiera contestado a sus requerimientos. Con esas palabras, el propio abogado de la ONG revela que el bloqueo no es una medida legal sino una represalia por no firmar.

Y entonces, sin que nadie se lo preguntara, Marrero introdujo en la conversación ejemplos hipotéticos sobre en qué podría haberse gastado el dinero el Dr. Refaat. Los ejemplos que eligió fueron Hamás, las drogas y la prostitución. Sin una sola prueba que respaldara ninguna de esas insinuaciones. La Mar de Onuba se lo señaló en el momento: si no tenía prueba de nada de eso, acababa de construir él solo el problema más grave de la posición de su cliente, Lorena Santana.

Desavenencias internas en Hola Gaza

El Dr. Refaat no es el primero en señalar irregularidades en el funcionamiento de Hola Gaza. Ana Cuchí, cofundadora de la asociación y responsable del seguimiento de la familia Imad, abandonó la entidad mediante un correo fechado el pasado 5 de marzo y al que ha tenido acceso esta revista en el que documentó sus razones con precisión y con referencias legales concretas. Lorena Santana había tomado la decisión unilateral de viajar a El Cairo con dinero en efectivo de la asociación para repartirlo entre las familias beneficiarias, sin someterlo a deliberación del órgano de representación como exigen los propios estatutos. Durante ese viaje se perdieron aproximadamente 1.000 euros de fondos destinados a la familia Imad. Ana Cuchí calificó la situación de apropiación indebida, señaló que la decisión de responsabilizar a “Mohammed” de la pérdida sin prueba alguna le generaba dudas sobre Lorena y no sobre Mohammed, exigió que se restituyeran los 1.000 euros a la familia afectada, citó el artículo 40 de los estatutos de la propia asociación, que tipifica como infracción muy grave la incorrecta utilización de los fondos de la entidad y el abuso de autoridad, y anunció su baja diciendo no querer mantener ningún tipo de contacto posterior.

Ayuda humanitaria bajo sospecha

Lo que está en juego en este caso va más allá de la situación del Dr. Refaat y su familia. Cuando una campaña de solidaridad masiva construida sobre el sufrimiento real de una familia que sobrevivía bajo el genocidio israelí en Gaza deriva en un presunto fraude de esta naturaleza, el daño no recae únicamente sobre el beneficiario. Recae sobre todos los que donaron creyendo que su dinero iba a donde decía que iba. Y recae, de forma más amplia y más duradera, sobre la credibilidad de las causas humanitarias y sobre la capacidad de las personas en situaciones extremas de pedir ayuda sin que esa ayuda se convierta en un instrumento de control sobre sus vidas.

El Dr. Refaat Alathamna ha interpuesto denuncia formal (a cuyo contenido íntegro ha accedido La Mar de Onuba). Su abogado Fernando Fuentes Martínez remitió un burofax a Hola Gaza exigiendo rendición integral de cuentas, documentación bancaria de respaldo y trazabilidad verificable de las transferencias declaradas por la asociación. Sin respuesta. El propio Dr. Refaat remitió otro burofax a Lorena Santana exigiendo el cese inmediato del uso de su nombre, su imagen y la de sus hijos para continuar recaudando fondos mientras el dinero permanece retenido.

La única respuesta fue una comunicación postal indicando que la destinataria se encontraba «ausente de su domicilio».

Hola Gaza ha continuando operando. El dinero sigue sin entregarse. Y la familia Alathamna permanece en ese centro comunitario de Madrid, con más de 150.000 euros donados a su nombre al otro lado de una firma que el Dr. Refaat no va a estampar.

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Revista onubense de actualidad, cultura y debate, editada y dirigida por Perico Echevarría - © Copyright LAMDO 2017 / ISSN 2603-817X

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