‘¡Váyanse al carajo, sin perdón!’, por Luis Escribano

Manifestación de la asociación Justicia por la Sanidad (Imagen de archivo)

Este artículo está dedicado a todos esos seres mezquinos o hipócritas que se les llena la boca con la “defensa de la Sanidad pública”, pero participan en su destrucción.

por Luis Escribano

 

Lunes, 1 de diciembre de 2025. Si hay algo que desprecio sin tapujos, desde que tengo conciencia, es la hipocresía y mojigatería social: personas que dicen defender una idea o valores, pero que actúan en sentido contrario.

Por un lado, tenemos a los políticos de todos los partidos, que pretenden abanderar la defensa de la Sanidad pública, pero ninguno ha presentado iniciativas en los parlamentos como las que expongo en este artículo: ni las proponen públicamente, ni las propondrán, ni las ejecutarían aunque las propusieran, porque sólo defienden intereses espurios. A los ciudadanos los consideran “ganado electoral”, y estos se vuelcan irracionalmente con el corrupto juego de los partidos. Para colmo, y aquí radica la causa, todos los partidos participan y defienden un sistema político (partidocracia) que permite e incentiva los abusos de poder de cualquier gobernante. Si los ciudadanos siguen votando partidos, obtendrán lo que merecen por ignorancia deliberada, necios o corruptos.

Por otro lado, la mayoría de los profesionales de la Sanidad pública hablan mucho en los pasillos sobre sus problemas y los de la gestión de la Sanidad pública, pero a la hora de la verdad, muy pocos dan la cara, como repitió hasta la saciedad nuestro querido médico de urgencias Jesús Candel, defendiendo una Sanidad pública digna y sin colores partidistas.

Asimismo, miles de ciudadanos salen a las calles en “defensa de la Sanidad pública” (según dicen ellos), pero luego van a votar al partido de turno que nunca ha defendido, ni presentado, ni ejecutado iniciativas tan simples como las que se relacionan en este artículo. ¿Se puede ser tan hipócrita y necio? Sí, está más que acreditado. Incluso nuestro querido Jesús Candel lo dejó por escrito en su artículo “Pandemia de partidocracia”, publicado hace cinco años en este diario.

Los colegios profesionales y sociedades científicas se dedican a hacerse fotos con el poder político de turno y, de camino, conseguir prebendas detrás de las bambalinas para el logro de sus particulares intereses, sin molestar a los partidos políticos con iniciativas como las que se relacionan más adelante.

Tampoco me olvido de los sindicatos que, aunque propagan mensajes en defensa de la Sanidad pública, parece que sólo actúan para defender intereses corporativos o espurios, sin proponer ni una sola iniciativa como las que presento a continuación.

Por otro lado, tenemos a jueces y fiscales que se lavan las manos con la corrupción en la Sanidad pública, diciendo que son “asuntos administrativos” o que los médicos que son nombrados gerentes de los centros sanitarios no pueden prevaricar porque son ignorantes en materia jurídica (salvo para cobrar en la nómina la supuesta responsabilidad y corromperse, claro está), como han hecho cuando la asociación que presido ha denunciado casos graves, no vayan a salir perjudicados en la carrera judicial por investigar y perseguir los abusos de poder de los partidos gobernantes y, en su caso, condenar a los autores y cooperadores.

Y después está la prensa mayoritaria, centrada en fuegos de artificios y el morbo del juego de los partidos, participando y apoyando la estafa continua del “Estado de partidos” instituido en 1978. ¿Cuarto poder? ¡Ni en sus sueños más felices!

Simples medidas que ningún político está dispuesto a ejecutar

Estas simples medidas, entre otras muchas que podrían plantearse, son fácilmente ejecutables con los sistemas de información que poseen las Administraciones sanitarias, y pondrían en jaque a todos los gobernantes en España con relación a la Sanidad pública, y destaparían una colosal corrupción que, “causalmente”, una inmensa mayoría prefiere ocultar. La transparencia brilla por su ausencia, y como reitero en mis conferencias mensuales:

«Todo gobierno que no sea absolutamente transparente, pudiéndolo ser, es absolutamente corrupto«.

