La filtración que muestra una agresión sexual atroz en un centro de detención militar sacude a las Fuerzas de Defensa de Israel
El comunicado del Foro 555 de pilotos abre una grieta entre los mandos y un gobierno decidido a blindar el aparato militar, incluso frente a la evidencia
Viernes, 7 de noviembre de 2025. El Foro 555 de pilotos, que agrupa a unos 1.700 excapitantes de la Fuerza Aérea israelí, difundió el 28 de octubre de 2025 una carta en la que “protesta con profunda indignación por la retirada de la inmunidad a la fiscal militar principal, la general de brigada Yifat Tomer-Yerushalmi”. Los firmantes, veteranos de combate y mando, denuncian que la oficial —procesada tras haber reconocido la filtración de un vídeo clasificado— “no es una enemiga del Estado, sino una servidora pública que ha intentado defender el sistema judicial militar de los ataques de elementos extremistas y antidemocráticos”.
La carta, publicada el 28 de octubre, marcó un punto de inflexión en la creciente fractura entre los mandos del ejército israelí y el Gobierno de Benjamín Netanyahu. No por la defensa de una figura concreta, sino por lo que simboliza: el pulso entre quienes reclaman límites éticos en tiempos de guerra y quienes pretenden silenciar cualquier rendija de rendición de cuentas.
El vídeo cuya difusión ha desencadenado el escándalo muestra —según confirmaron Associated Press, The Times of Israel y El País— una agresión sexual con objeto punzante a un prisionero palestino en el centro de detención de Sde Teiman, en el desierto del Néguev. En las imágenes, soldados israelíes rodean al detenido, bloquean las cámaras de vigilancia con escudos y cometen un acto de violencia sexual atroz. El prisionero fue trasladado más tarde a un hospital en estado crítico y, según HuffPost España, falleció días después por las lesiones sufridas.
Cinco soldados de reserva fueron arrestados y posteriormente imputados por tortura, agresión sexual agravada y homicidio imprudente. Los hechos se remontan a agosto de 2024, en plena guerra en Gaza, y constituyen uno de los episodios más graves de abusos registrados dentro de las propias Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Yifat Tomer-Yerushalmi, hasta entonces fiscal militar principal, reconoció haber autorizado la difusión del vídeo. En su declaración ante la Fiscalía y en la carta de renuncia fechada el 31 de octubre de 2025, aseguró haberlo hecho “para contrarrestar la propaganda falsa contra el sistema de justicia militar” y evitar que se acusara al ejército de encubrir delitos de guerra. Sin embargo, la decisión vulneraba la normativa de confidencialidad sobre material clasificado, y la fiscal terminó siendo procesada por divulgación de información reservada, abuso de autoridad y obstrucción a la justicia, según documentó The Times of Israel el 2 de noviembre.
El juez instructor prorrogó su detención al considerar que “las sospechas se habían fortalecido”, en un proceso que la propia prensa israelí describió como “el colapso de un sistema que prefiere castigar la transparencia antes que asumir la responsabilidad”.
El comunicado del Foro 555 no defiende la filtración en sí, sino el principio que la inspiró. Sus firmantes advierten que “los ataques políticos e instrumentales contra la fiscal militar representan una amenaza grave para la democracia israelí y la independencia del sistema judicial”. Lo hacen en un contexto de creciente represión interna y censura informativa dentro del aparato militar, mientras el Gobierno refuerza su control sobre la narrativa de la guerra y desactiva los contrapesos institucionales.
El gesto de los pilotos —muchos de ellos retirados pero aún influyentes en la sociedad israelí— ha irritado a los sectores más radicales del Ejecutivo, que los acusan de “socavar la moral nacional”. Para quienes han servido en el aire y en tierra, el problema no es la moral sino la impunidad: que un crimen filmado y verificado sea tratado como una indiscreción administrativa, y no como lo que es, una tortura sexual cometida bajo bandera.
La detención de Tomer-Yerushalmi se produce tras meses de tensión entre la Fiscalía militar y el Gobierno. Desde el inicio de la ofensiva en Gaza, juristas y oficiales han denunciado presiones políticas para frenar investigaciones internas sobre abusos contra prisioneros palestinos. El caso de Sde Teiman, donde organizaciones de derechos humanos israelíes y extranjeras documentaron golpizas sistemáticas, privación sensorial y violaciones, expuso públicamente un secreto que el ejército intentó mantener dentro de los muros del desierto.
Cuando la fiscal autorizó la difusión del vídeo, cruzó la línea que separa la obediencia jerárquica del deber ético. Su caída ha servido de aviso: dentro del Israel de Netanyahu, los crímenes de guerra no se castigan, se ocultan; y quienes los revelan son quienes terminan procesados.
Como señaló El País el 4 de noviembre de 2025, “la filtración de un vídeo con torturas a un palestino acaba beneficiando a Netanyahu”, porque le permitió recentrar la discusión pública en la deslealtad de la fiscal, y no en la brutalidad de los soldados. En el Parlamento, miembros del Likud y de los partidos ultraortodoxos aplaudieron su arresto como “una victoria del orden”. En los medios afines, la palabra “violación” fue sustituida por “exceso disciplinario”. La maquinaria propagandística del Gobierno logró lo que buscaba: desplazar la atención del crimen hacia quien lo expuso.
La carta del Foro 555 llega, pues, en medio de una batalla por el relato. No se trata de defender a una mujer que, presuntamente, violó la ley, sino de señalar el colapso moral de un Estado que castiga a quien denuncia lo intolerable. Lo que el vídeo de Sde Teiman muestra —y que ninguna censura puede ya borrar— no es solo una agresión sexual perpetrada por soldados, sino la imagen misma de un país que ha perdido el sentido de sus propios límites.
Y en esa imagen, la fiscal Tomer-Yerushalmi no aparece como heroína ni como traidora, sino como síntoma de una enfermedad más profunda: un poder militar sin control civil efectivo, dispuesto a sacrificar la verdad para preservar su impunidad.
Fuentes: Associated Press (1 de noviembre de 2025); The Times of Israel (2 de noviembre de 2025); El País (4 de noviembre de 2025); HuffPost España (5 de noviembre de 2025); comunicado del Foro 555 de Pilotos de la Fuerza Aérea de Israel (28 de octubre de 2025).

Sea el primero en desahogarse, comentando