Estas son algunas de las simples iniciativas que nadie propone y que ningún gobernante ha ejecutado en su totalidad:

1ª) Publicar en las webs de las Administraciones sanitarias, en tiempo real, el número de reclamaciones presentadas por los usuarios de los órganos estatales (INGESA) y autonómicos del Sistema Nacional de Salud (SNS), por servicio de cada centro sanitario y directivo. De esta forma, los españoles tendríamos un mapa de los servicios que peor y mejor funcionan según los usuarios. ¿O acaso no somos los ciudadanos el centro sobre el que debe pivotar el SNS? Esto último es lo que venden todos los políticos, pero ninguno actúa en consecuencia.

2ª) Publicar (en boletines oficiales y webs) las Relaciones de Puestos de Trabajo (RPT) de cada centro sanitario y directivo de las Administraciones sanitarias estatales (INGESA) y autonómicas del SNS, incluidos los puestos del personal estatutario o funcionariolaboraldirectivo y alto cargo, en las que aparezcan el código de cada puesto, requisitos para ocuparlo, retribuciones del puesto y sus funciones. Así los usuarios del SNS tendrían una imagen real de la estructura del SNS y la responsabilidad de cada puesto de la Sanidad pública.

3ª) Publicar, en tiempo real, a la vista de las RPT aprobadas para cada centro sanitario y directivo del SNS, los puestos que estén dotados presupuestariamente y aquellos que estén ocupados por algún empleado público, con su nombre y apellidos (salvo en los reducidos casos de legal protección de datos personales por seguridad, violencia de género y otros). De esta forma, los usuarios del SNS tendríamos conocimiento del número de efectivos reales del SNS. Soy funcionario de carrera de la Junta de Andalucía (actualmente trabajo en el Servicio Andaluz de Salud), y pido lo mismo para todas las Administraciones Públicas, instituciones y entes dependientes o vinculados, que para eso pagan los ciudadanos mi nómina y la del resto de empleados públicos.

4ª) Obligación de fichar las entradas y salidas a todo el personal de los centros sanitarios y centros directivos del SNS, incluidos los altos cargos, directivos, estatutarios o funcionarios y laborales, con sistemas de fichaje seguros que impidan el fraude de la Administración a la hora de pagar los sueldos de los empleados y de aquellos empleados que incumplan su jornada. De esta forma, todos los profesionales del SNS (muchos se quejan del exceso de jornada no retribuido debidamente) cobrarían con arreglo a las horas realmente trabajadas. Por ejemplo, el Servicio Andaluz de Salud es la “empresa” con más personal de España (ha gastado más de 6.800 millones de euros en personal en 2024), y no existe ningún sistema de fichaje de su personal, por lo que el fraude está más que facilitado. La asociación que presido lo ha denunciado a la Oficina Antifraude de Andalucía hace dos años, y sigue sin resolverse.

5ª) Publicar en las webs de las Administraciones sanitarias (incluida la estatal INGESA y las autonómicas), en tiempo real (con el fichaje de entrada y salida es muy fácil), el número de profesionales por servicio y categoría de cada centro sanitario y directivo del SNS. De esta forma, todos los usuarios del SNS conoceríamos el número de profesionales que, en cada momento, está trabajando en cada centro del SNS, sabiendo a qué atenernos y sin que ningún gobernante pueda manipular o engañar a los ciudadanos con cifras falsas.

6ª) Obligar legalmente a la exclusividad e incompatibilidad de todos los profesionales de los centros sanitarios y directivos de la Sanidad pública, de forma que no puedan trabajar en el sector privado. La crítica situación actual del SNS necesita urgentemente esta medida, evitando la permeabilidad y los conocidos fraudes históricos. Aunque algunos privilegiados demonizan esta medida, tengan en cuenta que la Sanidad privada no puede asumir a todo ese personal que trabaja en la Sanidad pública, ni este personal está dispuesto a depender sólo de las migajas que pagan las compañías de seguros.

7ª) Obligar legalmente a que el gasto sanitario sea fiscalizado previamente por funcionarios interventores en todos los expedientes de gastos, reforzando las unidades administrativas de control (están infradotadas intencionadamente por los políticos), y no una vez efectuado el gasto mediante “auditorías” que sólo controlan muestras de expedientes menores al 1% del total de expedientes, que ocultan e incentivan la brutal corrupción existente en la Sanidad pública. Hay políticos que, sin vergüenza alguna, están defendiendo que el control financiero permanente (posterior al gasto) tiene unos controles más exhaustivos que el control previo a efectuar en los expedientes de gastos, una mentira que, por ejemplo, manifiesta la corrupta portavoz del gobierno andaluz y Consejera de Hacienda, Carolina España, en el minuto 1:00:20 de esta comparecencia ante la prensa, en respuesta al periodista de este diario, Paco Núñez: enlace al vídeo. La opacidad de dicha Consejería es tan colosal como la del Servicio Andaluz de Salud.

8ª) Publicar los acuerdos de gestión o de objetivoscontratos-programas o similares, de cuyos cumplimientos dependan los incentivos que cobra el personal de los organismos sanitarios y directivos, así como la evaluación efectuada de cada acuerdo. Así los usuarios conoceríamos las condiciones que se incentivan en la Sanidad pública: menos derivaciones a especialistas, menos pruebas diagnósticas, etcétera. ¿Algún político, profesional o directivo estaría en desacuerdo? Que lo diga públicamente, para que los ciudadanos actúen en consecuencia.

9ª) Publicar las cuantías económicas cobradas al final de cada año en incentivos por cada puesto de trabajo de la RPT de cada centro sanitario y directivo, derivados de los acuerdos del apartado anterior. Como funcionario de carrera, exijo que se publiquen mis informes técnicos y lo que cobro de productividad cada año, que para eso pagan mi nómina los ciudadanos.

10ª) Publicar trimestralmente las relaciones de pacientes incluidos en listas de espera de pruebas diagnósticas, primeras consultas a especialistas y de intervenciones quirúrgicas, clasificada por tipo de prueba, especialidad y tipo de intervención, por cada centro sanitario del SNS y con el número parcial de historia clínica u otro, en las que cada paciente pueda identificarse y saber cómo va evolucionando su orden en dichas listas de espera.

Con estas simples medidas, los usuarios del SNS tendríamos una visión realista de su estructura y funcionamiento, no la imagen falseada por tantos buhoneros, necios o corruptos de los partidos, sindicatos, profesionales, colegios oficiales y periodistas que bailan al son que les tocan, los cuales se ven apoyados irracionalmente por muchos ciudadanos.

Si, después de comprobar que ningún partido ha presentado iniciativas tan simples como las expuestas, los españoles que dicen defender la Sanidad pública siguen yendo a votar y, por tanto, a legitimar el corrupto sistema partidocrático instituido en 1978 que está hundiendo la Sanidad pública en España (y el resto de servicios públicos), sólo merecen estas justas palabras:

– “¡Váyanse todos al carajo, sin perdón, y sufran las consecuencias de su estupidez!”

Y si alguno no está de acuerdo con estas reflexiones, me tienen a su disposición para debatirlo en las conferencias-coloquios que se celebran mensualmente en Sevilla, en las que explico con detalle y con argumentos incuestionables todo lo dicho, si es que realmente les interesa conocer la realidad de la Sanidad pública en España y, particularmente, en Andalucía. Sé que ningún mezquino o hipócrita se atreverá a venir a las conferencias, porque prefieren mantenerse en sus zonas de confort o de corrupción.

Así va España…

Luis Escribano del Vando es Químico industrial, funcionario del Cuerpo Superior Facultativo en el Servicio Andaluz de Salud, presidente de la asociación Justicia por la Sanidad // @13mescribano // Facebook de Luis Escribano

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